Thursday, 30 de March de 2017

Viernes, 17 Marzo 2017 03:50

Los ediles del huachicol: Tepeaca, Quecholac, Palmar




Written by  Arturo Rueda

Pero para 2016 las cosas se salieron de control: por tercer año consecutivo, el terruño de David Huerta mantuvo su primerísimo lugar con 352 tomas, el doble que un año antes, y el 900 % más que en 2014. Palmar de Bravo trepó al segundo lugar con 283 tomas, cuando un año antes tuvo 95 y en 2014 solamente 19


Antonio Gali ha pateado con éxito el avispero del Triángulo Rojo, una extensa zona de Puebla en la que apenas en cuatro años se rompió el tejido social para provocar el surgimiento de un fenómeno sociocultural denominado el huachicol que involucra a delincuentes de mafias profesionalizadas como Los Zetas o el Cartel Nueva Generación, pero también a la población civil que descubrió una fuente de riqueza inesperada. Los chupaductos son las mafias de crimen organizado, los huachicoleros la población nativa que se involucró en la actividad ilegal.

 

El huachicol es una actividad criminal que ofrece ganancias fabulosas, más aún que el trasiego de drogas, pero que no se puede entender sin la participación de autoridades de todos los niveles. Desde funcionarios directivos de alto nivel de Pemex, incluso del sindicato, hasta la protección de alcaldes y policías municipales susceptibles de corromperse ante los cañonazos de miles de pesos.

 

Moreno Valle nunca quiso ver esta realidad y remitió todo a la falta de valores de la población que colaboraba con los chupaductos. Ni siquiera cuando dos altos mandos de la Policía Estatal fueron detenidos y procesados por proteger un convoy de combustible robado, lo que detonó en la caída de Facundo Rosas Rosas, su secretario de Seguridad Publica, quiso alterar su visión o estrategia pese a que los indicadores mostraban que el fenómeno estaba fuera de control.

 

El ex gobernador tampoco quiso mirar el otro lado de su moneda: muchos de los alcaldes que llevó al poder en 2013 y a quienes le dio un mandato extraordinario de 4 años 8 meses se involucraron en el tema. Por igual sus aliados de la coalición Puebla Unidad que los pocos del PRI que lograron rescatar restos del naufragio generalizado.

 

Por el número creciente de tomas, bajo sospecha siempre se ha ubicado a David Huerta de Tepeaca, el taka-taka Néstor Camarillo de Quecholac y Pablo Morales en Palmar de Bravo. Invariablemente, trátese del año que sea, uno de sus tres municipios siempre se ubica en el top three del robo de combustible.

 

En 2014, Tepeaca ocupó el primer lugar con 46 tomas y Quecholac en tercer sitio con 32. Para 2015, Tepeaca de David Huerta mantuvo su primer lugar y la ordeña se triplicó para llegar a 159 tomas. Quecholac, gobernado por el taka-taka azteca subió a la segunda posición con 131 tomas, un incremento superior al 300 por ciento.

 

Pero para 2016 las cosas se salieron de control: por tercer año consecutivo, el terruño de David Huerta mantuvo su primerísimo lugar con 352 tomas, el doble que un año antes, y 900 por ciento más que en 2014. Palmar de Bravo trepó al segundo lugar con 283 tomas, cuando un año antes tuvo 95 y en 2014 solamente 19.

 

En el primer bimestre del año, la parte alta del ranking se la pelean dos municipios priistas: Tepeaca y Quecholac, ya que en ambos ocurre la mayor ordeña.

 

¿Es creíble que los ediles de los municipios Tepeaca, Quecholac y Palmar de Bravo, no saben nada de los grupos delincuenciales que operan en sus demarcaciones a cielo abierto? ¿Qué sus policías municipales son los principales protectores de los huachicoleros?

 

Pero el golpe no llegó por ahí, sino por la detención del alcalde de Atzitzintla, municipio que no figura entre los que más robo de combustible ocurre, por la simple y sencilla razón de que por ahí no pasa el ducto que viene de Minatitlán, aunque sí por Palmar.

 

Por esto, cuando ayer el alcalde Pablo Morales fue remitido a la Fiscalía General del Estado, todos supusieron que se trataba del segundo alcalde capturado por sus vínculos con las mafias chupaductos. Más tarde se supo que el presidente municipal acudió y estuvo varias horas ahí para declarar sobre lo que sabía de las actividades del grupo de El Bukanas y algunos huecos en la trama que quedan por llenar.

 

 

Aunque el edil fue liberado, nadie duerme tranquilo en la zona. Gali, a diferencia de Moreno Valle, decidió patear el avispero. Tiene el apoyo de la federación que ayer oficializó el envío de 500 elementos de la Policía Militar, un refuerzo invaluable. Pero las sospechas sobre los alcaldes permanecen, aunque éstos, ahora que se saben vigilados, seguramente serán más prudentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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