Eduardo Rivera Pérez


En esto creo


Candidato de la alianza Compromiso por Puebla a la presidencia municipal de Puebla


Gloría Mejía

 

 

Cuando llegué de Toluca encontré una Puebla que me recibió con los brazos abiertos, una Puebla que recibía a muchos estudiantes de diferentes lugares del país que estudiaban en la universidad. La inseguridad no era preocupante, era una Puebla en donde sus jóvenes no tenían problemas con las adicciones como ahora existe. No había desorden territorial como se ha incrementado en las últimas dos décadas. Era una Puebla potencialmente creciendo después del sismo del 85, porque mucha gente se vino a vivir para acá.


Al Yunque no lo conozco, es más un mito que una realidad. Se dice que es una organización secreta y se habla mucho de que en el PAN hay gente del Yunque, en las iglesias, en el Gobierno federal. Es más, se dice que hasta en el propio PRI y en los sectores empresariales. Lo que puedo decir es sobre lo que conozco del PAN, de los hombres y mujeres panistas con trayectorias públicas, miembros activos con nombre y apellidos, con identificación propia, sentimientos y con estructuras propias.


A mi contrincante Mario Montero Serrano lo respeto mucho como adversario político que es. Me parece que es un hombre que puede tener ideas que pueden aportar a algunas de las soluciones que se tienen a las diferentes problemáticas de la ciudad, pero lamento mucho que no quiera discutirlas. Él que se dice que tiene experiencia y conoce los problemas del municipio, no quiere tener un encuentro o un debate de ideas para sus soluciones. Lamento que la actitud de Mario Montero sea de cerrase ante un debate.


Sí considero mi amigo a Moreno Valle, trabajamos juntos desde el 2006 y hemos podido tener diferentes tipos de vista, pero hay la madurez política para resolverlos. He encontrado en Rafael un hombre de un trabajo incansable en el estado, un hombre comprometido y tenaz. Ahora tengo la oportunidad de reunirnos como familia y matrimonios.


Mi elección se da en un momento que causa un precedente en el panismo en Puebla. Fue interesantísima, ya extrañábamos que se pudiera tener un proceso así y que después de él se tuviera a los actores involucrados y participando en la campaña. Humberto Aguilar ya había sumado su capital político al proyecto que me toca encabezar y ahora lo vemos con Rafael Moreno Valle como coordinador de la campaña.


Me siento doblemente honrado, pues no sólo represento a los panistas sino a otras fuerzas políticas, lo que implica tener una seriedad, un profesionalismo, una capacidad de concentración y liderazgo; estoy haciendo lo posible para cumplir al pie de la letra este honor que me han permitido. El proceso se define de manera inédita, con encuestas, una planilla común y un proceso interno, y ahora tener el respaldo con los que integran la coalición.


No se trata de ir a los dimes y diretes en el debate, se trata de exponer ideas, proyectos y políticas públicas en la mesa, de eso se trata esta elección. No se trata de mi persona o de su persona, sino se trata de la ciudad. Tenemos una obligación moral frente a los ciudadanos. Por qué no debatir si tenemos el diagnóstico adecuado y podemos plantear las soluciones. Se trata de decidir lo mejor para Puebla, y la mejor manera que tenemos para decidir es comparando.


Al PAN entro desde los 16 años. No me afilié en ese entonces pero mi participación se dio desde ese tiempo. Quien me motiva y cautiva es Manuel J. Clouthier, de “Maquío” me cautiva su forma de ser y de actuar. Para apoyar su campaña me subía a los camiones con un amigo mayor que yo, en ese tiempo con un simple cartelón y hablar de él. Él marcó mi vida. No era como es ahora, que tenemos de todo, eran los tiempos en que padecíamos todos la situación económica, y ahora muchos ya no recuerdan. Esa situación me molestaba mucho porque éramos consientes de ella como comerciantes.


Tuve la oportunidad de fundar el PAN al interior del estado. Me tocó buscar y convencer a la gente de los municipios para que quisieran fundar el partido en lugares que se hacía uno cuatro horas de ida y cuatro de regreso, o más. Después, como dirigente del partido, me tocó la fortuna de que esas fundaciones que se hicieron en mi época de estudiante, y que por supuesto hay un trabajo representativo e importante de Ángel Alonso, Paco Fraile, Ana Teresa Aranda y del propio Juan Carlos Espina, se cristalizaran por primera vez con el registro al PAN de los 217 candidatos para presidentes municipales. Cuando me decían que la gente no quería registrarse, yo les decía que no era posible e iba personalmente y lo lograba.


El domingo después de la interna, con una botella de vino y una buena comida en casa, le dije a mis hijos que aquí empezaba una etapa importante en nuestras vidas, que no los iba a ver durante los siguientes meses, que se presentaba la oportunidad y la responsabilidad de hacer una mejor Puebla, no sólo para ellos sino para todos.


