Funcionarios, al banquillo


Así es, del social y del rural. De visita por el Congreso del estado, escuchando sus comparecencias, vale la pena recordar lo que eran y lo que son. Armenta, uno de lo presidentes municipales más jóvenes, y Jiménez Merino, quien regresó por la revancha a la Secretaría de Desarrollo Rural


Karla Espinoza

 

De visita por el Honorable Congreso del estado para disfrutar las comparecencias de los “secretarios del Desarrollo”, rural y social, donde Alberto Jiménez Merino y Alejandro Armenta Mier fueron los protagonistas. Cada uno con su estilo, cada uno con sus resultados, pero los dos fueron cuestionados por los legisladores del estado.


Bien acompañados por su equipo de trabajo, los secretarios del desarrollo llegaron al recinto y fueron asistidos en la oficina del presidente de la Gran Comisión, Pericles Olivares. Un grupo de diputados los recibieron. Afuera, en la antesala del pleno, las porras para los secretarios se escucharon, aunque estaban muy divididas, no se distinguía para quién eran más.


Los diputados blanquiazules estuvieron inconformes con el procedimiento para realizar las comparecencias, pero Claudia Hernández Medina se impuso en su cargo de presidenta de la Mesa Directiva. Después de la votación, los panistas no pudieron hacer nada. Era momento de comenzar.


A los costados del Pleno, lleno de invitados especiales, Óscar Aguilar, presidente del Instituto Poblano de Vivienda, ahí se encontraba, pero quien llegó tardé fue Charles Mtanous, presidente de Canacintra.


Alejandro Armenta Mier, secretario de Desarrollo Social del estado, hizo uso del micrófono, y su comparecencia comenzó. Blanca Alcalá y Juan Carlos Lastiri estaban cerca respaldando sus argumentos, escuchaban atentos y sonreían orgullosos de los éxitos de su Secretaría.


Alejandro se escuchaba fuerte, con una excelente dicción y con una seguridad en sus palabras. Sólo los legisladores lo podían cuestionar, y con esa postura aseguró que hay un gran logro en la disminución de la marginación del estado. Sin embargo, los pendientes quedan, pero mientras la confianza de Mario Marín Torres, gobernador constitucional del estado, se encuentra puesta en Armenta, misma que agradeció, aseguró que aún servirá a los poblanos junto con su equipo de trabajo, al cual calificó de apasionado y entregado a su trabajo. Los aplausos se escucharon.

 

Armenta Mier, oriundo de Acatzingo, fue uno de los presidentes municipales más jóvenes del estado, y aseguró, en la entrevista realizada el pasado mes de junio del 2006 para Cambio, que ese cargo le dio las bases y la seguridad, que su objetivo es servir a los poblanos. Sin embargo, pese a su juventud en el cargo, batalló para que lo tomaran en serio y tuvo resistencia civil por un año. Alejandro confesó en aquella entrevista que de nervios se muerde los labios, y aseguró que su fórmula de la felicidad está en dar más que recibir.


Por su parte, Alberto Jiménez Merino escuchaba atento a su compañero de gabinete, y se encontraba listo para comenzar. Titubeante al principio, pero cada párrafo que avanzaba en su lectura lo hacía llenarse de fuerza y seguridad, mismas que demostraba con su entonación y sus palabras. A pesar de ser un hombre tímido, cuando era maestro en la Universidad de Chapingo se intimidaba ante sus alumnos, ayer sacó la casta. Siempre dijo que el conocimiento es la seguridad que lo ayudó a poder expresarse en público. Ayer, lo demostró, y quisiera recodar lo que en diciembre del 2006 el secretario contó para Cambio en una entrevista exclusiva:


“Durante la plática, Alberto Jiménez Merino confesó haber sufrido de baja autoestima desde joven. Por eso le costaba mucho trabajo hablar en público cuando comenzaba a ser maestro. Al preguntarle qué ha sido lo que lo ayudó a recuperar esa autoestima, él mismo señaló: “el conocimiento”. Por eso se preparó, y el conocimiento, además de saber de qué hablaba, lo hizo sentirse seguro”.


Y así fue, con seguridad comenzó a leer en la comparecencia: “El campo de Puebla está en paz y está trabajando”. Y poco a poco profundizó y habló de resultados, de cuencas para el agua, de aprovechamiento del suelo, de nueve variedades de maíz recientes, y de cómo varios productos poblanos venden en el mercado nacional e internacional. Su especialidad siempre ha sido el campo, y sobre todo la investigación del desarrollo del mismo, misma que se demostró. Aunque no se libró de ser cuestionado por los diputados.

 

 


 
 
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