Nunca negaré mi lealtad con Marín: Montalvo


Karla Espinoza

 

Dice ser leal y agradecida con Mario Marín, y a su vez comparte su vida con un dogerista. Sandra Montalvo, actual secretaria del PRI municipal, reitera su agradecimiento al gobernador por su carrera política, misma a la que se ha dedicado desde joven, con muchas ganas y deseos de ser senadora del país. Eso ya lo sabía su esposo Jorge Ruiz Romero, tesorero municipal; la conocía como una mujer política, institucionalista, leal y comprometida con su partido.

 
Karla Espinoza (KE): ¿Cómo te llegó la oportunidad de participar en la fórmula con Vázquez Arroyo?
Sandra Montalvo (SM): Me siento muy satisfecha con mi trabajo realizado en el organismo de mujeres. Trabajé mucho a favor de las mujeres, y se lograron cosas. Soy una mujer de reto, de trabajo, y sobretodo convencida de mi partido, esto me lleva a aceptar la Secretaría General del PRI municipal. Aspiré siempre a dirigir el PRI municipal no como secretaria, sino como presidenta. Cuando una mujer realmente tiene la camiseta bien puesta del partido, a costa de su familia, de su tiempo, de su patrimonio, porque es leal. Creo que de eso se ha dado cuenta el PRI, y se ha mostrado solidario con nuestro género, y ha permitido que muchas mujeres avancemos en el ámbito político. Mi puesto como secretaria general del PRI no es ser una secretaria general de dama de compañía, sino una secretaria general que trabaja, que opera, que ayuda al presidente del partido a trabajar por el PRI.
KE: ¿En qué momento la mujer dejó de ser una dama de compañía en el PRI?
SM: En el momento cuando demostramos que tenemos las mismas capacidades y oportunidades que los hombres, y que podemos asumir con la misma responsabilidad las tareas que nos son asignadas.
KE: ¿Qué vas a demostrar como secretaria general del PRI municipal?
SM: Voy a demostrar que como mujeres tenemos la gran responsabilidad de llevar al triunfo a nuestro partido. Voy a demostrar que las mujeres tenemos la capacidad de organizar el partido, de fomentar la unidad del PRI. Creo que las mujeres siempre peleamos eso, porque vemos la política con corazón. En parte es el trabajo medular de las mujeres luchar por la unidad.
KE: Hace un año que platicamos me externaste tu marinismo y el dogerismo de tu esposo. Ahora que estás en el partido, ¿hay una imparcialidad?
SM: Nunca negaré ni niego mi lealtad al señor gobernador Mario Marín. A él le debo mucho de mi carrera política, seguiré siendo una marinista convencida. Sin embargo, al asumir el cargo en el PRI tengo que actuar con toda la neutralidad y todo el respeto a todos los grupos políticos. Si bien es cierto, mi marido pertenece al equipo de Enrique Doger, también es cierto que él debe respetar mi posición como secretaria general, y tiene que acatar las reglas que el PRI imponga. Por eso, independientemente de las aspiraciones que mi marido en un momento tenga, yo, como secretaria general, debo exhortar que cualquier aspirante maneje con respeto, legalidad y sobre todo que mantenga una posición correcta de apoyo a la militancia y al partido. Muy fácil, nunca me he metido en las decisiones que mi marido lleva acabo como tesorero municipal. Respeto su posición como tesorero, él tiene que respetar mi posición en el PRI, porque ante todo está mi partido, y él tiene que respetar y acatar eso. El éxito de mi relación familiar se debe al respeto de ambos. Él sabe perfectamente que soy una mujer política de tiempo completo dedicada a esto, y tiene que respetar mi carrera y mi futuro político. Cada quien tiene su proyecto político, lo importante de una pareja que está en el mismo medio es el respeto y la comunicación. No quiere decir que si mi marido aspira a un cargo político, yo no lo apoye por ser su esposa. Tiene mi apoyo personal como su mujer. Como secretaria general tiene la misma posición que cualquier otro que quiere aspirar. No hay ni privilegios, ni predilección, así sea mi esposo.
KE: ¿Crees que le perjudique tener a su esposa como secretaria general?
SM: Ni le perjudica ni le beneficia por una simple razón, soy una secretaria general respetuosa, neutral y que no doy dados cargados a nadie. (…) Admiro a mi esposo como hombre, como padre de mis hijos; es un joven muy preparado, estudioso, culto, y creo que puede hacer mucho por la sociedad. Sin embargo, él sabe perfectamente que en la política hay tiempos y cómos.
KE: ¿Cómo calificas tu experiencia en el Congreso?
SM: Estoy totalmente satisfecha de mi paso por el Congreso. Logré, en un periodo ordinario, presentar iniciativas de ley importantes a favor de las mujeres en materia de violencia familiar. ¿Qué me deja el Congreso? Me deja grandes amigos, el respeto y el cariño de compañeros diputados con quienes no había tenido la oportunidad de convivir, pero en el tiempo que estuve me di cuenta de que hay mucha gente valiosa.
KE: ¿Te llegaste a decepcionar de algo?
SM: Que mi compañero diputado propietario se haya ido del partido, y que hayamos perdido un voto en el Congreso.
KE: ¿Llegó a hablar contigo Héctor Alonso antes de tomar la decisión?
