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Un cura pederasta,
el pecado de Huesca
En su momento protegió a Nicolás Aguilar Rivera
El todavía arzobispo se lleva en la espalda la complicidad que tuvo con el cardenal Norberto Rivera Carrera
Selene Ríos Andraca
En sus más de 30 años como arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco sólo vivió un gran escándalo, el pecado que llevará a cuestes: el encubrimiento y protección a Nicolás Aguilar Rivera, cura poblano acusado de cometer más de 86 actos de pederastia en Tehuacán, Puebla y Los Ángeles, California.
Ayer, el Vaticano hizo oficial el relevo de Rosendo Huesca por Víctor Sánchez Espinosa como el octavo arzobispo de Puebla, después de que en marzo de 2007 presentara su renuncia ante la Santa Sede por cumplir los 75 años de edad.
Sin embargo, Rosendo Huesca se lleva en la espalda la complicidad que tuvo con el arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, al permitir que Nicolás Aguilar continuara oficiando misas en las diócesis de Tehuacán y Puebla, a pesar de las denuncias civiles que se presentaron en su contra por violación y corrupción de menores en Estados Unidos y México.
Aunque el escándalo de abuso sexual se da a conocer en 1987, posteriormente en 1994 y por última vez en 1997, Rosendo Huesca autorizó a Nicolás Aguilar oficiar misas en su diócesis en la iglesia de Santa Clara Huitziltepec, parroquia a cargo de Gilberto Nájera Nájera, el amigo de la infancia del pederasta.
El caso de Nicolás Aguilar fue enterrado durantes años, hasta que el periodista de Proceso, Rodrigo Vera, publicó el 31 de octubre de 2005 una serie de misivas entre Norberto Rivera y el cardenal de California, Roger Mahony, en las que ambos primados comentaban sobre los “problemas de homosexualismo” que sufría el párroco poblano.
Fue en 1986 cuando estalló en Puebla el primer caso de pederastia de parte de Nicolás Aguilar en la comunidad de Cuacnopalán, y fue entonces cuando el párroco le pidió a Norberto Rivera su traslado a Los Ángeles, California, donde radicaba su hermana.
Al siguiente año, Aguilar Rivera salió huyendo de Estados Unidos después de que las autoridades recibieran 26 denuncias en su contra por los delitos de abuso sexual, corrupción de menores y otros similares.
A su regreso, Norberto Rivera colocó al cura pederasta en una iglesia en el Estado de México y ahí, abusando de la confianza de los fieles, abusó sexualmente de Joaquín Aguilar, quien en septiembre de 2006 obtuvo el apoyo de La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) para denunciar ante la Corte de California a Norberto Rivera y todos los cómplices de Nicolás Aguilar en México.
En San Vicente Ferrer —junta auxiliar de Tehuacán— el 27 de noviembre de 1997 quedó asentada en la averiguación previa 34/97/DRZS la violación de Nicolás Aguilar en contra de otro menor de edad. Dicha denuncia fue recibida por Rodolfo Igor Archundia, entonces director regional de Averiguaciones Previas y Control de Procesos de la zona Sur y, actual procurador de Justicia del gobierno marinista.
Pero las distintas denuncias en contra de Nicolás Aguilar no fueron un obstáculo para que Rosendo Huesca apoyara a su ex compañero de seminario y le autorizara oficiar misas en Santa Clara Huitziltepec.
Mediante un oficio en poder de CAMBIO, Alfonso Mejorada, canciller del Arzobispado de Puebla, le notifica a Nicolás Aguilar que su petición de oficiar en una parroquia de la arquidiócesis poblana ha sido respondida por Rosendo Huesca y Pacheco de manera favorable, y que podrá apoyar eclesiásticamente a su mejor amigo, Gilberto Nájera.