Decido estudiar Ciencias Políticas. Por esas fechas sólo había dos instituciones que podían dar el título para politólogo, una era la UPAEP y la otra era la Universidad de Baja California, pero escogí la más cercana. Tuve muchas tentaciones de estudiar en la UNAM, en la Ibero o en la Universidad del Estado de México. Era la época de los 80 y principios de los 90, cuando la inflación era del mil por ciento. Época de crisis y de problemas económicos, realmente esos eran los problemas que había en casa, porque todos eran comerciantes y se padecía mucho.


Vendía gelatinas para mantener mis estudios y mantenerme en Puebla. Vendía gelatinas de todo tipo. Con un hermano incrementamos el negocio, la verdad es que me iba muy bien haciéndolo, pero poco a poco mis responsabilidades partidistas me alejaban del comercio. Ganaba tan bien con la venta que hasta entré al Alpha.


Quien hoy es mi coordinador general de campaña, Juan Carlos Espina, y Felipe González me invitan al PAN. También me llevan a participar en Acción Juvenil, después en asuntos electorales y organización, así que me la pasaba estudiando y trabajando por el partido. Me pagaban como 400 pesos quincenales, realmente era algo muy honorífico y representativo. Después me invitan a formar parte de la dirigencia estatal, en ese entonces era totalmente voluntaria. Cuando empezamos a recibir el financiamiento público sólo había dinero para pagarle a una secretaria de tiempo completo, pagar la renta y el teléfono. El PAN fue la gran maestría de la política y representa para mi vida algo muy importante. Me afilio hasta 1991.


Escribo poesía desde chavo. Quisiera escribir poesía política, sería una forma interesante de transmitir la realidad y lo que se vive en el paso de la política. Me encantaría hacerlo porque la poesía me permitiría decir las cosas que a veces no se pueden decir. Fui un buen declamador desde la secundaria y me encanta la oratoria, participé en varios concursos de poesía y gané premios en concursos estatales y nacionales.


Vengo de una familia de comerciantes. Sé desde pelar un pollo, preparar jugos y hasta vender en la Merced y en Tepito artículos de temporada, sobre todo se dio más en mi adolescencia. Con un tío vendíamos y surtíamos cacahuates en las escuelas, tiempo después nos independizamos los sobrinos y pusimos nuestro propio negocio.


Decido venirme a la UPAEP y durante un año hice una prueba en donde me fue muy bien en cuanto a calificaciones. Mi esfuerzo valió la pena, porque me demostré que yo quería eso. Viví en un departamento tipo vecindad, no había puerta, estufa ni camas. En el Barrio de Santiago doña Mari me rentó el departamento. Fue una etapa difícil porque en Toluca, cuando estaba con mis padres, nunca faltaba nada y acá carecía de muchas cosas y comodidades, pero me gustó y lo valoro mucho porque fue una prueba muy clara de lo que yo quería.


Estaba tentado a ser abogado, pero quería algo más metido a la política. Cuando decido estudiar para politólogo pensaba solamente en ser analista, asesorando empresas, partidos políticos, a dirigentes y a los gobiernos, ésa era mi intención, pero me propuse en la vida estudiar Ciencias Políticas y hacer una maestría en Administración de Empresas y Gestión Pública.


No acepto en mi estilo de vida la mediocridad y el conformismo. Vengo de una familia que se ha forjado en la lucha y en el trabajo, para mí no existe el “esto no se puede” o “cuesta mucho trabajo”. Mis padres, que eran humildes, salieron adelante fácilmente con trabajo, eso lo aprendí de ellos. Por eso para mí no existen las barreras, mucho menos obstáculos, todo se puede vencer cuando uno quiere y le echa ganas.


Los valores más importantes para mí son la honestidad, responsabilidad y la familia, si se puede poner como un valor, porque siempre tuve y tengo la suerte de tener una familia hermosa, en donde han sido muy trabajadores, respetuosos y solidarios.


Soy exigente con mis hijos, aunque he aprendido un poco más a ser tolerante porque son otros tiempos. He tomado muchos cursos sobre la familia y el matrimonio, sobre superación matrimonial. Pertenecemos a un grupo de amigos en donde aprendemos a hacer el papel de esposos y esposas. Lo que he aprendido es que la educación que me dieron mis padres debe ser diferente a la que le doy a los hijos. Con los valores y reglas que tenemos como propia familia.

 

Mi futuro inmediato es ser presidente municipal. El mensaje de la sociedad es confianza, pero exigencia. He encontrado a algunas personas que me han expresado que tienen muchas elecciones de no votar, y cuando la gente me dice que ahora lo va hacer, porque les genero confianza, es un compromiso mayor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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