Luis Espinosa Rueda


En esto creo


Empresario y presidente de la Canacintra


Elisa Vega

 

 

Estando en la Cámara no aceptaría ningún cargo público. Si me lo ofrecieran acabando la presidencia lo evaluaría, pero siempre y cuando fuera sin contaminar el desempeño de quien me sucediera —no me preguntarían esto si no hubiera presidentes que de aquí hubieran brincado a un cargo público—.


 Me dedico a las especialidades químicas, fabrico, sintetizo, distribuyo y comercializo algunos auxiliares textiles, algunos auxiliares para la industria farmacéutica, para la industria del cuero y para plásticos, sobre todo. También productos para tintas, detergentes institucionales, como el gel antibacterial.


No creo que porque una persona empiece a la par mía y llegue a ser gobernador tenga más éxito que yo, todo depende de qué quiera él, de qué quiera yo, y de lo que me guste hacer. Además es algo que se va moviendo: ya llegué aquí y ya tuve éxito. Lo que sigue es saber bajar y buscar más retos.


El consejo de la Cámara debe trabajar mucho para que los presidentes que lleguen tengan una vocación más grupal que personal: que no lleguen empresarios sin negocio, o con negocios ya casi tronados, porque obviamente se van a ir más por la cuestión de su necesidad.


 Mi tiempo libre lo ocupo para descansar. A veces leo, juego golf o futbol pero, muy poco. El fin de semana tengo que hacer el súper, las cosas básicas, los compromisos sociales… Tengo muy poco tiempo.


Si buscas una diputación para saltar de puesto en puesto realmente el servicio a la gente no te importa. Podrás hacer un buen trabajo y todo, pero lo que te interesa es tu crecimiento personal, y eso no podemos permitirlo en representantes del pueblo. Si yo te elegí para ser gobernador te quedas seis años como gobernador, nada de pedir licencia y seguir cobrando.


A los socios les molestaba el asentimiento de la Cámara a todo lo que hacía el gobierno, y había un reclamo en ese sentido cuando llegué a la presidencia. A lo mejor el antiguo presidente sí tenía una cuestión personal pero, la Cámara no. Entonces hubo que decir: “espérate la cosa está así”, y ubicarnos en un término medio de estar con todos y con nadie.


 Me ha costado mucho ser prudente, y mucho más, ser humilde. Mi mamá siempre insiste en que me baje de la nube y a veces me baja a guamazos. Mis padres me enseñaron la ética, la honra, la responsabilidad, la prudencia y la humildad, y que si empiezas algo debes acabarlo y acabarlo bien.

 

De mi padre admiro su disciplina, su conocimiento en ingeniería y su trato con la gente. Él se jubiló hace diez años y todavía me encuentro gente manejando taxis que pregunta por él. Eso para mí es un ejemplo impresionante. De mi padrino, Eugenio Balderrama, que a partir de una empresa fertilizadora, logró crear un emporio de negocios. Son dos ejemplos en los que me apoyo mucho.

 

Más que experiencia la gente joven debe de tener ganas de aprender. Me choca el rollo ese de que hay que tener experiencia para ingresar a un trabajo; ni yo tengo toda la experiencia.

 

Para triunfar un emprendedor debe creer en sí mismo y prepararse, tener conocimiento de los mercados —sobre todo teniendo el internet a sus manos— de matemáticas, estadística, conocer los sistemas de calidad, con eso va asegurando, por lo menos, cierto éxito. Mucho dependerá del negocio al que se meta y de su voluntad.

 

La lectura que más traigo grabada es un poema de E. E. Cummings, que se llama Party: es muy profundo, muy romántico, expresa algo tan delicado como cuando quieres, te gusta o admiras a alguien, siento          que enjaula a esas tres cosas. Sale en una película de Woody Allen, Las tres hermanas de Hannah.

 

La riqueza se genera fabricando, produciendo. Muchos de los nuevos inversores en lugar de poner una fábrica, por todo lo engorroso que implica, prefieren comprar un terreno, hacer un fraccionamiento y vender casas. Y eso genera riquezas, sí, pero no estabilidad: los trabajos son temporales. Hay que ver cuántas plazas comerciales hay en Puebla, comercio, comercio y más comercio, que son necesarios, pero no son la base para generar riqueza.

 

La corrupción no sólo está en el gobierno, siempre ha estado también del lado del empresariado. Mi compromiso ético es combatirla hasta donde se pueda, hacer labor hacia dentro para minimizarla, aunque parezca utópico, porque lamentablemente el hombre, no sólo el industrial, la sociedad en general, siempre va estar inclinado hacia lo fácil.

 

Empecé el negocio con unos tíos, saliendo de la universidad, luego ellos se hicieron a un lado y yo seguí con la empresa. Los primeros dos o tres años me costaron trabajo, mucha disciplina, y muchos conocimientos, pero el negocio fue creciendo y aquí estoy.

 

¿Mi defecto? Soy poco paciente; espero mucho que la gente haga lo mismo que yo y al mismo ritmo, pero eso no quiere decir que no sea tolerante, soy muy tolerante.

 

Mi reto es hacer sustentable a la Cámara, hacerla crecer en capacitación, en información, en servicio, en imagen y amalgamarnos con todos los factores de la sociedad: gobierno, sindicatos y con la IP, que no pertenece a la Cámara.

 

Me gusta mucho escribir cuentos, novelas o poemas, todo depende de mi humor. Sin embargo, por mis ocupaciones he dejado de escribir mucho.

 

La cámara para mí es el hogar de los industriales, donde podemos encontrar mucho conocimiento de nuestros semejantes, de nuestras diferencias; aprender de los errores de otros, hablarnos de tu a tu con gente que a lo mejor es más exitosa, o aportarle a alguien que está emergiendo.

 

El estudiante de ahora está mucho mejor armado y preparado que antes, en el sentido de que dispone de herramientas de información mucho más potentes como el internet. Cuando yo egresé de la universidad y decidí crear mi propia empresa las circunstancias eran más difíciles.

 

No recibo ni un centavo aquí pero no me preocupa, porque sé que esta es una oportunidad para proponer y dejar algo a la sociedad industrial y a Puebla.

 

El evangelio según Jesucristo de José Saramago es la novela con la que identifico mi pensamiento teológico.

 

Admiro a Michael Dell, Steve Jobs, Bill Gates, porque mucho de lo que hacemos hoy día tiene que ver con ellos, a Carnegie, por su inquietud y su capacidad intelectual.

 

No hay campo de trabajo para los ingenieros químicos porque no generamos tecnología. México no ha fomentado la industria química en los últimos 30 años, entonces es un arte con tendencia a desaparecer, aunque muchos ingenieros químicos que salen de la UAP son excelentes, pero se tienen que ir de Puebla.
Mis autores: Herman Hesse, Enrique Krauze, José Saramago, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.
Un líder empresarial debe tener responsabilidad social, honestidad, ética y no tener compromisos con nadie, debe tener independencia también y obviamente una industria solvente, trabajando. 

 

Yo si tuviera la oportunidad claro que me gustaría ser gobernador, o presidente de la República —aunque no sé si esté capacitado para hacerlo— pero siempre y cuando pudiera hacer una diferencia, y no ser un títere —pues creo que hay muchos—.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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