Hacen novelas para el celular


Con un lenguaje conciso y apegado a la gramática, los autores pretenden hacer narraciones cortas


Diana Gutierrez / Agencia Reforma

 

En pleno siglo 21 ellos escriben por entregas. Sólo que, a diferencia de los folletineros, cobran mientras menos palabras utilicen. Corrigen y depuran sus textos hasta los 2 mil caracteres por capítulo. Su público: Jóvenes entre 16 y 25 años. Su influencia literaria: los blogs.
Surgidas a mediados del año pasado en Argentina, Tres puntas. La Martingala, de Camilo Zaffora, y Switch, de Patricia Suárez, constituyen el primer ejemplo en América Latina de literatura realizada ex profeso para teléfono celular.
"Los ideogramas han permitido a los japoneses desarrollar en 100 caracteres, equivalentes a un mensaje de texto, un capítulo con intriga y continuidad. En el idioma castellano, a lo mucho, expresaríamos una frase", comenta Zaffora.
Sin las abreviaturas características del lenguaje celular y siguiendo reglas ortográficas de acentuación y puntuación, los escritores narran historias de amor que el lector descarga desde el Internet de su teléfono.
En un tiempo no mayor a tres minutos, los lectores habrán podido vislumbrar el triangulo amoroso entre Lucía, Juan y Cali, personajes de Tres puntas o del idilio entre la hija de un chofer y Manuel, para el que trabaja su padre, de Switch.
"Se necesita un celular Movistar con sistema WAP. Se accede al portal de novelas y de ahí se descargan tres capítulos por semana, cada uno por 15 centavos de dolar (1.65 pesos). Cada novela dura tres meses", señala Suárez.
Inspirado en Hernán Casciari, autor de Mas respeto, que soy tu madre, blogonovela pionera en idioma castellano, Zaffora comenta que su formación como periodista lo ayudó a ceñirse a la redacción sintética que exige el soporte.
Aún cuando 2 mil caracteres representan un volumen de información amplio para ser transmitido vía celular, el reto consistió en "pintar" atmósferas, estados de ánimo, lugares y un final en suspenso que mantuviera la tensión de la historia.
Para ello, emplearon la economía narrativa que consistió en la elección de nombres propios y topónimos de pocas letras, frases cortas y vocabulario sencillo. Asimismo, el diálogo y la narración en primera persona, omitiendo la descripción y los recursos retóricos.
"El diálogo imprime dinamismo y acción a la narración. La primera persona es vital y genera en el lector una identificación inmediata con el personaje", dice Suárez, quien ya está preparando su siguiente novela para celular, basada en la comedia Una eva y dos adanes del austriaco Billy Wilder.


 
 
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