“Debes de tener un don”


Karla Cabañas conversa del esoterismo; dice que cualquier persona no puede dedicarse a esto

 

Karla Espinoza

 

Muchos viven el momento, y a algunos les interesa saber el futuro. Karla Cabañas Pumarino se dedica al esoterismo. ¿Bruja? Puede ser. No le molesta que la llamen así, ya que asegura es una “brujita buena”, pues no hace amarres y hechizos. Ella, con su don, prefiere ayudar a los demás en las situaciones que pasan, y las cartas son una buena opción.  


Karla tiene 26 años y desde los ocho años comenzó con sueños premonitorios que fue anotando en una libretita todas las mañanas hasta que se cumplieran. Su mamá fue quien más la apoyó a desarrollar su don. Ahora, desde su consultorio lee cartas españolas, gitanas, tarot y hace buenas limpias y manejo de energía.

 

Karla Espinoza (KE): ¿Qué es lo que haces?
Karla Cabañas (KC): Lectura de cartas españolas, gitanas, americanas y tarot.
KE: ¿Cuál es la palabra correcta para llamarle a lo que haces?
KC: Esoterismo.
KE: ¿Cualquiera puede hacer esoterismo?
KC: No. Debes de tener un don desde el momento de nacer, o lo desarrollarlo desde chiquita, pero no creo que cualquiera pueda hacerlo.
KE: ¿En qué consiste ese don?
KC: Son distintos dones. Por ejemplo, el que tengo es ver más allá de lo que ven los demás, y así ayudar a las personas gracias a él. Ver mas allá, a través de sueños, presentimientos, de algunas guías como las cartas, la lectura del cigarro, con esto comencé.  
KE: ¿A poco empezaste leyendo cigarro?    
KC: Como juego en secundaria o prepa, cuando todos comenzaban a fumar. En la escuela era la brujita, la medio rara, pero en una de esas me preguntaron que si leía algo, y les dije que el cigarro. Así que agarré el cigarro, comencé a ver figuritas y lo comencé a leer. Después llegaban los chavos y me decían que les había pasado todo lo que les había dicho.
KE: ¿Cada figura significa algo?
KC: Veo la figura y tiene fechas, iniciales, signos, y no sé de dónde me vienen las cosas. Lo que digo no sé de dónde viene pero salen. Las figuritas son como una guía.
KE: ¿A qué edad descubriste el don?
KC: Como a los ocho o nueve años. Comencé a soñar cosas que pasaban, y gracias a mi mamá, quien me hizo anotar en una hojita cada vez que despertaba todo lo que soñaba, así veía si se cumplía o no.
KE: ¿Cuál fue tu primer sueño premonitorio?
KC: Una vez, llegué con mi mamá y le dije lo que había soñado: “Hace años que no ves a tu amiga fulanita de tal. Vete hoy a Plaza Dorada a las cinco de la tarde en la joyería de abajo y ahí va a estar”, recuerdo muy bien el lugar y la hora. Me fui con ella, y a las cinco de la tarde entró la amiga de mi mamá a la joyería.
KE: ¿Qué cara puso tu mamá?
KC: ¡Nombre!... se puso… pero luego confesó que a ella también le gustaba todo este rollo. Cuando llegamos a la casa sacó un montón de libros de esoterismo, del poder de las pirámides, de las piedras, que tenía guardados de cuando era joven, porque si le llamaba, pero nunca desarrolló nada.
KE: ¿Cómo has desarrollado tu poder?
KC: Comencé con los sueños, pero como eran muchas cosas malas, al principio no me agradaba mucho la idea. Después mi mamá me llevó con unas personas que saben de esto, y me fui metiendo, leyendo mucho, he rondado con todos las esotéricas y esotéricos de aquí de Puebla, y así lo he desarrollado. Aunque lees mucho y vas con muchas personas, creo que el 80 por ciento es el don que ya traes.
KE: Teniendo un don así es muy fácil hacer el mal.
KC: Si, creo que todo lo que haces se te regresa. Es un karma. Entonces más vale ayudar a los demás que hacer algo malo.
KE: ¿Qué es lo que más piden?
KC: Que regrese el ex. Romper relaciones. Los hombres dinero. La salud es la que no les pasa por la mente a nadie.
KE: Hablando del corazón. Al corazón no se le manda. ¿Cómo puedes hacer que alguien se enamore de ti?
