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Plan de contingencias es obsoleto: Cupreder

 

Olivia López Pescador / El plan de contingencias ante emergencias hidrometereológicas del gobierno del estado, no debería de llamarse plan, sino programa o proyecto porque este documento omite dentro de su contenido los procesos de deslizamiento de tierras provocado por las lluvias, según afirma el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder).


A este respecto, César Solís Gómez personal Técnico del Cupreder, explicó que aunque sí existe un plan de contingencias, el problema es que no se realiza con un criterio de análisis de peligros, de riesgo, menos con criterio de mitigación y prevención.


 “El plan de contingencia finalmente lo están atendiendo, pero el criterio de prevención y mitigación es ineficiente”, insistió el investigador hidráulico.


De acuerdo al análisis realizado al plan de contingencias del 2006 del gobierno del estado por los especialistas de este centro universitario, éstos refieren que el hecho de que la Dirección de Protección Civil esté vinculada a la Subsecretaría de Asuntos Políticos y Protección Civil es un indicativo de que los desastres son conducidos mediante procedimientos que se alejan de la atención neutral y profesional; sin embargo lo que más le preocupa a los investigadores de este plan es que no toma en cuenta el deslizamiento de tierras.


“En octubre de 1999, en la Sierra Norte del estado fallecieron 256 personas, de las cuales 237, es decir, el 92.58 por ciento murieron a causa de los deslizamientos, 18 personas fallecieron por ahogamiento y una a causa de un paro cardiaco.”


Por ello proponen que se revise la asignación de protección civil en el organigrama gubernamental, replantear seriamente el problema del manejo de las situaciones de desastres frente a fenómenos geohidrometereológicos, detectar puntos de riesgo no sólo propensos a inundaciones sino a deslizamientos de masas de tierra, acciones que aminoren o desaparezca el peligro mediante la reforestación, mantenimiento de las vías de comunicación, estabilización de taludes, mantenimiento de cunetas y alcantarillado, reubicación de grandes instalaciones.


Además del diseño y construcción de un sistema de alertamiento temprano, trabajo social no simulado para informar a la población sobre los peligros, revisión de la ley de protección civil y un manejo adecuado de desastres incorporando a la sociedad y cuerpos académicos, así como la integración de expertos, formando así un consejo de protección civil o subconsejos por especialidad en cada caso (inundaciones y taludes, sismicidad, vulcanismo).


Indicó que si se detectan a tiempo las zonas con materiales fluidos (tierra con altos niveles de concentración de agua), es posible prevenir en gran medida tragedias, como la vivida en 1999 y la de hace unos días en Eloxochitlán.


Reconoció que si bien es cierto que el gobierno cuenta con mucha información dentro del plan de contingencias, “no están bien identificados los sitios de riesgo, por tal motivo si no se conoce el peligro difícilmente se van a poder tomar medidas para prevenirlo o para minimizarlo, como es el caso de los derrumbes o inundaciones”.


Los especialistas del Cupreder señalan en su análisis al plan de contingencias que hay que tomar en cuenta que la remoción de masas como los deslizamientos de suelos, avalanchas o derrumbes, esto es el resultado de diversos factores como la morfología, topografía, geología, características del suelo, cobertura vegetal, escurrimiento superficial, fluctuación de niveles freáticos, sismos y precipitación pluvial que hacen que las fuerzas gravitacionales influyan en la estabilidad y comportamiento de la roca y suelos, pero si esto se suma a factores antrópicos como la deforestación, obras de infraestructura y cambio inadecuado del uso del suelo, entonces el proceso tiende a magnificarse.

 

Tras remarcar que no hay claridad en la clasificación que se hace en el plan sobre las inundaciones pluviales, fluviales y lacustres, luego de cuestionar los llamados “semáforos”, porque este instrumento urbano se aplica en las zonas rurales a la inversa de cómo opera en los flujos vehiculares, señaló que ante la indefinición en la legislación federal de la ley de protección civil los cuerpos académicos, como las universidades, no están representados por ley en el consejo estatal de protección civil, de ahí la discrecionalidad en el manejo de las decisiones.

 

 

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