Guillermo Aréchiga Santamaría
En esto creo
Diputado electo por la vía de representación proporcional
Gloría Mejía
Con franqueza digo que quiero tener la oportunidad de contribuir al cambio y la transformación de Puebla, y si ésta la tengo en el Congreso, ahí le voy a entrar; y si la tengo en otra área, también le voy a entrar. A lo que no estoy dispuesto es a administrar las cosas, a tener una beca y un ingreso. A eso no le entro. Si hay una oportunidad debe ser para trascender.
No tengo rivalidad con mis compañeros Lety Jasso, Gustavo Espinosa y Cirilo Salas. Cada uno ha servido en su tiempo. Tengo una buena relación con ellos, de respeto. Hay mucho que hacer y proyectos en qué preocuparse. Hay espacio para todos y ése se lo gana uno.
Yo creo que la decisión para determinar quién será el próximo secretario de Educación la tomará el gobernador. A mí no me quita el sueño y, conociendo a Rafael Moreno Valle Rosas, va a escuchar a los distintos sectores sociales, entre ellos al magisterio. Me parece natural que sea de ese modo. Yo creo que ahí estará cifrada la decisión y me parece que cada uno de nosotros tiene una oportunidad, desde donde está, de contribuir a la transformación del estado.
Quien llegue a la Secretaría de Educación Pública en el estado debe ser una persona que no la vea solamente como un trampolín político ni como una estructura electoral. Menos aún como un botín. Debe tener una formación académica sólida, pero debe escuchar. Debe conocer a los actores porque el sistema educativo es muy complejo. Es todo un reto. Tiene que conocer muy bien el sistema educativo y estar comprometido con la educación.
No tengo cola que me pisen, porque he entendido que las oportunidades que la vida me ha dado y las que me han dado mis compañeros y las que me ha dado la sociedad son para servir, y eso nos permite estar y vivir bien.
Muchas metas y proyectos se pueden tener, pero en mi caso no se trata de alcanzarlos a cualquier precio. Esto lo subrayo porque uno tiene que caminar a razón de sus principios y de lo que cree, aunque el camino sea más largo, teniendo presente que no hay atajos.
Después del 4 de julio Puebla se ve con esperanza. Esta elección la ganaron los ciudadanos, primero, y ordenaron un cambio de rumbo para el estado. La gente votó para que se modernizara el estado.
Rafael Moreno Valle es un amigo y un líder. Lo veo como un hombre determinado y resuelto a cambiar las cosas. Es obsesivo para lograr los objetivos que se requieren en estos momentos. Vamos a tener con él una excelente oportunidad para transformar a Puebla y a su sociedad.
Estoy convencido de que en el nuevo gobierno habrá cambios rápidos, de mediano y de largo plazo. Lo más importante es que la gente vea que estamos en la dirección de lo que se pidió, que podamos generar confianza en la democracia. Generar esa confianza en la ciudadanía y la seguridad de que su voto cuenta para cambiar las cosas.
La gente votó por que se terminaran los cacicazgos, que viera su fin un poder omnímodo que todo lo abarca y todo lo avasalla. Yo creo que hay necesidad de un cambio y de que los poderes se fortalezcan, de buscar un equilibrio que acompañe la modernización del estado. El reto es que estemos a la altura de lo que la ciudadanía pidió.
El SNTE representa una gran institución que contribuye a la gobernabilidad del país y que forma conciencias. Es, desde mi óptica, una institución que tiene sin duda un gran potencial en todos los órdenes y le guardo el mayor cariño.
Mi renuncia al PRI fue una decisión muy difícil, y se da porque me sentía atropellado por lo que estaba pasando en el Comité Nacional del PRI y que también alcanzó a Puebla. Había un grupo que había secuestrado al partido y vi cómo se reproducía en el estado. Nos sentíamos agobiados y acorralados. No se escuchaban nuestras propuestas ni se escuchaba nuestra voz. Dentro del partido la disciplina se empezó a confundir con la incondicionalidad o complicidad. Como también se empieza a confundir la lealtad con la subordinación y, la verdad, estas cosas no las comparto ni las tolero. Por esa decisión fue que hubieron presiones y represalias.
He tenido la fortuna y la oportunidad de conocer a la maestra Elba Esther Gordillo. Le guardo un gran respeto y admiración por su liderazgo. Me ha tocado ver su trabajo y exponer su liderazgo, que son en beneficio del país y de los maestros. Me ha tocado ver cómo ha sido denostada por sus adversarios. He tenido su confianza para asignarme en responsabilidades dentro del gremio. Me ha dado buenos consejos relacionados al trabajo y a la lucha.
La lealtad es creer en un proyecto y ver que quien lo encabece trabaje con razón y congruencia. Sí, tengo amigos y me han acompañado a lo largo de casi toda la vida y me han acompañado teniendo y no teniendo. Algunos están en partidos distintos, pero son mis amigos. Jamás negaré a un amigo, eso está fuera de mis principios.
Tal vez tenga enemigos, a lo mejor los que se derivan del ejercicio natural del trabajo. Tal vez adversarios, pero afortunadamente no he tomado decisiones que deliberadamente afecten a alguien. Procuro ser muy cuidadoso con las personas y procuro reservar por separado la consideración de lo personal.
