La Célula, un simple cascarón
Sin luz, drenaje ni muebles, Marín y sus subordinados presumen el recinto fiscalizador
Aunque el gobernador inauguró uno de sus macro proyectos sexenales la semana pasada para incluirlo en el Cuarto Informe, días después continuaban construyendo los accesos al edificio aduanal
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Selene Ríos Andraca / Oriental / Enviada especial
La clandestina inauguración del megaproyecto sexenal conocido como La Célula fue provocada, una vez más, por la ineficiencia de Javier García Ramírez, aunque se afirmó que el recinto fiscalizador se había concluido en su totalidad, una visita física al edificio aduanal demuestra que se trata de un simple cascarón clavado en medio del páramo de Oriental.
El edificio que costó aproximadamente 60 millones de pesos apenas tiene los acabados primarios, es decir puertas, ventanas y pisos, y hasta el momento, falta poner en funcionamiento la instalación eléctrica y el drenaje, así como la adquisición del mobiliario y el equipo de cómputo.
Los accesos a La Célula tampoco estaban del todo terminados, y hasta el día siguiente de su inauguración más de 50 albañiles continuaban relaminando las entradas al recinto y colocando las aceras.
Un día después de que el gobernador Mario Marín Torres y sus secretarios Gerardo Pérez Salazar, de Finanzas y Javier García, de Obras Públicas, cortaran el listón de La Célula para poderla integrar en el Cuarto Informe de Gobierno, Cambio realizó un recorrido por la zona y sólo encontró a un velador, un edificio lleno de polvo y un medio centenar de albañiles terminando los accesos internos.
Fue la planta de luz que tenía encendida el velador lo que delató que en la obra marinista no hay electricidad hasta el momento, y para que el trabajador pudiera estar en condiciones prudentes en el edificio tenía que soportar el escandaloso ruido de la planta generadora de electricidad.
Las seis casetas que forman parte de las vialidades internas a cargo de Urbinco, Grupo Constructor JOCC —así como Constructores y Mercaderes Iberoamericanos de las vialidades internas— están terminadas en su totalidad, aunque aún no colocan las plumas para control del tráfico.
El edificio aduanal es una serie de oficinas pequeñas y con unas bodegas con regaderas y tiene accesos de la parte trasera y delantera.
Los sobrecostos
La primera etapa valuada en 180 millones de pesos, según los contratos pactados entre la Secretaría de Obras Públicas y las empresas Urbinco, Grupo Constructor JOCC, así como Constructores y Mercaderes Iberoamericanos de las vialidades internas y Constructora Checa para el edificio aduanal, con los severos retrasos de la obra, el costo se incrementó más del 100 por ciento.
De acuerdo a las declaraciones del titular de Obras Públicas y de Mario Marín, la administración estatal invirtió alrededor de 450 millones de pesos, es decir, 300 millones de pesos extraordinarios a los planeados para el nodo intermodal de Puebla.
Pero el sobrecosto no es el único problema que enfrenta la primera etapa de La Célula, sino también los severos retrasos en la ejecución de la obra, la cual debió concluirse totalmente en junio del año pasado.
Según el contrato entre Seduop y tres constructoras, las vialidades internas deberían quedar concluidas el pasado 22 de febrero de 2008, con un costo de 126 millones de pesos, reporta la página de Transparencia en el oficio OP/LPE/Seduop-2007-0277.
El contrato firmado por las tres empresas y la Secretaría de Obras Públicas estipula que las vialidades del recinto estarían concluidas el 31 de diciembre del 2007. La prórroga se pactó en octubre para que las obras finalizaran a principios de 2008.
El edificio aduanero, a cargo de Constructora Checa, también enfrentó un retraso y un sobrecosto. El inmueble debería haber quedado en pie el 17 de junio de 2008, por un costo de 54 millones 619 mil 330.
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