Revelan de Rivera pruebas sicológicas


Afirma la crítica de arte que la relación con Frida Kahlo atormentaba al pintor


Érika P. Buzio / Agencia Reforma

Los "bandazos emocionales" de Diego Rivera (1886-1957) y su tormentosa relación con Frida Kahlo (1907-1954) llevaron al pintor a someterse a exámenes siquiátricos a los 61 años de edad en una clínica para enfermos mentales.
El documento sale por primera vez a la luz en el libro Diego Rivera. Luces y sombras (Lumen) de la crítica de arte Raquel Tibol (Argentina, 1923), quien explica que en junio de 1948, el muralista acudió al Sanatorio Floresta dirigido por su amigo, el siquiatra Alfonso Millán, para que se le aplicaran las pruebas.
"Creo que (aceptó someterse) por amistad con el doctor Millán y en vista de los tremendos problemas y perturbaciones que la vida amorosa tanto de Diego como de Frida, provocaba entre ellos", explica Tibol.
El diagnóstico de la doctora Emma Dolujanoff, quien aplicó los test, subraya la "inteligencia fantasiosa" y la "afectividad explosiva" del artista, quien vivió una relación tormentosa con Frida, con quien se casó en 1929, agrega.
"Desde los primeros años no fue una relación tranquila, por la diferencia de edades y de caracteres estéticos; no se parecían uno al otro, pero curiosamente se apreciaban: si hay alguien que admiró a Diego fue Frida, y si hay alguien que superadmiró a Frida fue Diego", destaca.
Ex secretaria de Rivera, Tibol recuerda que cuando el pintor se ponía a dieta se "volvía tremendamente inestable emocionalmente" y tenía estallidos de furia incontrolables.
"Se inventaba unas dietas tremendas, tanto que cuando Frida viene a México porque ha muerto la madre, al llegar no lo reconoce de lo flaco, pálido y sumido; pero eso le hacía tanto daño que el doctor le decía 'vuélvase a inflar'. Era un gran comilón", narra.
Del expediente que le fue entregado por Dolujanoff, la crítica de arte reproduce una parte de los resultados de una de las pruebas aplicadas, el test de Jung-Bleuler, donde Rivera "responde a bocajarro" a un listado de términos: "arte-ridículo", "matrimonio-horror", "vida-aventura", "amor-agror/mentira" y "pecado-sabroso".
El pintor, recuerda, tenía un dicho que repetía a diario: "El amor ya no se usa".
"Hay que tomar en cuenta que tanto Diego como Frida eran grandes cultivadores de la ironía, de manera que en el cuestionario la ironía no queda a un lado, el sarcasmo está latente", explica la estudiosa.
Tibol aclara que estas mismas pruebas se aplicaron a Frida, pero no son reproducidas en este libro por estar dedicado a Rivera.
Diego Rivera. Luces y sombras, aclara, no pretende ser una "prolija biografía" sino ofrecer "grandes brochazos" de la vida del artista a lo largo de seis décadas, presentándolo como "pintor que militó en política", al colocar el arte por encima de sus preocupaciones políticas.
"La energía mayor de Rivera se desgasta en la producción pictórica, Diego se pasaba a veces 24 horas subido en el andamio, con el resto de energía no podía tener una disciplina partidaria", recuerda la autora de Diego Rivera. Arte y política.
Documenta las sucesivas posiciones políticas que adoptó, "con todas las incongruencias derivadas", y producto de un "individualismo anárquico", que lo ubican como zapatista, leninista, nacionalista, antiimperialista, comunista, trotskista, almazanista, panamericanista, stalinista y pacifista.
"Estos bandazos hablan de un Rivera inseguro, desubicado", apunta.
El muralista se afilió al Partido Comunista Mexicano (PCM) en 1922 y en 1929 fue expulsado por sus simpatías con la "oposición de izquierda" —como se le denominaba, antes de la existencia del trotskismo— que nacen a partir de su viaje a la Unión Soviética en 1927.
Rompe con Trotsky en 1938 y entonces se suceden los "peores bandazos políticos" del pintor, advierte Tibol.
No sólo apoya la candidatura presidencial del general de derecha Juan Andrew Almazán, sino que en 1940 ofrece sus servicios como informante al Comité Dies, creado en 1938 por el Congreso estadounidense para investigar las actividades antinorteamericanas en Estados Unidos.
"Es más que declarar ante el Comité Dies, porque Trotsky también declaró ante el Comité, se trataba desde el punto del trotskismo de pegarle a la Unión Soviética y a los comunistas pro-estalinianos, lo más posible", explica.
Tibol advierte que debió producirse en 1941 la invasión nazi a la Unión Soviética para que "Rivera despertara de un torbellino de aventurerismo que lo había llevado a renegar del socialismo" y a presentarse ante el Comité Dies.
Agrega que Frida, al contrario de lo que se piensa, no tuvo influencia política sobre Rivera.
"Se ha dicho muchas veces de manera ignorante, que la verdadera militante era Frida y que Diego le seguía el tranco. Es exactamente al revés, porque Frida, antes de casarse con Diego en 1930, era una mujer inquieta y curiosa, leía y era enterada, su grupo de amigos, Los Cachuchos, eran estudiantes de preparatoria de pensamiento avanzado, no demasiado radicales. Al casarse con Diego entra a un mundo diferente", explica.


 
 
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