Bernardo Arrubarrena
En esto creo
Empresario y líder municipal del PAN
Elisa Vega
Siempre va a haber intereses intermedios que intenten generar resquebrajamientos y enconos dentro del partido, sin embargo, sí quisiera, al final de mi cargo, poder decir qué conseguí un panismo más institucional, unido de veras por sus propios ideales y que gane elecciones.
La derrota es algo que te forja en la vida. Generalmente se aprende más ahí que en las victorias pero, en el PAN ya tuvimos muchos años como para aprender de eso, ahora más bien nos toca aprender de la victoria.
Para que me desquicien se necesita un buen rato, tengo mucho hígado. Por eso mi relación con las autoridades municipales es buena. He fomentado mucho la tolerancia, la relación, la participación y el diálogo, busco a funcionarios, a la presidenta municipal… Insisto, soy un tipo más que tolerante, de piel muy gruesa.
Mis referentes ideológicos son Carlos Castillo Peraza, un líder nacional a todas luces; el jefe (Adolfo) Christlieb, que se menciona poco en la historia del panismo pero que era un tipazo en cuanto a filosofía de vida y congruencia. Nos referimos más a (Manuel) Gómez Morín, o a la pasión, el liderazgo y el empuje de Maquio Couthier.
Mis retos hoy son levantar más el negocio (una financiera) —en la que traemos unas metas muy ambiciosas—, ganar cuatro distritos federales en la capital este 5 de julio, y después, independientemente de los cambios de dirigencia que vendrán —en los que tendré que decidir si me reelijo o no—, me queda claro que lo que sigue es que el PAN gane la gubernatura y la presidencia municipal.
La desidia es un defecto que no he podido superar y que seguramente nunca lo voy a hacer. Cuando algo no me interesa o no me gusta no me siento comprometido y, ni por más que le muevas, lo hago.
Soy una persona de instituciones, más que de grupos o de fobias, y me parece que hoy el PAN poblano tiene que fortalecerse como institución, ampliar su criterio y abrir sus horizontes hacia nuevos sectores de la sociedad como liderazgos importantes de mujeres, asociaciones de taxistas y trasportistas. Esa es una expectativa y un compromiso que traigo en lo personal.
Hago kayak en Valsequillo a las siete de la mañana. Es una chulada salir a esa hora: el lago es un espejo, puedes ver el amanecer. Son esos momentos de soledad en los que puedo pensar las cosas muy fríamente, y darle salida a los diez pendientes más importantes que traiga.
Mi interés nunca fue vivir de la política, yo siempre quise emprender negocio, y es a lo que me he dedicado a mis cortos 35 años de vida, por eso mi perfil de ingeniero industrial administrador. Siempre me ha gustado la política pero me parecía que si estudiaba ciencias políticas iba a acabar dando clases en alguna universidad, y el académico no es mi perfil ni por mucho.
Con quien aprendí y forjé lo que creo es mi papá, él me ha transmitido muchos conocimientos —aunque no tantos como yo quisiera— pero, bueno. También he aprendido muchas experiencias de vida con don Manuel Díaz Cid —un politólogo bien hecho, a la altura de cualquier nacional—, con don Manuel Rodríguez Concha —una extraordinaria persona y analista—, y algún otro que no menciono porque lo comprometo.
No me agradaría nada terminar solo, y hablo de una soledad permanente. Aunque a veces me gusta aislarme, recluirme en casa, sentarme a leer un rato, o estar un fin de semana solito, ese tipo de cosas. Ese sería mi temor, para el resto de cosas francamente soy medio temerario.
Sinceramente no me veo militando en otro partido. Tengo por ahí varios amigos priistas, con quienes he hecho buena relación últimamente pero definitivamente hay muchas cuestiones de fondo que no comparto con ese partido: ciertos criterios, sus principios, su incongruencia.
Mis ambiciones son, primero, ser un muy buen amigo de mis hijas; ser reconocido como un buen padre; triunfar empresarialmente. Empecé hace un par de años un negocio que traigo comprometido con algunos amigos de México y desde luego como político me interesa ver crecer a mi partido.
Un buen líder debe ser congruente y tener su rumbo perfectamente manejado, discutido y consensuado, porque nadie arrastra para donde los demás no quieren ir, entonces debe haber una visión compartida.
Cuando me comprometo con algo o con alguien me meto hasta que ese tipo de cuestiones salgan. Otra de mis cualidades es la amistad, soy muy buen amigo.
Siempre fui de los que fastidiaban compañeros, de los que corrían del colegio un día y los regresaban al siguiente, siempre llamaban a mis papás. Como universitario no fui brillante, saqué mi carrera sin mayores problemas porque desde el primer semestre empecé a trabajar —siempre he creído que lo académico, vacío de la experiencia personal, te deja trunco—.
La política me ha dado la oportunidad de desarrollarme como ser humano, de sacar cierta sensibilidad social que difícilmente se logra en otras esferas; visitar a los más necesitados, hacerles gestiones y ayudarlos. Cuando haces ese tipo de labor, sin un interés político, va cambiando tu concepto de vida, te empiezas a identificar con muchas causas.
Estar con mis hijas es lo primero que hago cuando tengo tiempo libre. Haciendo lo que sea, ver una película, jugar Barbies; lo segundo es estar con mis amigos. Soy súper amiguero, entonces en cualquier tiempo libre estoy buscando a quién sonsaco y a ver qué se organiza, una partida de dominó, de póker, ir a hacer kayak; y lo tercero, que desgraciadamente últimamente no se ha podido mucho, es hacer deporte.
Éxito son todas las acciones que vas emprendiendo para alcanzar las metas que te planteas. Puedes ser exitoso y tener varios fracasos en el camino, no por el hecho de haber tenido un fracaso te quedas atorado o dejas de serlo.
Me ha sido un poco complicado mediar entre el negocio, el partido político y mis hijas. Siento que a ellas les he quedado a deber tiempo pero confío en que la vida lo puede ir reponiendo.
Por muchos panistas de mi generación metería las manos al fuego. Ahora que si me dices que hay por ahí, en el país, algunos panistas incongruentes, mentirosos, corruptos y que buscan enriquecerse, bueno, pues ya lo he dicho, no todos los panistas son buenos ni todos los priistas son malos.
Este año como dirigente del partido ha sido una experiencia más que gratificante. Es el partido en el que creí desde niño, en el que ondee banderas y, hoy estar al frente, me permite una madurez política en otro ámbito; conocer más a la Puebla que queremos, a los ciudadanos, a los militantes panistas, poder dar la cara en los combates electorales. Me ha dejado muchas satisfacciones, innumerables relaciones y buenas amistades panistas.
De repente se vale zafarte a la una o a las dos de la tarde e irte al cine con tus hijas y después regresar a tus actividades. Evidentemente hay tiempos muy difíciles donde se vuelve prácticamente imposible, pero también es mentira que todos los días estés completamente ocupado. Entonces cuando es posible trato de dedicarles pequeños espacios de tiempo, o trato de incorporarlas en mis actividades.
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