La solicitud para que Nicolás Aguilar permanezca en Santa Clara Huitziltepec fue enviada el 12 de marzo de 2001 al cardenal de Colombia y alto jerarca del Vaticano, Darío Castrillón Hoyos, con copia para Rosendo Huesca y Mario Espinosa, entonces obispo de Tehuacán.
El argumento de Gilberto Nájera es que su amigo de la infancia estaba convaleciendo debido a dos operaciones quirúrgicas a las que se sometió.
“Yo, el presbítero Gilberto Nájera Nájera, le envío un cordial saludo, al mismo tiempo que le notifico que he recibido a un hermano sacerdote que responde al nombre de Nicolás Aguilar Rivera, de la diócesis de Tehuacán, Pue. Mex. El cual, por motivos de salud (dos operaciones quirúrgicas) se encuentra en convalecencia, de ello hemos comunicado a los respectivos Ordinarios. Por lo que le solicitamos tengan a bien concedernos las licencias para el oficio ministerial”, dicta el oficio que contiene las rúbricas de los sacerdotes Nicolás Aguilar y Gilberto Nájera.
El 2 de abril de 2001, Alfonso Mejorada contestó a la solicitud de Gilberto Nájera, pero dirigida a Nicolás Aguilar Rivera, en la que Rosendo Huesca Pacheco concede el ministerio sacerdotal.
“El señor Arzobispado de Puebla Dr. Don Rosendo Huesca Pacheco, mi muy digno prelado, en el acuerdo de este día, conforme a la petición que usted hace, ha tenido a bien concederle ejercer el ministerio sacerdotal en la parroquia de Santa Clara Huitziltepec, ayudando al párroco Sr. Cura Dn. Gilberto Nájera Nájera, durante dos meses a partir de la fecha del presente documento, renovables a petición expresa hecha por escrito.
”Lo que comunico a usted para su conocimiento y fines consiguientes. Dios Nuestro Señor Guarde a Usted por muchos años”. finaliza la carta enviada por el canciller del arzobispado de Puebla al cura pederasta.
Es así, como Rosendo Huesca se ve involucrado en la protección al cura pederasta.
Con mentiras, Huesca
intenta reivindicarse
El 18 de diciembre del 2006 —tres meses después de que el caso de pederastia clerical en México reventara nuevamente a nivel internacional—, Rodrigo Aguilar Martínez y el canciller de la Diócesis de Tehuacán, Víctor Guzmán Evangelista, solicitaron la baja definitiva de Nicolás Aguilar, bajo el argumento de que el pederasta ya no oficiaba misas en ningún lado y por las “denuncias que ha habido en su contra, de todos conocidas”, publicó CAMBIO el 19 de septiembre de 2007.
La carta va dirigida a Florencio Salazar Adame, subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos y firmada por los dos jerarcas católicos de Tehuacán.
Sin embargo, en conferencia de prensa celebrada el 7 de enero de 2007, Rosendo Huesca presumió que él había firmado la petición en contra de Nicolás, aunque en el documento no aparece su firma.
“Lo más conveniente es rogarle al papa que, sí él lo juzga así, lo desligue totalmente del ministerio sacerdotal para que ya no siga siendo sacerdote. Es una suplica filial, porque esto no se puede imponer, no podemos decirle ‘queremos que haga esto’. Tenemos razones para suplicarle y sugerirle que, para el bien de la iglesia y de todos, lo mejor sea que se le desligue del ministerio, que oficialmente se desligue. Que no es una pena, no es un juicio, es una petición administrativo pastoral”, declaró hace dos años Rosendo Huesca.
La historia de un cura pederasta
En 1987, Nicolás Aguilar huye de Estados Unidos con 26 denuncias por abuso sexual contra menores.
En 1997, estalla el escándalo en México por los ataques que hizo en contra de 60 menores.
En 2001, Rosendo Huesca le autoriza oficiar misas en Santa Clara Huitziltepec.
En 2006, jerarcas católicos exigen la destitución clerical de Nicolás; Huesca no firma.
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