Desgaste económico por escándalo provocará recesión en tres sexenios


El panista Raymundo García prevé rezago inducido por Marín


Zeus Munive Rivera

 

Al cumplir Mario Marín su segundo año de Gobierno, el diputado panista Raymundo García García considera que el desgaste económico por el escándalo Marín-Cacho es tan alto en el 2006 que Puebla sufrirá una recesión económica hasta dos o tres sexenios más.   


“El escándalo de las conversaciones telefónicas entre Mario Marín y Kamel Nacif generó dos tipos de desgastes: uno político que tiene que ver con las divisiones del gabinete estatal, la falta de legitimidad y credibilidad en el mandatario poblano, la vulnerabilidad de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de un desgaste económico que generará una crisis financiera no sólo en esta administración, sino que provocara una recesión económica para dos o tres sexenios más”.


Entrevistado en su oficina, el también doctor en Ciencias Políticas por la UNAM consideró que antes de un gasto económico vino el del poder: “Si analizamos que el poder mueve el dinero, tenemos que analizar cómo es que fue el gasto o desgaste de poder. En esa lógica, por una mala decisión que se tomó antes del 14 de febrero, el Gobierno estatal se vino abajo”.


—¿Por qué antes del 14 de febrero?
—Fue una decisión que se tomó desde Casa Aguayo, y nunca se analizó la conveniencia e inconveniencia de actuar contra la escritora Lydia Cacho Ribeiro desde junio del 2005, cuando se procedió jurídicamente contra ella. El gasto del poder —o desgaste— comenzó con una mala decisión y fue ésa desde esa fecha. Es que el gobernador sabía desde un principio cuánto cuesta una disposición de esa naturaleza, cuánto ganas, cuánto pierdes. Desde ahí empieza el desgaste.


Raymundo García García lo define como un gasto de poder público para saldarlo con un recurso económico.   


“Marín tenía compromisos económicos desde la campaña con Kamel Nacif, como las playeras que el empresario textilero le regaló, y no sé qué más. En términos del poder, el intercambio del favor al empresario tuvo un costo altísimo. Es decir, Marín ayuda para agilizar los trámites contra la periodista, y ése es el primer gasto del poder en Puebla, con la finalidad de pagar los favores del empresario”.


Para el panista, el segundo momento importante del desgaste político fue cuando estalló el conflicto mediático el 14 de febrero. Una decisión que se toma desde la cabeza del Gobierno al no dar la cara, y decir que sí es su voz, pero no es su voz, así que al no quitar a la procuradora vuelve a comprometer el poder político.


“Marín pudo haberse quitado el golpe mediático al asumir todo con responsabilidad y no tratar de esconder para mantenerse. Ahí, ese 14 de febrero se acabó el poder en este sexenio. Esta segunda decisión fue demasiado torpe porque abrió el agujero de la legitimación. De ahí viene el otro tema del desgaste: el económico. ¿Cómo tapar el boquete de la legitimidad? Para eso se usaron cubetadas ycubetadas de dinero haciendo a un lado toda la obra pública, educativa, de salud y de desarrollo social.


“Sencillamente el gobernador se distrajo más en su defensa para comprar la legitimidad, y se hundió más. Hizo a un lado todo lo que implica el gobernar para resarcir sus dos decisiones torpes. Esos dos errores nos van a costar un estancamiento en Puebla de dos o tres sexenios”.  


Por lo tanto García García considera que la energía del gobernador y de todo su gabinete está enfocada en defenderse y cobrar.


“La burbuja marinista se preocupa más por mantener su chamba, por cobrar, que por gobernar. Quien vuelve rehén al gobernador es él mismo por su soberbia. Actualmente, la meta de Marín ya no es la Presidencia de la República, sino mantenerse como gobernador”.

Esto se convirtió en un deterioro del poder, expresó el diputado panista, ahora las finanzas que se destinaron el año pasado para el presupuesto del actual se desviaron en la imagen del gobernador. No hubo una partida para que el consejero jurídico viajara todos los días a la ciudad de México; no hubo otra para usar el helicóptero; tampoco existió una especial para pagar un perito estadounidense quien dijera que no era la voz del gobernador, y luego que sí era.   


