Evocan grandeza de Kapuscinski


Recuerda el periodista Miguel Ángel Bastenier el impacto que causaba entre los jóvenes


Carlos Rubio / Agencia Reforma

 

Era un hombre sencillo y modesto, además de un periodista excéptico, pero no cínico. Así definió el editor Jorge Herralde a Ryszard Kapuscinski (1932-2007).


"Así como uno de sus libros se llamaba Los cínicos no sirven para este oficio, él era un ejemplo vivo de ello", dijio el editor de la obra del polaco en castellano.


De Kapuscinski, fallecido el martes de un infarto, a la edad de 74 años, su compañero de cátedra en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Miguel Ángel Bastenier, también dice que era un hombre entrañable y el gran reportero del siglo 20.


Se trata de un autor, dijo, cuyas obras dejaban anonadados a sus lectores por su perfección estilística y la dificultad que implicaba su creación y escritura.


"Es el hombre que va, mira, comprende, explica, compadece, siente y transmite toda una riqueza de posibilidades al lector", puntualizó Bastenier.


Entre los jóvenes, recordó el subdirector de Relaciones Internacionales del diario español El País, producía una impresión tremenda y le seguían como a un gurú, cosa que puede decirse de muy pocos periodistas porque era "el mayor de todos ellos".


Bastenier evocó los tiempos en que un joven Kapuscinski trabajaba para una agencia polaca y dada la situación de su país bajo un régimen totalitario, trató de orientarse hacia todo aquello que no tuviera por qué ser problemático, buscando igualmente, buscando temas que pudieran expansionar su inmenso potencial profesional.


"Encontró así un filón en el campo internacional, en África, en América Central, en la observación del ser humano y el paseo por la realidad; ésa fue la gran obra de Kapuscinski. Y escribió libros desde muy pronto, estableciendo su reputación como gran reportero a comienzos de los 80, hace casi 30 años, cuando simultanea un trabajo periodístico directo a través de publicaciones y los libros", indicó Bastenier.
Herralde, editor de Anagrama, adelantó que en unos meses aparecerá un libro de Kapuscinski titulado Este, el cual reúne un conjunto de conferencias del periodista sobre temas del mundo contemporáneo.


"Lo que aún no sé es el estadio en el que se encuentra su gran libro sobre América Latina, en el que llevaba años trabajando. Y un proyecto que imagino estará en estado aún muy embrionario, sobre el antropólogo Malinovsky, a quien quería rendirle un homenaje similar al que hizo con Herodoto con respecto a la historia", dijo el editor.


En un plano más personal, Herralde recordó sus propias lecturas del periodista polaco en francés, las cuales comenzaron con El Sha y El Emperador, dos de sus primeros obras publicadas, las cuales pese a su brevedad, estimó, destilan al mejor Kapuscinski.


"Estos libros los edité en 1987 y desde entonces publiqué toda su obra; hasta ahora en total 10 títulos. Pero a pesar de que siempre tuvo muy buenas reseñas, no tuvo muchos lectores hasta el año 2000, cuando publicamos Ébano, una obra que enseguida se convirtió en un bestseller y que lo hizo conocido no sólo entre los periodistas e intelectuales, sino entre el gran público", observó Herralde.


Kapuscinski se conviritió en un cronista de altos alcances al ser el único en su género que se consideró como un fuerte candidato al premio Nobel de Literatura, dijo Herralde.


"Fue un periodista pegado al terreno, que estuvo décadas en hoteluchos y fondas de mala muerte hablando siempre con la gente. Es decir, fue el polo opuesto al típico periodista de guerra de bar de gran hotel. También fue un hombre que en su obra y en su vida condenó todo totalitarismo y que logró expresarse con una gran calidad literaria, cosa por la que fue tan admirado por escritores como Paul Auster, Claudio Magris o Gabriel García Márquez", destacó.

 

Lamentan la pérdida de una referencia ética


El director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, lamentó la muerte del escritor y periodista Ryszard Kapuscinski, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2003, a quién definió como "una referencia imprescindible de la ética y la moral de nuestro tiempo".


García aseguró que la Fundación tenía conocimiento del delicado estado de salud de Kapuscinski, pero que no esperaban un trágico desenlace tan pronto.


El director de la Fundación recordó algunas de las conversaciones mantenidas con el escritor durante su presencia en Oviedo, durante las reuniones de los jurados de los premios Príncipe de Asturias, de los que él formó parte y rememoró una frase del escritor en la que afirmaba que para ser un buen periodista es imprescindible ser una buena persona.

 


 
 
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