“Es complejo separar cargo y convicciones”


Asegura Felipe Calderón

 

Recibe Obispo de Roma a la familia presidencial; van líderes de partidos y otros funcionarios a cita


Ernesto Núñez / Agencia Reforma

 

El Gobierno mexicano cuidó el protocolo oficial durante la visita de Felipe Calderón a la Santa Sede, pero el Presidente no pudo ocultar su emoción personal, y tres horas después de ver al Papa confesó que le costó trabajo portarse como Jefe de Estado.
“Fue un momento muy significativo; debo confesar que es complejo separar el cargo como Presidente de la República, y en consecuencia Jefe de Estado, con las propias convicciones y emociones.
“Pero lo valoro como una enorme oportunidad personal, que agradezco el haberla tenido, el haber podido estar con mi familia”, afirmó después de un encuentro de 22 minutos con el Papa, un tiempo que superó el de otros Jefes de Estado que recientemente han viajado a Roma.
La reunión ocurrió al mediodía (05:00 horas, tiempo de la Ciudad de México), y transcurrió bajo el protocolo de una visita oficial, pues no alcanzó el status de visita de Estado.
Hasta la casa pontificia llegaron Calderón, su esposa Margarita Zavala –vestida con falda larga y velo negros-, y sus hijos María, Luis Felipe y Juan Pablo.
Los acompañaban el Embajador mexicano ante la Santa Sede, Luis Felipe Bravo Mena; la Canciller Patricia Espinosa; el Secretario de Economía, Eduardo Sojo; el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño; el jefe del Estado Mayor Presidencial, Jesús Castillo; el vocero de Los Pinos, Max Cortázar, y el coordinador de asesores, Dionisio Pérez-Jácome.
También iban la lideresa priista, Beatriz Paredes; el dirigente del Partido Verde, Jorge Emilio González, y el de Nueva Alianza, Tomás Ruiz.

Tres regalos
Primero entró Calderón a ver al Papa en la biblioteca principal del Vaticano, y al salir presentó a su familia.
Tras abrazar a Benedicto XVI, sus hijos de nueve, siete y cuatro años le entregaron tres obsequios: un oso de peluche, una camiseta de la selección nacional y un ‘pin’ de México.
Juan Pablo, el menor de los Calderón Zavala, llegó con un balón de futbol del tricolor, pero el protocolo impidió que llegara a manos del Sumo Pontífice.
Margarita Zavala entregó un retrato familiar, y el Presidente un par de candelabros de cobre elaborados por artesanos indígenas de Quiroga, Michoacán.
El regalo propició que Calderón explicara la labor de Vasco de Quiroga como evangelizador e instructor de los indígenas en la época colonial.
Habló del tema indígena con el mismo Papa que recientemente, y después de una polémica con el venezolano Hugo Chávez, tuvo que rectificar y admitir que la introducción del catolicismo en América no fue un proceso exento de imposición.

Omiten besar el anillo
El momento familiar fue el que más emocionó al Presidente, quien lo describió después como motivo de satisfacción personal, a pesar de que éste no fuera su primer encuentro con un Papa.
Ya en los años 90, el matrimonio Calderón-Zavala había viajado a Roma para una audiencia con Juan Pablo II.
Ayer, Calderón se mostró amable y respetuoso con el nuevo Obispo de Roma, a quien le narró incluso cómo su padre, Luis Calderón Vega, tenía en la biblioteca familiar libros de los años 50 y 60 firmados por el entonces Cardenal Ratzinger.
Después vino el protocolo oficial con la comitiva que acompaña a Calderón, en la que destacó la presencia de los dirigentes partidistas.
El Papa saludó a todos de mano, y obsequió rosarios para las mujeres y medallas papales a los varones.
La comitiva, según asistentes, reaccionó con emoción ante la presencia de Benedicto XVI, pero nadie, incluidos el Presidente y su esposa, besó el anillo del Papa.

 


 
 
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