Viernes, 20 de Octubre del 2017
Miércoles, 11 Octubre 2017 22:17

Taquería La Lupita ¿Qué fue lo qué pasó?

Taquería La Lupita ¿Qué fue lo qué pasó? Escrito Por :   Jose Luis Ramirez

¿Se han dado cuenta que en el 80 por ciento de taquerías de carne asada te atienden de la verga? Pero sigues yendo porque no hay otro sabor que iguale la salsa o la carne del local que frecuentes (el que sea), aunque te digan que en un estudio realizado por científicos de la UVP encontraron restos de hongo vaginal, ese lugar y tú se vuelven uno mismo hasta que…


Corría el año del 2010 y los jueves por la noche representaban un buen motivo para irse a atascar de tacos y burritos en ‘La Lupita’. El servicio era como el de cualquier otro puesto de tacos de carne asada; culero y hasta que se les daba la gana atenderte.

 

Aunque llegaras con cara amable, gorrito con hélice y porte de niño explorador y luego dijeras ¡Buenas noches señor me da dos de asada y un burrito por favor! el cabrón que estuviera preparando los tacos te miraba y seguía cortando la carne, tú y tu orden le valían dos burritos de chorizo porque tenían 45 órdenes más que preparar, la fila por aquellos años era de 20 a 30 minutos a menos que… fueras cuate del ‘Chino’.

 

‘El Chino’ era como el coyote del Monte Piedad en México, si lo conocías te saltabas a todos los cabrones que estaban formados y si alguien le decía ¡Oiga joven yo llegué primero! ‘El Chino’ veía a ese quejumbroso y seguía cortando carne.

 

Sobrio o pedo era una delicia ir a tragar en las noches a esta taquería. Mi amiga Selene Ríos la primera vez que los probó quedó fascinada con estas delicias llamadas ‘burritos’ y lo describió como “está de poca madre, esto es ¡una explosión de sabores papi!” después se le hizo costumbre morderle a mi burrito cada vez que compraba uno de estos ejemplares gastronómicos.

 

La chaviza, los papás, la chavorruquiza, las teiboleras, los policías, los juniors bien pedos, sus amigas, la élite poblana y hasta los deportistas reconocíamos a esta taquería como la mejor opción para ir a comer por 40 o 45 pesos por gusto o para bajarse una peda los fines de semana. Es más, cada vez que conocías a un wey o chava que venían de intercambio tratabas de llevarlos ahí para que se llevaran como diría Lolita Ayala “un rinconcito de México a la boca” (no sé si lo dijo Lolita Ayala pero el periodismo de los 90as era tan pinche dominguero que estoy seguro que hasta Raúl Velasco pudo haber dicho esto alguna vez.)

 

Como lo describo al principio del texto siempre creí que ‘La Lupita’ y yo eternamente seríamos el uno para el otro, la carne era de ganados educados, la salsa era de respeto, el guacamole estaba ‘Al Dente’, los frijoles estaban hechos con amor, el arroz estoy seguro que lo preparaba doña Chepina Peralta y la cebolla y el cilantro estaban finamente picados, todo esto en conjunto detonaba un platillo gastronómico único en su especie hasta que un día ‘todo se derrumbó, dentro de ti dentro de mí’ y neta que hasta el aliento ya me sabía a hiel después de tragar ahí.

 

Como toda buena relación de pareja tiene fallas y a veces somos tercos en seguir con lo mismo, la neta aquí entre nos el único defecto que le encontraba a ‘La Lupita’ era que las manos te seguían oliendo a cebolla un día después y aunque te las lavaras con detergente Foca y Venus Rosa (del Venus Rosa me contaron) nada te quitaba el olor, pero bueno; no había pedo hasta llegabas con tus cuates para que te olieran la mano y te dijeran ¡Pinche culero no me compraste un burrito!

 

Pasaron los años y los burritos la neta ya no sabían igual, ‘El Chino’ ya no trabajaba ahí y la mayoría del personal cambió, la cebolla parecía cortada con los dientes, los frijoles ya no sabían a México, el arroz ya no lo preparaba Chepina Peralta y pasó lo que nunca, me atendieron de la mierda y me obligaron a comer una orden que ni siquiera había pedido y aun así (me la comí por ese amor que todavía le tengo) pero lo peor fue que en seis años comiendo ahí jamás me había dado diarrea hasta ese día. ¡Ahí fue cuando entendí que no era sano continuar con este amor!

 

Y aun así como todo buen rogón, hace unos días fui porque ya saben que muchas veces en esto llamado amor no importa que la otra parte te trate con el látigo de su desprecio e indiferencia y por un momento recordé al ‘Chino’ cortando carne en la parrilla con su cara que no tenía ninguna emoción, el establecimiento repleto de personas esperando tacos o burritos, la gente metiéndose a la fila o robándose los limones usados porque ya no había nuevos y traté de recordar esa explosión de sabores que un día hizo tan feliz a Selene hasta que dije ¿Qué chingados hago aquí?

 

Me quedo con esos años que me hicieron tan feliz, esos días de universidad en donde juntaba 45 pesos de la limosna de mis amigos para un burrito, las noches de peda que terminaron ahí, pero sobre todo con esa imagen de amor entre un hombre y un taco ¡Gracias por esos años maravillosos!

 

Yo era feliz contigo, vida mía 
Tú eras mi perro fiel, yo era tu guía 
Hasta que desperté de mi locura 
Y pude comprender que me mentías. 

 

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