Para evitar pederastia piden congruencia a sacerdotes

Olivia López Pescador

 

Tras los últimos escándalos de pederastia suscitados al interior de la Iglesia es necesario replantear la necesidad de que el testimonio de los ministros estén apegados a lo que marca la institución religiosa, pero sobre todo que exista congruencia entre la palabra y la vida, dado que el mundo sigue igual de conflictivo que en tiempos de Jesucristo y no existen recetas para proclamar su palabra, expresó Santiago Silva Retamales, obispo auxiliar de Valparaíso, Chile, luego de participar en el IV Encuentro Nacional de la Pontificia Unión Misional.


Silva Retamales reconoció que los escándalos de pederastia desde luego que si han afectado a la Iglesia y han generado cierta desconfianza por parte de la gente, pero para que exista misión, no sólo debe haber palabra, sino también testimonio. Por ello lo que hay que hacer es evangelizar con un testimonio de la Iglesia y un testimonio personal, sobre todo de los ministros.


Agregó: “Estas cosas no se deben permitir, no se pueden aceptar, se dan porque tenemos una naturaleza humana débil, pero no es que la Iglesia los promueva, no es que esto se suscite o se fomente, de ningún modo. Lo importante es que tenemos que ir creciendo cada vez más, en una coherencia entre la palabra y la vida, de modo que la palabra se vea corroborada por la vida, y que la misma vida se transforme en mensaje”.


Al preguntarle cómo se puede convencer a las personas que no comparten el mismo punto de vista de la Iglesia Católica y consideran que es apropiado la libertad sexual, la unión libre, los matrimonios entre homosexuales, respondió que tal vez no escuchen, porque hoy en día la Iglesia es una entre tantas voces, no se pretende que todo mundo haga lo que la institución quiere, sino que  se les tiene que presentar a todos el plan de Dios sobre los temas: la dignidad del hombre y mujer, el sentido del matrimonio.


Indicó que no podemos ir contra lo inscrito en nuestra propia naturaleza, contradecir lo que somos, pensar en los matrimonios gay, ni se puede en abortos o eutanasia, porque no está inscrito en nuestro ser de personas o dignidad de las personas.


Como parte de los trabajos de preparación en vistas a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Celam), cuyo tema central es cómo ser discípulo y misioneros en el mundo de hoy, se lleva a cabo en Puebla el IV Encuentro Nacional de la Pontificia Unión Misional, además de la Reunión Nacional Anual de Directores Diocesanos de las Obras Misionales Pontificio Episcopales que ya se realizó hace días con la presencia de 50 obispos y sacerdotes.


Por ello, de acuerdo a palabras del obispo auxiliar de Valparaíso, Chile, y del obispo responsable del Centro Bíblico para América Latina (Cebipal), de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam), los 350 sacerdotes, seminaristas, religiosas, religiosos y misioneros laicos de toda la República Mexicana se dan a la tarea de formarse.


“A veces uno se pregunta qué debe hacer la Iglesia en el mundo de hoy para llevar el mensaje. No existe ningún tipo de receta, creo que la única es volver a la imagen de Jesús, tal cual, como aparece en los Evangelios. Allí descubrir qué hizo para evangelizar su mundo, tan conflictivo como el nuestro; sin embargo, Jesús y sus discípulos lograron llevar el mensaje a ese mundo tan conflictivo como el nuestro.


Silva Retamales explicó que sólo cuando se logra demostrar que el Evangelio humaniza y responde a los anhelos de la persona, entonces éste es un camino importante para la evangelización. “Si la mediación es mala, no tengo por qué abandonar a Jesucristo, sino corregir las mediaciones, tratar de perfeccionar la mediación. Se trata de que nosotros los mediadores del Evangelio tengamos una vida conforme a lo que predicamos”.


Lo que realmente se necesita hoy en día para poder llevar la palabra de Dios por todo el mundo es una renovación permanente de la Iglesia y de los cristianos. Sólo con un cambio será posible la evangelización, porque se venía evangelizando de una manera, pero el mundo es otro. Por ello, el cambio de época exige cambiar los modos de evangelizar, aunque el Evangelio siempre es el mismo.
Finalmente, Silva Retamales comentó que los principales obstáculos de los misioneros es la indiferencia religiosa en países europeos: el sincretismo religioso en América.

 


 
 
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