PGR inspecciona la Procuraduría


Efraín Núñez Calderón

 

Peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) y miembros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) realizaron el viernes pasado una inspección a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) como parte de las pesquisas relacionadas con el  escándalo Marín-Cacho.


Desde las 10 de la mañana y hasta las 3:30 de la tarde, más de 20 elementos de ambas instancias realizaron una revisión minuciosa de las oficinas centrales de la PGJ y se entrevistaron con la procuradora Blanca Laura Villeda Martínez y con el director de la Policía Judicial, Hugo Isaac Arzola.


Vestidos de traje, diversos elementos de seguridad —algunos de estos armados— se ubicaron en todo el edificio resguardando a sus autoridades y los vehículos que los transportaban. Aunque los peritos sólo portaban gafetes de “visita” otorgados a su entrada a las instalaciones de la PGJ, fuentes de la dependencia revelaron a Cambio la procedencia de los elementos y la razón de su visita.


Durante un lapso de tres horas tomaron fotografías, video y apuntes de todos los detalles que encontraron a su paso por las oficinas de los titulares de la PGJ y PJ, las de los subprocuradores, así como de la novena comandancia de la Policía Judicial.


Por su parte, la procuradora Villeda mostró sus dotes de atenta anfitriona al acompañar a los elementos durante todo el recorrido, ofreciéndoles todas las facilidades. Incluso se despidió de ellos con un cordial abrazo. No obstante, el trato de parte de la procuradora para los reporteros de este diario no fue similar a los agentes en cuestión: “Me permiten, por favor”, dijo en tono molesto a los reporteros mientras despedía a las autoridades federales.  


Al finalizar su labor y después de entrevistarse en privado con Villeda, los elementos de la PGR se negaron a dar datos sobre la inspección asegurando que sus superiores “no les permiten dar información de ningún tipo”. En tanto Hugo Isaac Arzola, director de la PJ, se negó a confirmar si la presencia de los peritos correspondió a una revisión sobre el caso Cacho.

 

Inspección moviliza al personal de la PGJ

 

Con la llegada de los peritos se prohibió la entrada de toda persona ajena a las instalaciones. Sólo se permitió el ingreso de las personas debidamente identificadas y con alguna razón de peso para realizar algún trámite en las oficinas centrales.


Los agentes de la PGR con gafete de visita se colocaron en la entrada principal, junto al detector de metales. Eran éstos los que pedían identificación a los visitantes e impedían el ingreso a quienes no fueran abogados, agentes de ministerio público, policías judiciales, reporteros o personal administrativo.


En los pasillos de la dependencia se registró una movilización inusual. Los radios Matra, Nextel y celulares no paraban de sonar. No faltó el subordinado que corriera en la explanada principal o subiera deprisa las escaleras con la finalidad de resolver alguna urgencia relacionada con la inspección.


Villeda Martínez se encontraba en el pasillo principal previo a su oficina con las autoridades federales. Cerca de cuatro agentes platicaban con la funcionaria, ella se portaba atenta a sus comentarios y compartía con ellos comentarios sobre la antigüedad del edificio y la arquitectura del mismo.


Su molestia fue evidente cuando vio a los reporteros de este diario, sin embargó, guardó la compostura ante quienes realizaron la inspección. El resto de los peritos recorría las instalaciones, mientras el personal se ocupaba con especial dedicación a sus labores diarias.

 

Hermetismo

 

Hugo Isaac Arzola, director de la Policía Judicial, salió de prisa de su oficina después de que los peritos la inspeccionaron. Saludó a los reporteros y bajó corriendo las escaleras. No se detuvo del encargo que lo movilizó pese a que en su oficina un grupo de policías judiciales hacían fila solicitando audiencia con su jefe:


—Señor, se sabe que elementos de la PGR y de la CNDH vinieron a realizar una inspección relacionada con el escándalo del gobernador —se le preguntó al funcionario que contestó con cara de asombro.
—Porque no le pregunta a la señora procuradora, ella es la que está encargada de ese asunto.


Minutos después los peritos se entrevistaron con la procuradora Villeda en su oficina. El encuentro duró más de una hora. La periodista Sanjuana Martínez hizo su arribo en medio de este operativo. Cuestionó severamente lo que calificó como el proteccionismo de la PGJ a favor de Nicolás Aguilar. Criticó a la procuradora, sin embargo, no tuvo contacto con ella.


Martínez se marchó y los elementos aún custodiaban a sus jefes encerrados con Villeda desde hacía una hora. Por radio se dio la señal a los custodios de la entrada que la inspección había terminado. Los vehículos se prepararon mientras los jefes se alistaban a salir.


Quien se presume es el superior de los agentes que visitaron la PGJ —un hombre calvo de avanzada edad— salió de la oficina de Villeda:


—¿Vienen ustedes de la PGR y de la CNDH? —se le preguntó.
—Pues mire, no puedo hacer comentarios —contestó mientras bajaba las escaleras.
—¿Esta inspección es con relación al caso Cacho? —se le insistió.
—Señor, no puedo hacer comentarios —dijo mientras Villeda iba en su ayuda:
—Perdón ¡Nos permiten! —inquirió la procuradora ante el asedio de los reporteros. Luego se despidió de ellos con un abrazo.

 

 

 


 
 
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