También el legislador cuestionó que se desvió el Plan Estatal de Desarrollo en uno para un solo hombre a fin de limpiar su imagen.


“Si sumamos todo lo que gastó después de tomar esas dos decisiones veremos que es muchísimo dinero en perjuicio de los poblanos. Tenemos el pago al perito internacional quien reconoció que sí era su voz. Los consecuentes espots publicitarios, los viajes permanentes del consejero jurídico a la Suprema Corte, el uso del helicóptero, los pagos de salarios al magisterio, los premios “OYE” que costaron 20 millones de pesos al erario para comprar la postura crítica de Televisa, la intención de comprar un equipo de fútbol y la entrega del Complejo Cultural Siglo XXI a Televisión Azteca. Todo este gasto oneroso se encamina a que el Gobierno de nueva generación lleve al colapso económico de Puebla”.


Y ahí el diputado aprovechó para recordar que incluso las obras realizadas por la administración estatal priista son con recursos federales.


“Un tema que generará un colapso político y social, gracias a la ineficiencia de Marín, es el de las Pimes. El año pasado crearon la comisión del ISN con la idea de apoyar a las micro y medianas industrias. Supuestamente generarían mil nuevas microempresas. Hasta el momento sólo han generado 99 según el reporte que tengo de la Secretaría del Trabajo. Eso se colapsó porque en el fondo era un tema de carácter político. Ésa era la carta fuerte de Marín para llegar a la Presidencia de la República, con los organismos internacionales de corte neoliberal, pero no sirvió y prefirieron usar los recursos del Impuesto sobre la Nómina para traer los premios “OYE”.

La división del gabinete por el efecto “precioso”


Raymundo García García explicó que el desgaste del poder se dio por la concepción del gobierno según Mario Marín Torres.


“Había dos priismos en el 2004 y cuando entró al gobierno, en el 2005. El priismo de Melquiades Morales Flores —ex gobernador de Puebla— y el de Mario Marín.


“Mario Marín ganó la bolsa y se agandalló el poder. Él repartió los puestos y, aunque hubo cupo para todos, se creó una burbuja marinista. Ésta no es más que la jerarquía de mando en Puebla y se reduce a: Secretaría de Gobernación; él es el líder que decide quién entra y quién sale.


En un principio, indicó el panista, todos estaban ahí y desde Gobernación se decide quién está adentro y quién se queda afuera.


La burbuja, según García García, se conformaba de la siguiente forma:
Mario Marín Torres, gobernador.
Javier López Zavala, secretario de Gobernación.
Javier García Ramírez, secretario de Obras Públicas.
Gerardo Pérez Salazar, secretario de Finanzas.
Valentín Meneses, en ese entonces vocero del gobernador.
Mario Montero Serrano, presidente del PRI estatal.
Enrique Agüera Ibáñez, rector de la UAP.


Posteriormente a ésta le restaron Agüera, ya que el gobernador, dice el diputado, sólo lo usa.


A raíz de la crisis por la pérdida del poder —el 14 de febrero—, se tuvo que buscar quién era eficiente y quién no. Ahí, por ejemplo, cobró importancia el consejero jurídico, se rompió el círculo y se conformaron los grupos al interior del gabinete.


“Dado que ya no hay legitimidad, cada funcionario se agrupa con los secretarios de las dependencia, y algunos funcionarios en el ánimo de obtener más poder se apegaron, ya que piensan que si el gobernador se va podrían ocupar ese cargo, sin saber que quedan otros políticos como: Germán Sierra, Alberto Amador Leal, Jorge Estefan Chidiac, Rafael Moreno Valle o Enrique Doger.  


“En Puebla la lucha por el poder está peor que en Oaxaca, y es un cáncer el que tenemos en Puebla; es una enfermedad que no se ve, pero en el fondo hay daño patológico”.

 

 

 


 
 
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