Sábado, 23 de Septiembre del 2017
Lunes, 11 Septiembre 2017 21:09

Entre la pena y, ¡qué pena!

Entre la pena y, ¡qué pena! Escrito Por :   Irma Sánchez

Qué bueno que en Puebla se está trabajado con los valores desde las escuelas, pese a que se tiene cuidado de insistir con los padres de familia que los niños van a la escuela a enriquecerse en conocimientos, y que la formación y los valores son responsabilidad de cada familia que debe de poner mucho cuidado en actuar con congruencia.


Qué bueno que las nuevas generaciones rescaten los principios de sus antepasados que dieron orgullo a México.

 

El comentario lejos de insistir en aquello de que los tiempos pasados fueron mejores, viene a cuenta por todo lo que hemos visto sólo los últimos días.

 

El caso del tráiler que se volteó en la autopista cuando trasladaba alimentos para los damnificados de Oaxaca, al que de inmediato saltó la rapiña que llegó con carritos y diablitos a recoger los alimentos que muchas personas donaron para mitigar el hambre de quienes lo perdieron todo.

 

¡Qué mal espectáculo dieron!

 

¡Qué pena!

 

Y se trata de mexicanos que “son nuestros hermanos”.

 

Ejemplos como estos sobran. Éste es uno de los más recientes.

 

Ya sin contar el protagonismo de algunos políticos que no respetan el dólar y la tragedia ajena, porque ‘todo’ al final de cuentas suma para potenciar su imagen y proyectar un perfil de solidaridad que con sus hechos, ellos mismos boicotean.

 

Aquí debemos incluir también el desatino que algunos políticos han tenido al casarse con artistas para que sumen en favor de su posicionamiento ante las masas.

 

Es el caso del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, que se llevó de la mano a su guapa esposa, la actriz Anahí quien en medio de la tragedia, el llanto, el dolor, la pérdida, en cuanto tuvo una cámara al lado se disculpó a cuadro (ante la pantalla) por no ir maquillada, arreglada, sabiendo que los chiapanecos la quieren ver radiante y cantando en el escenario.

 

El desafortunado comentario de la artista de inmediato invadió las redes sociales.

 

¡Qué comentarios!

 

¡Qué desatino!

 

¿Alguien se preocupó?

 

¿Quién se lo agradeció?

 

¡Qué imprudencia! obligar a una esposa a ir al encuentro de la tragedia con los de abajo, cuando es claro que este tipo de personajes sólo viven para sí ante el espejo, que no les conmueve nada y sólo están para darle imagen al marido.

 

Bien aplica en este caso, ‘calladita Anahí te ves más bonita’.

 

 

Por eso hay que reconocer el buen tino del gobernador Tony Gali de rescatar y promover los valores para trabajarlos en equipo, en las escuelas y la familia para reeducarnos los viejos y los jóvenes en aras de que las cosas ‘las cambiemos’ entre todos en este país. 

 

 

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