Montero defiende a su gobernador


Don Enrique Montero Ponce habla de la publicidad exagerada y feroz contra el gobernador.


Karla Espinoza

 

Una de las personas que conoce a Mario Marín Torres es don Enrique Montero Ponce, el periodista de más experiencia y popularidad en el estado. Radio Tribuna, como medio de comunicación, siguió el escándalo Marín-Cacho de manera objetiva, señala don Enrique. Además asegura que jamás negará, esconderá o disimulará su amistad con el gobernador, “como algunos periodistas lo hacen”.


—¿Cómo ha visto el desempeño de los medios de comunicación en Puebla?
—Los medios de comunicación de Puebla son iguales que los de todo el país. No hay una regularidad posible que opine lo mismo. Independientemente de la libertad de cada uno para tratar un asunto, sostengo que el caso no merecía una campaña mediática exageradísima; no sólo de la prensa, de la radio, sobre todo de la televisión. Llevar el caso hasta programas cómicos donde se burlaban de la imagen del gobernador se me hizo una exageración. Hubo otros escándalos que no les dieron lo mismo; el mismo señor que habló con el gobernador (Kamel Nacif) habló con Emilio Gamboa, y platicaron de negocios, del hipódromo de las Américas. Una pequeña línea en televisión. Una nota puesta en la prensa. ¿Cómo es posible que en el caso de Marín se haga un escándalo mayúsculo, y en el caso de Gamboa casi se silencie? Por otra parte, por los datos precisos que tengo, la periodista no sufrió ninguna aberración, no tuvo ningún daño físico. Ha estado a discusión que un caso de Quintana Roo se haya venido a Puebla, pero el traslado fue tranquilo. Creo que se hizo demasiado escándalo y hubo un momento cuando Mario Marín era el verdugo y Lydia Cacho la víctima, la heroína de la telenovela. A final de cuentas la única que gana es Lydia Cacho, y el que pierde es Mario Marín, porque tiene que cargar con el peso de una crítica exagerada, exacerbada. Mientras que Lydia Cacho tuvo los beneficios de la prensa que la ve con simpatía, un sector de la prensa se enemista con el gobernador del estado. Al final de cuentas Mario Marín recibe una publicidad infame, y Lydia Cacho una de maravilla. No sé cuánto se haya duplicado o triplicado la venta de su libro famoso, pero fue por ese escándalo.


—¿Se habla de una estrategia de Estado detrás del escándalo?
—No quiero calificar de estrategia de Estado, pero hay hechos que deben estar al alcance para que la gente los juzgue. Estábamos en vísperas de elecciones, somos de los estados que más votos aportan al PRI: Puebla y el Estado de México. El ex gobernador Montiel y Mario Marín fueron víctimas de una campaña terrible. No quiero, no sé qué haya de verdad en lo que dicen que hizo el ex gobernador del estado de México, pero aquí en Puebla, se exageró. El gobernador ha tenido que cargar con el peso de una crítica continua, feroz, burlona, que afortunadamente perdió fuerza con el paso del tiempo.


Honestamente, sin exageración, ¿qué hizo el gobernador? Refugiarse en el interior del estado haciendo obras. No me pueden negar que ha sido un gobernador que se ha entregado a su chamba, y de tiempo completo. Hoy escuché que un diputado dijo que no ha hecho obras. No sé en qué estado vive ese diputado. Pero claro que ha hecho obras; ha entregado obras y ha empezado otras. En el aspecto deportivo, por ejemplo, nunca se habían hecho tantos espacios deportivos. Entonces, el gobernador como respuesta se entregó a su trabajo. Pasada la elección, bueno, Felipe Calderón le sacó tarjeta roja, ¿sí o no? ¿Y a quién recibió en Los Pinos? A Marín. Es decir, el daño ya estuvo hecho. El daño lo recibió Marín, el beneficio Lydia Cacho.
—¿Cree que el PAN se haya beneficiado también?
—Mira, no lo la llamaría maniobra de Estado, pero ahí están los datos objetivos para que la gente los analice como quiera. Al final de cuentas, acuérdate de la campaña que le hicieron a López Obrador: intimidatoria, de miedo, poniéndolo como un dictador. Acuérdate de los espots de la iniciativa privada de López Obrador en televisión. Atacaron por dos frentes. El objetivo era que AMLO no llegara a la presidencia, y lo lograron. ¿A costa de qué? De lo que fuera.
—¿Cómo se califica que trató el caso al ser un medio de comunicación?
—Lo traté como lo estoy diciendo. No soy un periodista que viva en la hipocresía. Hay unos periodistas que se esconden o niegan tener una relación con algún gobernador. Yo a Mario Marín lo conozco desde jovencito. Él dice que me respeta y me quiere como si fuera yo su padre, y así lo quiero también. Entonces, traté el asunto conociéndolo como lo conozco, y traté el asunto con toda la objetividad. Y hablé con él del asunto. Claro que lo hablamos. No ando con eso de periodismo libre e independiente, eso es un bla, bla, bla infame.
— Pero cuando Mario Marín se refirió a los medios al decir que se “creen Dios en el poder” ¿se sintió ofendido usted como medio de comunicación?
—¿Quién dijo eso?
— Pues se supone que así se refirió a los medios de comunicación en la conversación telefónica con Kamel Nacif.
—Yo no recuerdo que haya dicho eso. No lo recuerdo. La conversación fue coloquial. Yo también soy amigo de Kamel. A él lo conozco desde que llegó a Puebla. Y Kamel así es, así habla. No voy andar descubriendo la pólvora ni haciéndome el sorprendido. Conozco a los dos, a uno más que el otro. Claro que estimo al gobernador, quiero mucho a su familia, a su esposa, a sus hijos. No me escondo. ¿Qué gano con disimular o esconder al gobernador?
—Siendo tan cercano al gobernador estuvo con él en esos momentos. ¿Cómo se encontraba él?
—Indudablemente le afectó. Es un ser humano. Naturalmente le afectó, y le tuvo que echar muchas ganas. Una vez que hablé con él le dije: “Olvídate de esto y tú sigue para delante. Tú eres el gobernador de los poblanos y a ti no te va a detener nada, ningún escándalo. Sigue haciendo tu chamba como lo has hecho”. Eso le aconsejé.
—¿Qué se avizora para Puebla y para el gobernador? —Tomando en cuenta los hechos objetivos. Ni el gobernador es pederasta ni ninguna vacilada de ese tipo. Eso es vacilada. Creo que a lo mejor hay una sanción menor contra una autoridad o alguna juez o algo así, pero no creo que vaya más allá. Además, la destitución es algo muy fuerte para que lo vulnere algo así. Al final de cuentas lo que viene es positivo para él.

 

 


 
 
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