KC: Es que hay hechizos, maneras, amarres para cosas así. No hago amarres —hay que gente que le late hacer eso—, a mí no me gusta. Hablo con el cliente y si viene desesperado, primero analizamos la situación porque a lo mejor esa persona ya no quiere nada contigo y te puedes hacer un daño. Pero por qué tener a una persona contra su voluntad. Considero que a la larga i es malo. Por eso mejor los terapeo, trato de convencerlos de que no es lo mejor, pero si insisten, les recomiendo a alguien que haga eso.
KE: ¿Te gusta que te digan bruja?
KC: No me molesta.
KE: Porque eres bruja buena.
KC: Brujita. Muchos me dicen “brujita”.
KE: Cuando lees las cartas noto que pasas tus manos sobre las cartas, ¿qué sientes?
KC: El calor y la energía. Dependiendo del calor de cada una de las cartas es la importancia que cada una tiene para ti. Sientes caliente. Hay veces que es tan fuerte que siento que me quemo y me hace quitar las manos, y les pongo sus manos y ellos sienten lo caliente.
KE: ¿Cada carta tiene su significado?
KC: Así es, o más significados. Por ejemplo, las espadas significan cosas negativas, problemas, pero si está junto a otra carta significan otra cosa.
KE: ¿Y eso lo aprendes?
KC: Para leer el tarot, las cartas o cualquier método tienes que aprender la técnica. Pero debes tener el don, porque si no, no tienes nada que te llame así directamente. Para mí si es muy importante la técnica, pero hay veces que me dejo llevar por lo que la carta me hace sentir.
KE: ¿Cuando ves cosas malas cómo le haces?
KC: Antes de la sesión les pregunto si quieren que les diga lo malo también. La mayoría pide todo.
KE: ¿Cómo repercute ese desgaste de trabajo en tu cuerpo?
KC: Me desgasto mucho por todos los problemas de los demás, porque los hago míos. Al principio me llegaba a involucrar más con las historias de las personas y eso es lo que más trabajo me ha costado aprender: a no involucrarme en esas historias. Porque me preocupaba mucho. Un día de muchas lecturas termino con dolores de cabeza, molestias y sueño, pero son varias cosas, eso hay que saberlo canalizar.
KE: ¿Cuando conoces alguien se siente intimidado por ti?
KC: Totalmente. Primero te tienen como miedo, ya después les llama la atención y te comienzan a preguntar todo lo que estás preguntando. Después se empiezan a interesar un poquito más. Siempre hay alguien que, aunque no crea y sea escéptico, llega a preguntarme algo, y termina llegando a mi consultorio por una lectura de cartas o interpretación de sueños. Si son muy escépticos vienen nomás a platicarme algo, o a contarme sus vidas y poco a poco se empiezan a meter en esto.
KE: ¿A ti qué baraja te gusta leer más?
KC: La española.
KE: ¿Por qué?
KC: Creo que es con la que comencé. Siento que me identifico más y percibo más.
KE: Cuéntanos algo básico de la técnica de la española.
KC: La carta del amor es el tres de bastos. Todas las cartas de bastos son sentimientos, las espadas lo negativo, las copas cuestiones de trabajo y personas a tu alrededor y los oros que nos hablan de dinero, salud y éxito.
KE: ¿Por qué antes de una lectura el cliente tiene que barajar las cartas siete veces?
KC: El siete es un número cabalístico que se usa en muchas cosas en esoterismo. Se lee como el inicio de algo. El siete marca perfección, cosas positivas, el siete personalmente marca el renacimiento. Por eso cuando haces una pregunta directa a las cartas, en la séptima carta está la respuesta.
KE: ¿Cómo se relacionan la religión y el esoterismo?
KC: La religión católica no lo aprueba. Un día que me fui a confesar, me dieron una hojita donde venían muchos pecados, y uno de ellos era la lectura de cartas, así que me preocupé. Fui a ver a un jesuita, amigo mío de la escuela, y me contó que también a él le gustaban mucho esas cosas, pero que obviamente estaba prohibido, aunque si lo hacía para ayudar a la gente y a mí no había ningún problema. No es bien visto. No pongo a nadie contra la religión ni permito que mis clientes rijan su vida en torno a las cartas.
KE: Es que luego se hace vicio…
KC: Sí. Tengo clientes que ya querían venir cada ocho días. ¿Para qué? Si las cartas le van a decir lo mismo, pero entonces decidieron venir a terapia y contarme sus problemas, a hacerles un manejo de energía, una limpia. Entonces ya no eran cartas cada ocho días.
KE: ¿En qué crees?
