Tiempos de Nigromante


Arturo Rueda
artrueda@diariocambio.com.mx
artrueda@yahoo.com


09/06/2011


Lauro Sánchez, un diputado pirata, como el de tu película papá


En menos de una semana, el diputado priista Lauro Sánchez se ha revelado como un auténtico diputado pirata. Sí, como los de tu película, dirían los anuncios de Cinépolis. Primero, el reportero Ernesto Aroche reveló que el verdadero autor de la iniciativa de Ley de Acceso a la Información Pública era el comisionado de la CAIP, Samuel Rangel, de acuerdo con los datos de creación del archivo, auque Lauro había presentado como suya.


Ayer, CAMBIO reveló un segundo caso: la autoría de la Iniciativa de Reforma a la Ley de Deuda Pública, presentada también por el diputado, provenía del gobierno morenovallista, específicamente de la computadora de Juan Pablo Piña Kurczyn, titular de Servicios Legales. Así pues, Lauro Sánchez sería un diputado con auténticos asesores de lujo. Nada menos que un comisionado de la CAIP y el Consejo Jurídico del gobierno estatal, con la salvedad de que este último caso sería más grave pues evidencia la sumisión, docilidad legislativa del tricolor en el Congreso ante los proyectos del gobernador Moreno Valle.


Ante la gravedad de las implicaciones, Lauro Sánchez ha decidido cortar por lo sano: asumir un mea culpa ante la opinión pública en la que deslinda a Juan Pablo Piña Kurczyn de cualquier tipo de asesoría. Así de claro: ninguna asesoría. En cambio, nos ofrece una explicación a más peregrina y cantinflesca: que un colaborador suyo de nombre Miguel Ángel Sánchez tomó un “formato” proveniente del gobierno estatal, y mientras desarrollaban sus brillantes ideas, se coló el documento de Juan Pablo Piña Kurczyn. Un vulgar copy and paste, semejante al que hacen a diario miles de estudiantes en México.


Lea usted el intríngulis del diputado pirata, y no del Caribe. “Es prácticamente el mismo problema que tuvimos con la anterior, con la de Transparencia, mi gente trabajó en los formatos, seguramente tomaron un formato que había enviado el Ejecutivo, lo borraron, tomaron el articulado y esas cosas, y fueron desarrollando en el formato un documento totalmente nuevo, nada más utilizaron el espacio pero se quedó el nombre ahí lamentablemente…”.


Digno émulo de Cantinflas, el excoordinador de Asesores de Mario Marín continúa su periplo del pirataje: “No, al señor lo he visto un par de ocasiones en el evento del Ejecutivo, pero nada más. La idea de reformar la Ley de Deuda Pública me surge cuando en febrero o marzo se lleva a cabo la discusión de la autorización de recursos alternos con el crédito famoso y fui tomando notas y desarrollando modificaciones que consideré necesarias… Mi gente fue desarrollando el documento, y seguramente lo hicieron en un espacio en el que borraron el documento y se pusieron a trabajar, y sale así el asunto pero nada que ver con él”. Hasta ahí la infame cita.


Exculpado totalmente Juan Pablo Piña Kurczyn del escándalo, sólo resta decir que el diputado Lauro Sánchez es el fiel reflejo de una buena parte de la sociedad mexicana que crece sin el mínimo respeto al trabajo intelectual de los otros. Que redacta sus tesis académicas y sus trabajos escolares basándose en el famoso copy and paste, que en cualquier universidad del mundo hace acreedor a la expulsión inmediata no sólo de la institución académica, sino del sistema escolar. Y es que el plagio es el principal pecado que puede cometerse en la vida académica.


Sin embargo, estamos rodeados de plagiarios que copian sin dar crédito al verdadero autor. La maña suerte, el descuido, provocó que Lauro Sánchez fuera descubierto en flagrancia, y ante la gravedad de las implicaciones prefirió asumir un mea culpa. ¿Cuántos plagios más habrá cometido en sus años de coordinador de asesores de Mario Marín?

 

Ni hablar: un diputado pirata. Como los de tu película, papá.

 



 
 

 

 
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