Recuerda Huesca a sacerdotes que representan a Cristo


El arzobispo celebra la Misa Crismal


Bendice Rosendo Huesca y Pacheco los óleos para los enfermos y los catecúmenos


Olivia López Pescador

 

El arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco, al celebrar la Misa Crismal y al bendecir los óleos para los enfermos, catecúmenos y el Crismal, comentó a poco más de 500 clérigos reunidos en la catedral, que el Papa les recuerda que los sacerdotes que están detrás del altar, están en persona “In cristo”, o en representación de él, ya que son sacerdotes reales porque existe una cadena histórica que los une.
“Por eso les he dicho otras veces, que desde este altar, hay una cadena ininterrumpida de sacerdotes y obispos, hasta el cenáculo. Si yo no estuviera en esa cadena, no sería un obispo legítimo, válido y los que yo he ordenado, no serían sacerdotes válidos, ¿por qué somos verdaderos sacerdotes?, porque hay una cadena histórica real, desde la misa del cenáculo  hasta nuestro altar”, explicó monseñor a los padres de la diócesis, al renovar ante la comunidad su compromiso de seguir siendo fieles a la llamada de Dios para ser presencia y prolongación de la vida misma y de la acción de Jesús, cabeza, pastor y esposo de la Iglesia.
Durante la celebración de la Misa Crismal en la que estuvieron presentes sacerdotes, religiosas, seminaristas y  una gran cantidad de fieles que iban en representación de sus parroquias, el arzobispo consagró los santos óleos, es decir, alrededor de 20 litros —por cada uno— de aceite de oliva. A diferencia del Crisma, que se le añaden por cada 4 litros, 1 litro de esencia de nardo, 1 de jazmín, medio de sándalo y 48 gotas de antioxidante.
Es preciso comentar que el “Óleo de los Catecúmenos” sirve para ungir a los que van a ser bautizados, significando con ello que Jesucristo les da la fuerza necesaria para enfrentarse a las tentaciones que nos pueden dañar. Por su parte, el “Óleo de los enfermos” sirve para que el sacerdote unja a los que están viviendo el misterio del dolor físico, a los que van a someterse a una intervención quirúrgica o que se encuentran en grave peligro de morir. Significa que Jesús quiere estar con ellos en esos momentos difíciles para fortalecerles.
Rosendo Huesca y Pacheco explicó durante su sermón que la unción de los enfermos es el viático de la comunión última sacramental, antes del encuentro definitivo de amor con él, en la muerte.
“Es la coronación de la unción de los enfermos, en el momento de pasar al padre. Cristo, por su muerte y resurrección, libera al enfermo de sus culpas y por el sagrado viático, o sea la última comunión, se une a él íntimamente, como adelantando el encuentro que ya va a darse”.
Por otra parte,  lamentó que hoy en día no se reconozca al  pecado como tal y se le trate con tanta ligereza, por ello, es responsabilidad de los obispos y sacerdotes acercarse dignamente a celebrar el acto sacramental.

 


 
 
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