Viernes, 19 de Diciembre de 2014


La privatización del SOAPAP




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El día de ayer Rafael Moreno Valle se volvió a imponer sobre los poblanos. Creo que a estas alturas, ya a nadie sorprende el hecho de que el gobernador dicte medidas sinconsultar la opinión de los ciudadanos, y mueva todos los hilos del poder para ejecutar sus decisiones. Ejemplos hay muchos: El cambio de ruta (y de concepto) del Desfile del 5 de Mayo; el cambio de sede de los festejos del 15 de Septiembre; la implementación de obras costosas que nadie pide (como el puente del Boulevard Valsequillo); y por supuesto sus caprichos cumplidos abusando de su mando como La Rueda de la Fortuna (millonaria), y el Teleférico.

La característica de este gobierno, ha sido pues, la imposición a costa de lo que sea: del erario, de las tradiciones, de la democracia, etcétera. Para ello, el gobernador se ha valido del apoyo de unos aliados (empleados) muy eficientes: los diputados y regidores. Estos pseudo “legisladores”, una y otra vez han dado muestras de ser colaboracionistas del gobierno, en vez de “representantes populares”.

 

 

Así, tras cada proyecto (pretensión) del Ejecutivo del Estado, se encuentra una votación del Poder Legislativo que lo respalda, algo que –insisto- ya no sorprende a nadie. Sin embargo, lo sucedido el día de ayer no puede sumarse al anecdotario de deseos cumplidos del gobernador. En esta ocasión no fue un atractivo de feria el que se le aprobó, sino la privatización de un Organismo Público de alto impacto social como el SOAPAP.

 

 

La medida comenzó a fraguarse desde el pasado mes de Diciembre, cuando el Congreso del Estado incorporó un Capítulo a la Ley de Agua para el Estado de Puebla, que “abría la posibilidad” de la participación del sector privado en el Organismo. En ese momento justificaron su “decisión parlamentaria” diciendo que el SOAPAP se había visto rebasado por la realidad y que actualmente era “inoperante”, motivo por el cual, se hacía necesaria la participación del capital privado. ¿Les resulta familiar ese argumento?

 

 

Al escuchar (leer) estas palabras, resulta imposible no pensar en PEMEX. Efectivamente, existe un paralelismo entre la situación de la paraestatal encargada del petróleo nacional, y el `Sistema Operador de Agua Potable de nuestra entidad. Ambas se encuentran asfixiados por sus deudas, sin embargo, paradójicamente, las Iniciativas para “mejorar” las condiciones de ambos organismos, se enfocan en la Inversión Privada y no en el ahorro gubernamental para sanear las finanzas, que se podría traducir en Inversión Pública.

 

 

Antes que pensar en inyectar capital privado a PEMEX, habría que pensar en acabar con los privilegios de la alta burocracia federal, y con los excesos con cargo al erario que comete de manera infame el Sindicato petrolero. De la misma manera, resulta insostenible el argumento de privatizar el SOAPAP, debido a su millonaria deuda. ¿Cómo es posible que el Gobierno del Estado despilfarre el dinero en frivolidades y diga que no hay dinero para rescatar al SOAPAP? La deuda del SOAPAP asciende a más de $2,500 millones de pesos, mientras que el Gobierno del Estado, tan sólo en el último año gastó más de $8 mil millones de pesos en obras y eventos fastuosos como el CIS, la Rueda, Desfiles, Conciertos, etc. ¿Se puede o no se puede?

 

 

Dice un viejo dicho que “lo que no suena lógico, suena metálico”, es decir, que si concesiona el Servicio de Agua Potable a un particular, en vez de que el Gobierno del Estado lo rescate (que sería lo más lógico), es porque seguramente representa un gran negocio para unos cuantos, en perjuicio de los ciudadanos.

 

 

Mal por los diputados y regidores que impulsaron y aprobaron esta medida, una medida que, nos deja en estado de indefensión a los poblanos ante posibles cobros excesivos, ya que, ahora la empresa encargada de operar el agua potable en Puebla, podrá fijar las tarifas por la prestación de este servicio, SIN la aprobación de Congreso. Eso es lo que aprobaron “nuestros representantes”.

 

 

Sería bueno recordarles a los diputados y regidores que se deben a los ciudadanos, no al gobernador (al menos en teoría), por lo tanto, debieron consultar (o por lo menos informar) a la gente antes de aprobar esta ley. Me pregunto si tendrán cara para incluir esto en sus pomposos Informes Legislativos que realizan, pero eso sí, hoy se ganaron otra estrellita en la frente por seguir las órdenes de Casa Puebla. De pena ajena…

 

 

 

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