SM: Yo hablé después con él. Quiero decirte que me duele porque es un gran amigo. Compartí la precampaña y la campaña. Recorrimos todo el distrito; es un buen hombre, muy trabajador y le ha respondido muy bien al 4º. distrito electoral, por eso como compañero priista y como amigo me duele su decisión. Por este medio lo exhorto a que recapacite, pero sobre todo a que no descuide sus labores de gestión en su distrito, y que no contamine ya más esta división del partido.
KE: ¿Qué quieres llegar a ser?
SM: Como meta inmediata, seguir avanzando en mi carrera política. A mediano plazo, a lo mejor tener un cargo de elección popular, de funcionaria. A largo plazo, me encantaría ser senadora. Se me hace que es una posición muy interesante que te permite conocer aún más la política, la Constitución.
KE: ¿Tienes un preescolar verdad?
SM: Es un negocio. No vivo de la política, es mi pasión, mi pasatiempo, y ocupa el 90 por ciento de mi tiempo. Tengo como negocio una escuela, un maternal y un preescolar, además es mi tiempo de distracción y realización porque convivo con muchos pequeñines. Trabajar con niños te retroalimenta muy, muy padre.
KE: ¿Tú hijo va a tu escuela?
SM: No. Lo tuve un tiempo, pero no era conveniente. Tenía un sentido de propiedad muy importante, era “su” escuela. Eso hacía que no siguiera las reglas como cualquier otro alumno. Como dueña, también me confiaba. Así que decidí cambiarlo de escuela para que tanto él como yo aprendiéramos lo que es disciplina.
KE: ¿En tu escuela formas niños priistas?
SM: Jamás toco el tema político. Te puedo decir que muchos papás ni saben que estoy en el PRI.
KE: ¿Cómo te gustaría ser recordada?
SM: Como una mujer luchadora, comprometida con Puebla, y como una mujer plenamente convencida de lo que hace.
KE: ¿Qué crees que nunca van a decir de ti?
SM: Jamás podrán decir que fui una mujer deshonesta. Ante todo siempre trato de hablar con la verdad.
KE: ¿Cuál es tu mayor debilidad?
SM: La comida. Me encantan los pasteles, todo lo que tenga grasa me fascina. (Risas)
KE: ¿Cuando te deprimes, qué haces como mujer?
SM: Compro. Soy compradora compulsiva, pero para eso trabajo: para comprarme lo que yo quiera sin estirarle la mano a mi esposo.
KE: ¿Qué te gusta comprar?
SM: Ropa. Qué otra cosa.
KE: ¿Si fueras un platillo cuál serías?
SM: Creo que sería un pastel lleno de merengue saturado de fresas, súper antojable.
KE: ¿Tienes alguna fobia o miedo?
SM: Te voy a contestar con una frase: “el temor es lo contrario a la fe”. Si tienes fe, y sabes que Dios está contigo en todo, no debes de sentir miedo. Pero cuando eres madre la duda es: “¿Viviré para ver a mis hijos crecer?”. Ésa podría ser mi duda o preocupación, pero no miedo.
KE: ¿A quién borrarías de la faz de la tierra?
SM: A todos los hombres y las mujeres quienes en algún momento han maltratado o violado a niños. Eso es terrible. El ver imágenes de niños quemados, que les quitan su futuro, su alegría, esa gente no merece vivir. No se vale.
KE: Te pregunto objetivamente, por tu lealtad al gobernador. Por lo que pasó, supongo que no dudas de él, aunque está metido en ese tema de proteger pederastas.
SM: Es muy difícil ese tema, sobretodo porque no tengo los suficientes argumentos, ni me sé la historia ni completa ni verdadera de lo que pasó. Te puedo decir que yo sí conozco a Mario Marín de hace muchos, muchos años. Es un hombre muy sensible, con un gran sentido social, y muy caballero. No dudo de él ni de su palabra. Creo que pudo haber sido víctima de circunstancias políticas. No dudo de él. El tema de pederastia es terrible.
KE: ¿Pero crees que él esté vinculado en algo así?
SM: En absoluto. Es un hombre integral. Sobre todo tiene una familia e hijos.
KE: ¿Qué sueño te falta por cumplir?
SM: Creo que como mujer, ser mejor madre y estar al lado de mis hijos todo lo que pueda, y seguir siendo mejor esposa, y siempre tener a mi familia unida.
KE: ¿Qué no te quitas?
SM: La bolsa cargada de mil cosas. Una vez mi papá me llevó a pesarla a una pollería. Le dije que me dolía mucho la espalda, y me dijo que podría ser la bolsa. Y enfrente de su casa hay una pollería, fuimos y pesaba 3,400 kg. Siempre traigo la bolsa cargada de lo que sea: las fotos de mis hijos, y todos los chunches que las mujeres cargamos.
KE: ¿Qué traes en tu bolsa que de verdad no te sirve?
SM: Quizá los juguetes de mis hijos. De ahí en fuera todo me sirve. Mi cartera, mi agenda, mis teléfonos, la crema, el perfume, mis pinturas, el cepillo, hasta las piedras, es que a mi hijo le encanta recolectar piedras.
KE: Y cuando tienes un evento formal, cuando a veces las mujeres usamos una bolsa pequeña…
SM: ¡Ay no! Siento que me falta algo. No me siento tranquila.
KE: ¿Qué hay en tu buró?
SM: El portarretrato con la foto de nuestra boda, mi despertador y la Biblia abierta en el salmo 91.
KE: Cinco cosas que no sabemos de ti…
SM: Que soy muy llorona, impuntual, explosiva, pero me contento rápido. Que todo el tiempo reviso las cosas 20 veces, y muy besucona, soy muy cariñosa con mi marido.

 

 


 
 
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