Sunday, 22 de January de 2017

Indicador Político

Indicador Político

Si el tema de los derechos humanos es un instrumento de presión constante de los EE UU sobre México, la información de la semana pasada del The New York Times debe leerse más en el contexto de un replanteamiento de una estrategia de inteligencia y seguridad nacional en el escenario del avance de Donald Trump hacia la Casa Blanca.

A la memoria y ejemplo del columnista Manuel Buendía, asesinado hace 32 años

Gane o pierda el PRI gubernaturas el domingo 5 de junio, el gran derrotado político será Manlio Fabio Beltrones como presidente nacional del partido. Lo enviaron a la dirigencia tricolor a rehacer la política pero el cochinero electoral exhibe la desesperación a ganar elecciones a cualquier precio.

El fin de ciclo de Joaquín López-Dóriga como conductor del principal noticiero de Televisa ha sido asumido como derrota personal, pero en realidad hay mucho más de fondo: la posibilidad de que Televisa deje de ser un sector invisible del sistema/régimen/Estado y se asuma como un poder fáctico con autonomía relativa rumbo al 2018.

La gran expectativa del empuje desorganizado de los independientes radica en construir una mayoría no en el sector de los votos duros que ya tienen PRI, PAN, PRD y Morena sino en el 60 % de ciudadanos sin partido. Sin embargo, la agenda de los independientes quiere nada más reproducir el modelo carismático de Vicente Fox en el 2000 y de El Bronco Jaime Rodríguez.

Ahora que los derechos humanos y el debido proceso son utilizados por delincuentes para revisar expedientes de sentencias y lograr la libertad no por inocencia sino por errores de procedimientos penales, la doctrina de los derechos humanos podría quedar atrapada en la lógica de defender a delincuentes y no a inocentes.

Luego de haber tomado casi por asalto el PAN para transformarlo de oposición leal en oposición por la alternancia y de entronizar en el partido a los bárbaros del norte de la derecha económica, Luis H. Alvarez realizó en 1988 un pacto secreto con Carlos Salinas de Gortari para reconocer el resultado electoral del 6 de julio de 1988 que Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra y el candidato panista Manuel J. Clouthier habían tachado de fraude.

Como era de esperarse, la ambición de poder ya dio cuenta de los independientes. Sin embargo, las elecciones se van a decidir no por el perfil de los candidatos sino por los aparatos electorales.

Cuando los corresponsales extranjeros comenzaron a llegar a México en los ochenta a descubrir su dinámica política, algunos buscaron al entonces principal columnista político Manuel Buendía, de Excelsior. Con sentido del humor, Buendía le dio a los enviados una clave para entender el poder a la mexicana:

Si uno de los temas más sensibles en la sociedad es el de la corrupción por las riquezas ostensibles de políticos de todos los partidos, el sistema nacional contra ese mal equivocó el camino: se tomó el modelo persecutorio y no el del establecimiento de nuevas reglas, controles y acotamientos éticos.

Las doce elecciones de gobernador en este año han sido indicios irrefutables de que la agenda del PRI es la de cubrir corruptelas de gobernadores salientes:

Si los partidos, legisladores y políticos que presionan por las leyes del sistema nacional anticorrupción fueran coherentes, antes de seguir con el proceso legislativo deberían proceder penalmente contra políticos corruptos que aspiran a ser gobernadores por todos los partidos y contra algunos gobernadores salientes con evidencias claras de corrupción.

La preocupación de algunos sectores estadunidenses ha llegado a niveles inesperados.  La revista conservadora The American Spectator publicó la semana pasada un artículo de Thomas Sowell que terminaba con dos párrafos premonitorios:

El factor Trump  ha disparado temores en ambos lados de la frontera pero con temas que son meros artificios de campaña: los estadunidenses racistas ven satisfechas sus pasiones de pureza de raza y los mexicanos usan a Trump como una risible bandera de campaña nacionalista.

De todas las elecciones de gobernador, la de Puebla no ha sido asumida con interés por los medios nacionales, quizá porque esté cantada la victoria del panista Antonio Gali Fayad, pero detrás del proceso se localizan las lecciones de política que está dando al PRI el gobernador panista Rafael Moreno Valle.

Corredactores de un ensayo en 1972 y adversarios políticos irreconciliables años después, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín volvieron a encontrarse en el espacio público del debate: cada uno publicó un ensayo sobre la crisis de México en sus respectivas revistas en sus números de mayo: Letras Libres y nexos. Sin embargo, su alcance es menor a otros anteriores que fijaron parámetros para la transición.