Friday, 24 de March de 2017

Indicador Político

Indicador Político

La verdadera Reforma Educativa es la que promueve el conocimiento libre y crítico, no la evaluación de los profesores. Desde los tiempos de Carlos Salinas ha habido iniciativas para liquidar a los centros de educación superior como promotores del conocimiento rebelde.

Mientras la política exterior anda sin rumbo y subordinada a los intereses de Washington, el Ejército Mexicano se propuso la semana para encabezar la presidencia del consejo de delegados de la Junta Interamericana de Defensa (JID) que agrupa a los ejércitos de América. La propuesta fue recibida con entusiasmo por los representantes de los ejércitos de la región.

A dos años de cumplir medio siglo el 2 de octubre de 1968, la verdad histórica de la represión en Tlatelolco se cae a pedazos y datos de protagonistas directos del lado de los estudiantes afirman que no hubo tal ataque directo del ejército y que los militares repelieron una agresión.

La campaña presidencial en los EE.UU. se ha convertido en un verdadero destape sexual: los abusos sexuales de Bill Clinton, las preferencias sexuales de Hillary contadas por Bill a alguna amante, los videos con dichos y algunas denuncias de excesos contras Trump. Y lo que faltaba ya llegó.

Javier Duarte de Ochoa fue una de las figuras de la juventud política que acompañó al grupo de Enrique Peña Nieto; hoy es un apestado del poder. Su salida del gobierno de Veracruz es tardía, ineficaz e irrelevante porque no va acompañada de una decisión federal de reconstruir el tejido social, político y moral de la entidad.

Aunque tienen residencia estadounidense y pueden votar localmente, los exhortos de Salma Hayek y Kate del Castillo a favor de Hillary Clinton representan una evidencia de la muerte del nacionalismo mexicano. En lugar de impulsar organizaciones hispanas para operar como grupos de presión a favor de iniciativas migrantes, las dos han preferido asumirse como gringuitas negando el conflicto histórico que Donald Trump revivió con su racismo.

A la memoria viva de René Avilés Fabila

Además de condolencias y todo el apoyo moral por la criminal emboscada en Culiacán, Sinaloa, las fuerzas armadas están esperando desde hace diez años un paquete legislativo que le dé certeza jurídica a sus labores de participación en la seguridad interior.

En las altas esferas de la estrategia política del gobierno hay reticencia a usar los conceptos precisos para no alarmar, sin embargo, los ataques del crimen organizado contra el ejército han llegado a los linderos de una guerra convencional por el control del Estado.

A pesar que hubo avisos de que las denuncias contra México por la represión en Atenco en el 2006 estaban caminando en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el gobierno mexicano desdeñó las advertencias. Sin embargo, el asunto ya pasó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos donde se enjuiciará al gobierno del Estado de México y dictarán sentencias que podrían ser referentes para futuras acusaciones.

A partir del método ideológico del México priista, la construcción de referentes se basa en mitos y no en realidades. Ahí está, por ejemplo, el 2 de octubre del 68 que no se olvida pero que ya se olvidó. Y ahora se abre el debate sobre el mito del Excélsior de Julio Scherer García.

El concierto político del músico inglés Roger Waters en el zócalo de la Ciudad de México aportó dos elementos que tienen su espacio en el 2018 presidencial mexicano:

Los miedos despertados en México por el lenguaje de violencia institucional de Donald Trump han encontrado a una sociedad sin conciencia histórica. Por eso en las columnas se percibe un apoyo político a Hillary Clinton y un repudio evidente contra el republicano.

Cuando menos tres hechos han comenzado a prefigurar el escenario sucesorio del PRI para el 2018:

En los pasillos del poder ha comenzado a resumirse el caso del gobernador veracruzano Javier Duarte como una repetición del modelo de Ernesto Zedillo de “sana distancia” en la relación de presidente de la República-PRI que llevó a la alternancia partidista en el 2000.

Más allá de las expectativas que levantó el debate estadunidense por el perfil de los dos candidatos más importantes, el fondo mostró la clave de la elección de presidente en los EEUU: una competencia entre personalidades, no entre proyectos. Donald Trump y Hillary Clinton exhibieron el mismo rostro del imperio.