La traición y la mentira son dos cosas que no tolero. Más vale ser claro y franco y tener el carácter para decir sí o no. Pero no se vale la traición.
Huyo de la mediocridad porque considero que cada uno tiene la posibilidad de aportar y hacer las cosas de acuerdo a sus posibilidades. Me identifico con el esfuerzo, la responsabilidad y la honestidad.
La crítica la escucho y trato de analizar si hay o no razón. Veo de dónde viene. Cuando no hay razón trato de que no me afecte. Hay ocasiones en que nos equivocamos y se asume el riesgo.
La política es un camino y un servicio. Representa una vía para ponernos de acuerdo. El poder es una enorme responsabilidad si la sociedad nos lo confiere. Ahí radica la soberanía. Si nos da su confianza significa cumplir en razón de los proyectos que se plantearon. Significa entender que no nos firmaron un cheque en blanco, sino que debemos estar permanentemente abiertos al escrutinio de la sociedad, pero sólo de lo que es público, no de la vida privada.
Soy un convencido de que el desarrollo del país y de una comunidad se cifra en el desarrollo de las personas y no puede darse si no es por la vía de la educación. En esta circunstancia el papel de la educación es un papel fundamental para promover la igualdad de oportunidades a las que todos tenemos derecho. El Estado debe obligarse a dos temas fundamentales: a la salud y a la educación de las personas. Si no se da así es solamente un discurso, y esto se conjuntó en Compromiso por Puebla.
Tengo la fortuna de haber sido un hijo muy querido por mis padres y mis abuelos. Soy el mayor de los hermanos. Fui un niño sin duda feliz. Con una infancia como la de todos los niños de ese tiempo. Jugando en la calle fútbol y elevando papalotes. Vengo de un hogar modesto en donde mis padres pusieron todo su empeño para que estudiara, y lo hice en una escuela pública.
Mis sueños eran mejorar la situación de mis padres y la de mi familia. Pensaba siempre en llegar a ser profesionista. Me veía como catedrático, trabajando en una universidad. Es algo que me apasiona, pero también me apasiona la política y la vida pública.
Me casé muy joven, a los 19 años, y asumí responsabilidades. Dejé de estudiar por un corto tiempo y cuando pude regresar a estudiar lo hice en la Normal Superior. Mis padres eran comerciantes en pequeño y ése fue mi primer trabajo en casa. Trabajé en la Iniciativa Privada y me iba bien.
Yo era un niño muy inquieto y vago, y tengo muy presente todo el esfuerzo que hicieron mis maestros por encausarme y orientarme. Principalmente recuerdo a mi maestra de sexto año. Fue una influencia importante.
A los 22 años se me presentó la oportunidad de tener un empleo muy bien pagado, pero se abrieron a la vez oportunidades para obtener mi plaza de maestro y me fui por esa decisión. Entré ganando menos de la mitad de lo que ganaba afuera en la IP. Me hice consciente de que eso era lo que yo quería.
Empecé muy pronto luchando con mi plaza en el magisterio. Trabajé en telesecundaria en el medio rural en la comunidad de San Carlos, cercana a Libres. Gestioné muchas cosas para la escuela. No había vidrios en una sola aula y estábamos casi a la intemperie. Luché por las cosas que consideraba justas para mis compañeros y nos organizábamos para actos de justicia.
Fui secretario general de delegación, y de ese momento para acá mi participación activa en el sindicato y a favor de la educación ha sido activa. Mis compañeros me apoyaron en varias ocasiones y hubo que luchar mucho para que a las telesecundarias las tomaran en cuenta y que nos pagaran igual que a los demás maestros. Esa etapa fue de mucho trabajo y organización.
Llegué al Comité Seccional con la representación de los compañeros cuando al sindicato lo gobernaban Guardias Revolucionarios y no éramos bien vistos. Éramos como los rebeldes, pero llegamos. Trabajamos mucho e hicimos un sistema muy unido y propositivo. Los maestros nos preparamos todos, porque hacíamos el examen por oposición, nosotros lo comenzamos antes de que existiera.
El tema de la cultura del esfuerzo es un tema que está muy presente en mí. Lo viví de mis padres y de mis maestros. Había un maestro en la preparatoria que nos decía que él no nos iba a reprobar, que de eso se encargaba la vida, y entendí que no hay más que entender que lo que uno hace en la vida tiene consecuencias y que todo lo puedes alcanzar por la vía del esfuerzo. Hay una frase que me gusta mucho y es: “no hay atajos para la felicidad”.
José María Morelos y Pavón es un personaje que admiro por sus aportaciones al país. Su lucha y entrega total. Otro personaje es Benito Juárez, por su aportación al pensamiento liberal, que permitió que hoy valoremos la libertad de pensamiento y de credo.
Soy muy exigente conmigo mismo y estoy permanentemente insatisfecho en razón de mí. Siempre convencido de que puedo hacer más. Me reprocho el no ser más ordenado y disciplinado para dar mayores frutos. Busco por equilibrio mis tiempos libres, por salud mental. Me encanta el cine, la lectura, el ejercicio y estar con mi familia.
Me veo trabajando por Puebla, mirando al futuro. Siempre pensando en lo que sigue y no en el cargo que sigue necesariamente, y eso es lo que voy hacer; y si en este transitar se abren nuevas expectativas y nuevas oportunidades, claro que trabajaremos en ellas.
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