Vivía encadenada; su familia la trataba como un animal

 

“Era muy lépera y violenta”, justifica su familia

 

Edmundo Velázquez

 

Pascuala Moxo Manzano vivía encadenada por sus padres en un jacal de la Resurrección. Como un animal era tratada por su familia. Rascaba hoyos en la tierra para cubrirse del frío, pues sus padres solamente le daban una cobija para taparse de las inclemencias del tiempo.
Pascuala sufre de retraso mental. A sus 26 años y tras la intervención de la Procuraduría General de Justicia, sus padres y uno de sus hermanos fueron detenidos acusados de abandono de persona y violencia intrafamiliar. El domingo pasado fue enviada al Hospital Batán, especializado en personas que padecen de sus facultades mentales.
La mujer fue encontrada por elementos de la Policía Judicial cuando hacían un rondín de rutina en la Junta Auxiliar de la Resurrección. Por la construcción donde se le albergaba los agentes pensaron de principio que se trataba de un animal. Con sorpresa comprobaron tras recibir declaraciones de vecinos que se trataba de la hija mayor de la familia Moxo Manzano.
En coordinación con agentes del Ministerio Público, fue rescatada de una vivienda ubicada en la zona de Rojastitla, como informó la directora de Averiguaciones Previas, Zona Metropolitana Sur, Rocío Montero Valencia.
Después del rescate de la muchacha, fueron detenidos sus padres: Pascuala Resurrección Manzano Pérez y Moisés Ángel Moxo Morales. También fue presentado por la PGJ su hermano Octavio Moxo Manzano, de 20 años de edad.
Según mencionó Rocío Montero, sus familiares, al rendir su declaración ministerial, aceptaron su responsabilidad con el pretexto de que Pascuala los ha atacado físicamente en varias ocasiones, por lo que desde hace seis meses la encadenaron.
Sus padres le llevaban de comer por la mañana y en la tarde. Refieren que en la noche le llevaban un cobertor para no pasar el frío.
“Los vecinos, al ser interrogados, aseguraron que ya la habían visto y que no lo habían denunciando a las autoridades porque los padres eran muy agresivos. Los vecinos que la intentaron ayudar optaron por retirarse por las agresiones de sus padres”, comentó Montero.

 

“La amarró porque es muy lépera”


Pascuala Resurrección Manzano Pérez, madre de la muchacha encadenada, comentó por qué decidieron amarrarla:
“Pues es que yo trabajo… y ella, pues ella es muy violenta. Cuando se enoja me agarra de la camisa, hasta me la rompe. Vendo tortillas acá en la 5 de mayo,  y yo la dejo amarrada. Llego a las nueve y a veces no la encuentro. Me pongo a buscarla. La baño, pero como se echa a la tierra, se ensucia. La amarro porque es muy lépera. A los vecinos les pega, nos tira las cosas, arranca y tira las plantas”.
Entrevista por los medios de comunicación, la madre de Pascuala mencionó que a la muchacha ya no la reciben en el CREE:
“Pero ya salió, ya está bien. No está loca, nomás  hay que controlarla. Le daban puras pastillas, ahí tenemos todas sus recetas. Estuvo en el CREE como medio año. Hasta la fueron a dejar a nuestra casa”.
El padre de Pascuala  es campesino, su madre es comerciante y su hermano refirió ser albañil. Vivían en dos humildes cuartos de bloc, y al fondo de su casa se encontraba el jacal de Pascuala.
Su familia está compuesta por 11 hermanos, dos de ellos menores de edad, el resto ya son casados o viven aparte. Los niños de 9 y 10 años ya se mantienen en el Centro de Protección a Víctimas de la PGJ, y pronto serán trasladados a la Casa de la Niñez del Sistema Estatal DIF. Pascuala será enviada ahora al Hospital Psiquiátrico Batán.
El delito de violencia intrafamiliar no está considerado como grave por lo que la familia de Pascuala podría pasar máximo seis años en prisión. 
Hasta el momento, refieren las autoridades, jamás habían visto algún otro caso parecido en Puebla.

 

 


 
 
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