Francisco Rodríguez Álvarez


En esto creo


Presidente de Coparmex Puebla


Elisa Vega Jiménez

 

 

Los puestos de liderazgo no los concibo más que como oportunidades para servir, para consensuar puntos de vista, para exigir lo que en justicia se debe exigir pero, sobre todo para construir por el bien de todos. No se puede llamar nadie líder, si no construye.


Coparmex significa una gran responsabilidad, representar a empresarios que buscan algo más que sólo el pragmatismo económico, que van más allá de su quehacer, y que tienen un profundo sentido de responsabilidad social.


A los empresarios nos falta apostar por una cultura más social, ver por los que menos tienen, y dar en libertad porque hay una dicotomía muy grande entre pobres y ricos en este país. Ya no como una cuestión de lo que la ley te exige o no, sino como una cuestión de responsabilidad social.


Tener un puesto de elección popular es una responsabilidad muy seria —aunque hoy día la percepción que se tiene de los diputados no es muy buena—, que exige una muy alta capacidad y que yo no sé si en algún momento dado, yo pudiera tener. Hay muchas acciones que podemos hacer desde la sociedad, precisamente como organismos intermedios. A mí me gustaría más seguir por este camino que por el político. No me veo en una posición de esas.


Admiro de Carlos Abascal, que fue una persona muy congruente con sus ideales y de Clouthier, que encontró un equilibrio muy claro entre lo que era la empresa, generar riqueza y el bien social.

 

No se puede ser medio transparente, se es o no se es. El Gobierno, en todos los niveles, debería apostar mucho más por el tema de la transparencia, porque es lo justo, el dinero es de la sociedad. Entonces me gustaría que hubiera mucha más transparencia en el manejo de recursos en todos los ámbitos y en todos los niveles de Gobierno.

 

Admiro profundamente a Chiara Lubich —pensadora y filósofa fundadora del movimiento Los Focolares—, porque dedicó su vida a buscar la unidad, incluso entre religiones, entre partidos políticos, entre todo social; de alguna manera supo entender el significado de que ella era un don para los demás y los demás un don para ella.


Siempre y cuando el bien social esté por encima de cualquier color partidista, yo podré ser priista, panista o perredista. Rescataría tanto del PAN, el PRI y el PRD ideas acordes con la forma en la que creo que se debe llevar a este país.


Comparmex tiene un profundo deseo de alejarse un poquito de la confrontación estéril que por situaciones específicas o coyunturas que se dio en el pasado, y de realmente construir lo mejor para el estado; quiere retomar esa visión humanista y de valores que siempre ha tenido.


En mi vida empresarial he aprendido que uno no tiene todos los hilos en las manos, por más que creas que tienes todo bajo control, y que de alguna manera que la generosidad siempre regresa de quien menos lo esperas, y te llevas algunas sorpresas a veces increíbles.


Llegar a Dios, para mí ese sería el éxito más grande de mi vida. En el sentido de hacer el bien a un nivel trascendental: llegar a ser, de alguna manera, como él me concibió.


Honestidad, solidaridad, respeto, unidad y a entender que no todos pensamos igual y que las circunstancias de los demás determinan muchas de las acciones de las que toman, y el que podemos siempre coincidir en temas fundamentales: porque en el fondo somos lo mismo: seres humanos. Eso es lo más importante que me enseñaron en mi casa.

 

Me gusta el tiro, la pesca, me gusta leer y bueno, siempre tengo tiempo para mi familia cuando tengo tiempo para mí.


¿Miedo?, probablemente a tener una responsabilidad como la que tengo actualmente y no aprovecharla para hacer realmente cosas que beneficien a quien más lo necesita.


Soy desordenado, a veces disperso en mis pensamientos… Tengo muchísimos defectos pero considero que esos son los más grandes.


Estar dispuesto a dar la vida por el otro, eso para mí es la amistad. La verdadera amistad se puede catalogar haciendo la reflexión hacia dentro: de si estás dispuesto a dar la vida por ese alguien más. Así la mediría.


Soy una persona conciliadora: pienso que verdaderamente es muy difícil que no podamos juntos encontrar alguna solución a cualquier tema.


El encuentro diario con las personas me enseña cotidianamente algo. Probablemente alguien por mayor cercanía me haya enseñado más cosas, como amistades, profesores, familiares, pero también me podrá haber enseñado un indigente, en la calle, con una sonrisa, que también se puede ser feliz.


Me gusta la cacería responsable, pero lo que más me gusta es practicar el tiro al plato. Me considero un buen tirador, practico tiro desde que tenía siete u ocho años.


A mis hijos les enseño que el dar trae muchas más satisfacciones que el tener, que la felicidad se puede alcanzar en la tierra, precisamente viviendo en unidad con todo mundo, tener amigos es lo más importante, a que amen muchísimo y que, aunque a veces eso implica un sacrificio y una renuncia a lo que tú quieres, en esa renuncia está la verdadera felicidad.


Fui un estudiante muy inquieto, rebelde, distraído, no muy aplicado: poco acatado a ciertas normas, siempre cuestionando todo: el “porque así se hace” nunca me convenció.


Estoy convencido de que todos somos lo mismo, y que eso debe de bastar para unirnos y encontrar coincidencias. En el amplio sentido de lo que significa ser humanos, no veo diferencias entre nadie.


Siempre, desde mi infancia, a nivel familiar hubo mucha participación en la vida social, tuve una familia muy preocupada por contribuir al bienestar de Puebla y del país; recibí un gran ejemplo de solidaridad hacia los que menos tienen, eso es lo que viví desde niño.


Leo cuestiones que tengan que ver con vidas de éxito, historia, temas religiosos; me gusta mucho el tema de la mercadotecnia, la economía, y mucho que tenga que ver con cuestiones sociales.


La felicidad no debe estar ligada con el tener, sino con el ser, con estar bien contigo mismo.


Es una responsabilidad de todos trabajar en conjunto para lograr una Puebla competitiva. No solamente el Gobierno del estado, a todos los niveles, también empresarios, medios de comunicación: todos los actores sociales. Debemos ver esta crisis como una oportunidad para verdaderamente unirnos y proyectar al estado y al país hacia los niveles que debe ocupar.


En Coparmex a la persona la entendemos como principio y fin de toda la vida económica y social, entonces el reto es seguir imprimiendo una profunda visión humanista, y en la parte práctica abonar a los cambios estructurales que requiere el país para poder realmente sacar de la pobreza a esos 40 millones de personas y a esos 17 millones en extrema pobreza que hay en nuestro país, desde una visión, obviamente empresarial.

 

 

 

 

 

 

 

 

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