KC: Soy católica, creo en Dios, en mí y en el destino. En las señales.
KE: ¿Crees que no hay casualidades?
KC: Sí, ésa es mi frase. En esta vida no hay nada de casualidades. Todo está por algo, toda persona que está en tu vida es por alguna razón.
KE: ¿En qué consisten las limpias y para qué son?
KC: Pueden ser para quitarte un trabajo, algún hechizo. Para que te vaya bien en la salud, amor, trabajo. Para que se te quite lo salado. Para que puedas armonizar tu entorno. Hago limpias a negocios, casas y personas.
KE: ¿Limpias con hierbas?
KC: Ándale. Con cristales, con cuarzos, con huevo para ver si tienes algún trabajo.
KE: ¿Cuál ha sido la satisfacción que te ha dado tu trabajo?
KC: Muchísimas. Las mejores satisfacciones llegaron el año pasado, cuando tenía el programa de radio “Luna Mística” en la 1010 AM. Empecé el programa esotérico diario, pensé que iba a ser muy ligero, de entretenimiento. Pero después se fue convirtiendo en una relación tan cercana con los radioescuchas, y entonces me metí en la vida de cada uno de ellos. Traté casos muy difíciles, pero tuve la satisfacción de ayudarlos y que salieran del problema. Tuve nueve casos de intentos de suicidio, estaba desgastada y de los nueve todos, todos me siguen hablando. En navidad, el 24 de diciembre, un fiel radioescucha, Porfirio, me llamó para decirme que estaba conmigo y que yo estaba en su corazón siempre. Dijo que no me podía regalar nada, pero que tenía un regalo por teléfono: puso mi canción favorita “La diferencia”. Colgué llorando. Todo eso me puede. Soy muy fuerte para soportar el dolor de muchas cosas que me pasan, pero muy sensible ante los demás, antes las muestras de afecto.
KE: De todo lo que viviste en el programa y con tus clientes, ¿cuál es el problema más común?
KC: En este tiempo, híjole, la depresión. La mayoría de las depresiones que traté son causadas por problemas de infancia o baja autoestima, porque la gente no se valora.
KE: ¿Algo de psicología hay en esto?
KC: Sí, mucho. Leo mucho de psicología y gracias a eso me puedo meter un poco más en los casos. Llevo un archivo de los casos y veo los problemas que se pueden resolver. Es como una sesión con el psicólogo, pero o se quedan ahí o buscamos solución.
KE: ¿Quién viene más, hombres o mujeres?
KC: Antes tenía más mujeres, pero después del radio ha venido mucho hombre. Los hombres son muy chistosos. Ellos nomás quieren saber de dinero y trabajo. Pero son curiosos cuando ven algo raro en las cartas, y te preguntan. Las mujeres puro amor y problemas, porque no les hacen caso o porque las dejó la pareja. El año pasado tuve muchos casos de violencia intrafamiliar.
KE: ¿En casos de denuncia qué haces?
KC: Ahí no me puedo meter tanto. Pero les he ayudado en cómo abrir los ojos. Muchas de ellas, cuando llegaron conmigo, ni siquiera pensaban en el divorcio, pensaban que no tenían una salida.
KE: ¿Te lees las cartas a ti misma?
KC: Se supone que no se puede, porque podría causarte un shock el encontrarte de frete contigo misma. Pero de vez en cuando, si tengo un problema y necesito saber algo rápido, una lectura rápida y ya.
KE: ¿Qué es lo más difícil por lo que has pasado? ¿Pensaste que querías dejar esto?
KC: Dejé de leer un tiempo las cartas, porque lo que veía eran cosas muy malas. En ese momento les dije a tres personas que alguien cercano se iba a morir, y así fue. Son cosas muy fuertes que te llegan a pegar.

 

RECUADROS

“Ésa es mi frase: en esta vida no hay nada de casualidades, todo está por algo, toda persona que está en tu vida es por alguna razón”.

“Soy muy fuerte para soportar el dolor de muchas cosas que me pueden pasar, pero muy sensible ante los demás, antes las muestras de afecto”.

“Si son muy escépticos vienen nomás a platicarme algo o a contarme sus vidas, y poco a poco se empiezan a meter en esto”.

“Dependiendo del calor de cada una de las cartas es la importancia que cada una tiene para ti. Sientes caliente. Hay veces que es tan fuerte que siento quemarme, y me hace quitar las manos, y les pongo sus manos y sienten lo caliente”.



 
 
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