Jesús Rivera


En esto creo


Periodista cofundador de Cambio


Elisa Vega Jiménez

 

Llevo como 40 años dedicándome al periodismo.

 

A veces Cambio es tendencioso, y no cuida bien sus fuentes de información. Si yo voy a dar alguna información tengo que tener la seguridad de que es totalmente cierta. Lo que le elogio es que tiene una gran movilidad y continúa buscando la noticia —como se hacía antes— y eso es bueno, porque le da vitalidad, le da interés y, es un rumbo seguro para el periódico.

 

En la primera etapa de Cambio había mucha pobreza, los gastos eran fuertes y, a veces, había que trabajar sin cobrar. Yo era joven pero, muchos de mis compañeros no: tenían necesidades y se empezaron a ir. Formamos la sociedad Gabriel (Sánchez Andraca) y yo, cuando sólo quedábamos los dos —también habíamos considerado abandonar el proyecto pero, decidimos continuar—.

 

El periodista debe ser honesto con los demás pero, principalmente consigo mismo. Debe estar informado de lo que pasa en el mundo, su país, su estado, su colonia, debe leer mucho, tener una cultura amplia, que le permita entender lo que está sucediendo en su entorno; tener una gran capacidad de síntesis y estar preparado en las nuevas tecnologías.

 

Cambio es como un espejo de la sociedad: la sociedad cambia, y Cambio también: su orientación editorial no siempre ha sido la misma. Cambio fue un periódico que se apegó mucho a atender a la sociedad y así se pudo desarrollar muy bien en su primera etapa. El Cambio de hoy no se parece al que fundamos, ha sufrido a lo largo de sus 30 años muchas transformaciones.

 

Hay muchos ejemplos en Puebla de buenos periodistas, de constancia y de permanencia: el propio Gabriel (Sánchez Andraca), Enrique Montero, Mauro González y muchos otros.

 

Hay actividades más productivas que el periodismo, donde uno puede tener mucha más proyección; el periodismo es esclavizante, no tienes mucha movilidad —a la mejor en las agencias las cosas son diferentes, pero en la generalidad no—tienes que ser constante, disciplinado, sedentario. Esas son las inconveniencias que yo le veo, por eso no quería que mi hija se dedicara al periodismo.

 

Hoy hay escuelas donde los jóvenes aprenden en cinco años lo que uno aprendió en quince. Algunos tienen mucha capacidad para escribir y no necesitan haber tenido una gran experiencia en todos los géneros. Antes el periodista tenía que aprender en la redacción de su periódico, porque si no, no había donde.

 

Cambio tuvo la oportunidad de surgir en un momento en el que Puebla vivía muchos cambios sociales importantes: la Universidad Autónoma vivía un momento crítico, nace la UPAEP, en el gobierno las cosas no estaban muy estables… Cuando Cambio nació adoptó una postura más plural que los demás y eso lo convirtió en un periódico importante. Cuando creamos Cambio había seis periódicos en la ciudad.

 

Un periodista del que aprendí muchísimo fue René Cervantes —también Gabriel y Carlos Sevilla—. Era crítico, agresivo conmigo, pero de él aprendí a formar el periódico. Un día que me atreví a poner una cabeza a tres pisos en Cambio —eso no existía y haberlo hecho fue una herejía—, hasta un debate en el periódico nos echamos, él escribió un artículo criticando, yo le contesté y así. Claro que él me ganaba, era una persona con mucha experiencia.

 

Una buena columna debe tener muy buena información, debe estar bien escrita y debe ser amena.

 

El periodismo de ahora es mejor que el de hace 30 años —aunque a muchos compañeros les gane la nostalgia-—. Hoy el periodismo es más demandante, se deben conocer varias técnicas de información: la radio, la televisión, el internet, además, hoy los periodistas están más preparados que años atrás.

 

No veo a Cambio como de derecha pero, tampoco de izquierda; en esta etapa está buscando su adecuación a las nuevas condiciones del periodismo. Cambio ha vivido tres etapas principalmente: cuando empezamos, que era un periódico plural que abrió un espacio a organizaciones de izquierda —sin ninguna posibilidad de ser tomadas en cuenta por los periódicos de esa época— cosa que nos dio un buen impulso. En la segunda, Cambio tuvo que adoptar nuevas tecnologías: imprimirse en Offset, a color, entonces decidimos crear una sociedad anónima, integrar accionistas y fue así como nos asociamos con Juan Bustillos y Alberto Crisanto. Queríamos que el periódico tuviera redacciones en Huauchinango, Tehuacán, Teziutlán, Texmelucan e Izúcar, que el periódico fuera estatal pero, su línea política cambió, se derechizó un poco.

 

En el periodismo el elemento importante es el reportero, pues es él quien tiene la información, y quien puede manejarla —respetando los géneros—.

 

Una de mis metas es seguir en Cambio, hacer lo que esté de mi parte para que mejore, tengo otros proyectos pero prefiero que se concreten.

 

Un reportero debe pasar por todas las fuentes, todas deberían de interesarle como parte de su formación periodística. No podría decir que quien no ha pasado por todas ellas sea un periodista incompleto pero, es mejor tener esas vivencias. Yo he trabajado en todas y en todas he tenido columnas.

 

Es muy grato ver que Cambio se ha mantenido a lo largo de todos estos años, no todos pueden contar eso. El periodismo es una profesión apasionante, sacrifica uno algunas cosas pero es muy interesante.

 

Ha cambiado muchísimo el trabajo de la fuente policiaca, antes tenías que estar en la Agencia del Ministerio Público y si había un accidente te subías a la ambulancia, si había un muerto te subías a la patrulla, sólo así podías obtener la información, después las actas del ministerio público ya se las dejaban al reportero para que revisara cuál le interesaba —si te querían ocultar algo, nada más sacaban el acta y no pasaba nada— y, hoy ya están los boletines.

 

En una ocasión los panistas tomaron el Palacio de Gobierno porque alegaban que habían ganado la elección —eso sucedió muy noche—. Esa vez me fui a reportear, quemaron la puerta del Palacio, la desplomaron con un camión… Hice la nota para Cambio y El Universal. Y como a las dos semanas, me vinieron a entrevistar, me hablaron columnistas importantes de México para que les informara sobre lo ocurrido.

 

La más grande satisfacción que me he llevado es que, durante todo este tiempo siempre he tenido trabajo, que he podido sacar adelante a mi familia y que todavía estoy aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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