Un 'míster' con suerte


Confía Javier Aguirre en continuar en el Atlético y clasificar a la UEFA

 

Luis Rodrigo Gomez Lopez/ Agencia Reforma

Aunque no tiene una gota de agua, el Manzanares es hoy día un río turbulento.

Avecindado en sus extintas riberas, el Atlético de Madrid, club experto en contratar y despedir técnicos por racimos, se debate entre el triunfo de conseguir por lo menos el sexto lugar de la Liga de España, que da lugar a Copa UEFA, o quedarse un año más con las manos vacías cuando al principio de la temporada se aspiraba a todo.
En la eterna tormenta de los Colchoneros hay, sin embargo, una figura que vive tranquila: Javier Aguirre. El mexicano desafía la historia del equipo y sabe que, pase lo que pase, va a seguir teniendo "chamba" en septiembre. ¿Su secreto? La suerte.
"Precisamente yo creo que ahí es donde radica mi tranquilidad (la suerte). No vivo obsesionado de que mañana no pueda venir aquí o que me echen de algún equipo, y con eso quiero ser bien agradecido con la gente que me contrató, ha sido maravillosa, ya no sólo por confiar en mí, tal vez fue por las circunstancias, sino que me mantuvo, me tuvo paciencia", destaca.
Así inicia el "Vasco" una larga plática con REFORMA, en la cual recapitula cómo la fortuna, hermanada con la paciencia, ha sido el común denominador en todos sus equipos.
"En el Atlante con Toño García, el 'Güero' (Alejandro) Burillo, (Miguel Ángel) Couchonal, (Hugo Enrique) Kiesse, en el 'Pachuquita' con los Martínez, Jesús, que es mi hermano del alma; su hermano, Andrés Fassi, el cuñado de Jesús, Pedrito, Armando Martínez. Yo nada más en los siete primeros partidos con Pachuca llevaba cinco derrotas ¡chúpate nada más esa mandarina! y en el Azteca debuto con el América y a ellos les echan tres jugadores y empatamos, en Neza ganamos de penalti y después vienen cinco derrotas, esos eran números suficientes para darte una patada en la cola inmediatamente seas quien seas, y me aguantaron, y estuve ahí tres años.
"Luego en la Selección con el apoyo de Jesús, del 'Güero' Burillo, de 'Manobeto' (Alberto) de la Torre. Ahí salimos de la eliminatoria y me aguantan el Mundial. Se acabó el compromiso y confieso que no me sentía capacitado para renovarlo cuatro años más. Me vengo a España a probar fortuna y también, Jornada 9 y Javier Aguirre: seis derrotas ¡seis de nueve!, números suficientes para irte a tu País nadando, pero me aguantó Patxi Izco cuatro temporadas, mano. Ahora vengo aquí y no voy a pasarme de hocicón, no vaya a ser que me echen en lo que queda de la temporada, pero esto es fortuna, mano, fortuna pura y dura", comenta Aguirre.
Sobre su experiencia en un club tan conflictivo como el Atlético, que ha tenido siete entrenadores en lo que va del siglo, el "Vasco" dice sentirse muy tranquilo.
"Me siento muy cómodo aquí, muy a gusto, me siento valorado, respetado. Por los jugadores, por la directiva y por el entorno, donde incluyo ex jugadores, prensa, afición. Luego el cariño se va ganando con el tiempo y yo creo que tengo buen ambiente de trabajo, no me falta nada, lo que necesito me lo dan. No tengo ninguna queja, ni una, entonces no hay pretextos", comenta.

'Bacachá', el secreto de la tranquilidad
"He tratado de manejar cualquier situación complicada con la mayor de las tranquilidades, porque a mí se me rompen tres jugadores muy importantes (Maxi, Petrov y Mista) en el primer mes de la competencia. Era para desgarrarte las vestiduras. Tal vez la 'música' iba por dentro, pero hacia afuera había que emanar tranquilidad.
"El jugador es muy permeable a tus conductas, fácilmente se da cuenta: 'El 'Míster' está encabronado, el 'Míster' tiene miedo, el 'Míster' está asustado en este campo', tú contagias estos estados de ánimo; luego en casa te las comes con tu mujer o pagan los chavos o el buen 'bacachá' que nunca falla, es la mejor terapia que conozco, un Bacardí blanco con coca... puu... A veces es una, a veces son cinco, depende tu estado de ansiedad", confiesa el Aguirre entre sonrisas.

 

 


 
 
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