Mario Marín rinde informe de pueblito


Zeus Munive Rivera

 

Escena uno: Desde el anonimato del salón La Luz del Centro de Convenciones, se escucha una trompetilla estilo mentada de madre contra Mario Marín. Esta pequeña trompeta que suena unos segundos para echar abajo los muros del autismo en el que se ve sumergido el marinismo, es acallada inmediatamente.


La escena es la siguiente: el maestro de ceremonias menciona que “ya está con nosotros el gobernador, licenciado Mario Marín Torres”. Inmediatamente después una trompetilla: “ta-ta-ta-ta-ta” suena a todo su esplendor.


Ese hecho llama la atención a unos cuantos, pues Marín en su autismo político en el que se ha inmerso desde que llegó al gobierno, no ve ni oye nada, sube como si nada a la tarima en la que iniciará con ese ridículo informe regional.


El auditorio es de sus propios trabajadores del gobierno, sólo están sus empleados y los seccionales del PRI.


Es un informe para él mismo.

 

Escena dos: Mario Marín saca el cobre, pues sólo le falta dar a conocer cuántos marranos, borregos, chivitos y gallinas son sacrificados en las fiestas patronales de su pueblo Nativitas Cuautempan.


A este informe sólo le falta saludar a su padrino “don Chon”.


Es un informe de pueblito para el pueblito que asiste al Centro de Convenciones. Por supuesto, sus empleados y corifeos se emocionan, pues es como si hablaran el mismo idioma.


La nueva forma de rendir informes va de la mano con la numerología marinista, que es algo verdaderamente de llamar la atención.


El informe, digno de la presidencia municipal de Palmarito Tochapan o de Tilapa, es bucólico y pedestre, ya que es muy importante saber que “mediante el programa de cultivos alternativos apoyamos 32 proyectos de papaya maradol, pitahaya, vainilla…”.


O qué decir de que se fortaleció el centro de mejoramiento genético “Las Margaritas en Hueytamalco”.


O qué tal esa parte en la que se da a conocer “que se distribuyeron 5 millones 731 mil 530 ejemplares de diversos materiales impresos, para apoyar el proceso de formación de los alumnos en los distintos niveles”.


O aun más: “Se entregaron  20 mil 415 bienes materiales como: sillas, mesas, pizarrones, televisores, computadores, equipos de sonido y bandas de guerra…”


—¿Y los borreguitos para la barbacoa? ¿Ya habló de cuántos borregos mataron para la barbacoa? —comenta un perspicaz priista a otro.
—No, eso viene ahorita, cuando hable de cómo en Puebla se ha desarrollado la técnica para el mondongo y el caldo de borrego con garbanzo.


La numerología del marinismo es insufrible, pues nos enteramos que se brindaron 95 proyectos fílmicos, televisivos, de reportaje, espots y programas de televisión, largometrajes y cortometrajes, entre otros, que generaron una derrama económica de 8 millones de pesos.


El mismo priista perspicaz comenta en voz baja: “¿Y eso a mi qué chingaos me importa?, eso que lo presuma Tizoc Zegna (Javier Sánchez Galicia).


Todo esto es rubricado con los aplausos pueblerinos. Esos, espontáneos que salen del corazón cuando por primera vez ven en su comunidad girar a la rueda de la fortuna y los caballitos de la feria.


El énfasis del informe es cuando nos enteramos que se incrementó la exportación del jitomate. Y vaya que es cierto esto, pues un alud de aplausos se escuchó por todo este salón del Centro de Convenciones.
El informe de pueblito para el pueblito.


Los asistentes se sienten satisfechos porque se dio a conocer cuántas danzas regionales se impulsaron.

 

Escena tres: Sigue la numerología, pero ahora varios de los asistentes cabecean, a pesar de conocer cuántos kilogramos de frijol bayo se cultivaron en este 2006 que apenas culminó.


Uno de los que no puede soportar más el informe es el periodista Carlos Ramírez, quien en tiempos de Salinas de Gortari fuera el hombre más influyente y mejor informado del país.


Él cierra sus ojitos mientras Marín sigue con sus alegres cifras.


Carlos Ramírez es colocado a un costado del foro donde se desarrolla el acto, junto con Alejandro Cacho, el bateador emergente del teacher Joaquín López Dóriga.


Pobre Carlos Ramírez, quien ahora vive una situación patética.


Ni el sobre que le ofrezca Marín por hablar bien de él, servirá para tapar la imagen que le dieron de acarreado.


Ramírez está ahí como un seccional más del PRI. Ramírez está ahí como un empleado de gobierno. A Ramírez le dan un peor trato que a Rosita de La Resurrección. Ramírez está ahí como uno más que dice sí señor a todo lo que dice el señor.


Por más que Ramírez trata de soportar el discurso marinista, sus ojos se cierran y su cabeza, de pronto, se ladea de un lugar para otro.


Para muchos, todo esto se le perdona al periodista sólo porque él llegó a ser el mejor en otros tiempos.

 

Escena cuatro: Ya nos enteramos de cuántos autoestéreos se recuperaron y los operativos que se llevaron a cabo. Pero nunca escuchamos cuánto dinero usó para limpiar su imagen, no sabemos cuántos viajes en helicóptero costeados por el erario fueron usados para ir a la Corte.


No nos dice qué tanto dinero se ha invertido para limpiar su imagen.


Pero qué tal el cultivo de la pitahaya y la papaya maradol.

 

Escena cinco: Marín dice que no es delincuente. Que saldrá avante de las investigaciones, que bla, bla, bla y más bla, bla, bla.


El informe regional culmina con los aplausos consabidos de sus burócratas y los seccionales del PRI.


Beatriz Paredes, invitada especial, sale antes que otros del Centro de Convenciones. El huipil de Santa Ana Chiautempan iba muy a doc con los comentarios del licenciado.


Madame Prada, como la bautizó Mario Alberto Mejía, emocionada se levanta de su asiento mostrando un conjunto color rosa que va de acuerdo a las circunstancias políticas del momento.


Y ahí empieza la salutación.


Una bola de borregos se coloca en tres filas para saludar a su gobernador.


Nadie grita precioso.

 

Este acto debería culminar con la matanza de algunos puercos y un buen mole con arroz rojo con un huevo frito para cerrar con broche de oro.

 

 

 


 
 
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