Los dos últimos grandes bancos de inversión tratan de seguir siendo relevantes


Ben White y Louise Story / Nueva York


A través de los años, Goldman Sachs y Morgan Stanley han establecido sus doradas reputaciones asesorando a compañías sobre cómo rehacerse, a menudo en medios ambientes hostiles. Ahora que ellos están bajo asedio, los dos gigantes orgullosos pero humildes de Wall Street están teniendo que reinventar sus propias operaciones. Conforme un mercado castigador está derribando a sus competidores uno por uno, ejecutivos de Goldman Sachs y Morgan Stanley estaban resistiendo los llamados a volverse más semejantes a bancos. El hacerlo, advirtieron, los haría a ellos y a todo el sistema financiero estadounidense menos ágiles, menos creativos; y menos dispuestos a correr los grandes riesgos con que se cosechan grandes recompensas.







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