Fanfarrias en la UNAM

 

Juan Ramón de la Fuente y el ex Presidente Ricardo Lagos defienden la educación y la libertad

 

Dora Luz Haw / Agencia Reforma

 

Entre fanfarrias, aplausos y reflexiones sobre las políticas de educación en México, el Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, invistió ayer con el doctorado Honoris Causa a siete personalidades, entre las que figuran el ex Presidente chileno Ricardo Lagos, el politólogo italiano Giovanni Sartori y el filósofo español Fernando Savater.
Numerosos investigadores e intelectuales como Miguel León Portilla, Teodoro González de León y Clementina Díaz y de Ovando, se reunieron en el Palacio de Minería para participar en la ceremonia donde se distinguió la contribución de estas figuras al conocimiento y su labor en favor del bienestar de la sociedad.
Durante la sesión, cuya apertura estuvo acompañada por una fanfarria de Paul Dukas interpretada por la orquesta de la Escuela Nacional de Música, fueron también distinguidos tres mexicanos: el físico Leopoldo García-Colín, la filósofa Juliana González y el neurobiólogo Ricardo Miledi, además de la escritora brasileña Nélida Piñón.
En el acto, que se prolongó por dos horas, el Rector reconoció que México no cuenta con el capital humano necesario para competir con los países que activan y controlan la economía del conocimiento. Mientras que en el País la población con estudios superiores es del 13 por ciento, en el norte de Europa, dijo, alcanza el 32 por ciento.
"Los países pueden dividirse entre aquellos que han alcanzado un buen nivel medio de educación y aquellos en los que sólo un pequeño segmento de su población ha alcanzado un nivel educativo aceptable. Esto explica, en buena medida, por qué algunos países han logrado un desarrollo más equitativo, y por qué en otros el signo ominoso de nuestro tiempo es la desigualdad", señaló De la Fuente.
En su discurso de aceptación, Lagos consideró que, cuando las desigualdades se agudizan, sufre también la libertad.
Las políticas públicas, consideró, deben ser capaces de erradicar con sistemas de salud el temor a la enfermedad, con educación el temor a la ignorancia, con una política de vivienda el temor a la intemperie, y con un sistema de seguridad social el temor a la vejez.
Para que México salga de lo que llamó los suburbios del conocimiento, De la Fuente propuso invertir más recursos públicos y privados en educación, investigación y desarrollo; construir una red de universidades de clase mundial, incrementar la población económicamente activa con un mayor grado de formación, y atraer estudiantes de otros países.
Consideró también necesario revisar las políticas educativas en México, partiendo del principio de que la excelencia es un objetivo alcanzable, y celebró el hecho de que la UNAM figure entre las 100 mejores universidades del mundo y sea la primera en Iberoamérica.
La investidura de cada uno de los nuevos doctores Honoris Causa fue precedida por breves videos proyectados sobre una gran pantalla ubicada en un extremo del patio.
Al finalizar cada espacio, el Rector colocó a cada uno el birrete, la muceta sobre los hombros y al cuello una medalla de oro con el escudo de la UNAM.
Lagos, quien agradeció el reconocimiento en nombre de los presentes, aclaró que, en su caso, esta distinción no sólo es para él, sino que hace honor al esfuerzo del pueblo de Chile para transitar de la dictadura a la democracia y, una vez recuperada la libertad, buscar un camino de progreso para todos.
En su disertación, aseguró que no se puede reducir la felicidad sólo al bienestar, y el bienestar a la posesión y consumo de bienes materiales, por importantes que sean.
"Nos olvidamos entonces de la lúcida advertencia de Aristóteles: la felicidad es aún más deseable que todos los bienes, y la felicidad no está incluida en la enumeración de todos los bienes, como en ocasiones también se reduce el desarrollo humano al desarrollo económico, y el desarrollo económico al crecimiento de la economía", indicó.
El también abogado aseguró que México ostenta el privilegio de acoger a los demócratas y libertarios del mundo que por algún motivo tuvieron que abandonar sus países.
"Gracias a México por lo que hizo, y gracias también, por vuestra radiante cultura de más de 400 años. (...) Humanamente hablando, pero también culturalmente hablando, México es un relato interminable para escritores, poetas y novelistas".


 
 
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