Sin futuro, comunidades indígenas en América Latina: Samuel Ruiz

 

Olivia López Pescador

 

Debemos estar conscientes de que ni la economía ni la política pueden por si solas resolver los actos de corrupción y abusos de poder entre los hombres. Por ello, una ética de la responsabilidad nos demanda lograr un nuevo orden mundial, a partir de acuerdos comunes que vinculen los valores de las diferentes sociedades, exclamó Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, al impartir la conferencia “Construir futuros en tiempos del miedo”, durante los foros de reflexión universitaria de la Universidad Iberoamericana (Ibero).
Reconoció que no existe futuro de las comunidades indígenas, mientras se continúe con el mismo sistema.
El mediador del conflicto en Chiapas entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Gobierno federal mexicano comentó, durante su conferencia ante cientos de estudiantes congregados en el auditorio de la Ibero, que no podemos voltear la mirada hacia otra parte e ignorar la crisis en el mundo, porque no sería una actitud responsable. La crisis llega a tal grado, que enfrentamos la posible extinción de la especie humana como fruto de la desorientación axiológica en la que nos encontramos, lo paradójico es que el propio hombre lo ha propiciado, argumentó.
No existe futuro para las comunidades indígenas por el sistema social en el que vivimos; desde la Alaska hasta La Patagonia hay una marginación involuntaria, consecuencia del sistema. En todas las latitudes del continente, el indígena está en el piso bajo de la sociedad, remarcó el Samuel Ruiz.
Al iniciar su conferencia, recordó el miedo que sintieron los apóstoles cuando Jesús no estaba físicamente con ellos. Hoy en día el miedo que se tiene es a la guerra, a las injusticias a nivel global, a la lucha contra el terrorismo.
En cuanto a la ética de la responsabilidad a la que se aludió, Samuel Ruiz indicó que no es un modelo religioso, ni una imposición dogmática, sino un modo de actuar. Primero, se debe construir una ética mundial, luego establecer acuerdos comunes sustentados en el diálogo, en el respeto. Para que a partir de principios mínimos, se nos abra un horizonte de diálogo que no irrumpa en la libertad de elección. Se debe actuar con responsabilidad hacia el otro, hacia el futuro y hacia el mundo; se debe entender también que el hombre no es un medio, sino un fin. Si esto ha originado tantos males en el mundo, puede a su vez originar bienestar y salud social.
Aclaró lo siguiente: “Se da en el mundo actual la presencia de un pluralismo religioso que configura la conciencia. Ese pluralismo forma parte del plan de Dios (…) De suerte que las diferentes religiones son caminos salvíficos, a través de los cuales se vive la acción salvadora divina, la unidad del género humano no se dará por tanto, mediante la desaparición de las religiones o por la conversión de todos hacia una sola, como resultado de una acción misionera. La actitud de respeto hacia las otras creencias religiosas está ligada al pensamiento, de que éstas son también un camino de salvación. De ahí que debe desaparecer el exclusivismo”.
El movimiento zapatista no disminuyó su fuerza, porque sigue inscrito en nuestro país; de hecho, los indígenas de Chiapas y de otros lugares siguen con su espíritu comunitario. Mientras que en nuestro sistema hay individualismo, en las comunidades indígenas siguen preocupados por su comunidad.


Mejía hace un llamado a la
paz para los pueblos indígenas

Rosario Mejía, dirigente del Consejo de Integración Maya para la Educación y el Desarrollo (Cimed AC), aprovecho la plática con el religioso para hacer un llamado a la paz, porque vienen momentos difíciles para la religión y para los pueblos indígenas. Además, señaló que aún existe la discriminación y el racismo contra las comunidades indígenas, pero éstas no desaparecerán, al menos no dentro de los próximos 20 años, porque continuarán difundiendo su cultura a través de sus hijos.
Indicó que como pueblos indígenas han aprendido a vivir en la discriminación, pero piden respeto a sus personas y a su cultura. Desde el surgimiento de los zapatistas, se hizo un esfuerzo para que fueran respetadas sus comunidades. En las mismas universidades tratan de que los respeten y en diferentes ámbitos de la vida, pero quizá ahora se vea esa discriminación con el cambio de Gobierno, problema viejo, ya que hay desigualdades desde hace 500 años.
“(Se debe) buscar la paz, independientemente de si es blanco o negro, moreno o güero. Todos somos humanos y ahí debemos empezar, y estar bien con nosotros mismos. Hemos aprendido a vivir con eso, en las comunidades empieza la educación con nuestros hijos, como compartir y es otra mentalidad… ante todos es la tarea de los maestros y de los alumnos, quienes empiezan a hacer conciencia de que somos seres humanos”.
A este respecto, Samuel Ruiz respondió a la mujer maya quiché, que a pesar del sufrimiento de estos pueblos durante 500 años, las comunidades indígenas no han desparecido. Indicó que todo mundo debe estar conciente de que mientras el indígena esté entre nosotros, alimenta la esperanza de que esta sociedad tenga camino futuro.

 

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Debemos estar conscientes de que ni la economía ni la política pueden por si solas resolver los actos de corrupción y abusos de poder entre los hombres, exclamó Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas.

El mediador del conflicto en Chiapas entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Gobierno federal mexicano comentó, que no podemos voltear la mirada hacia otra parte e ignorar la crisis en el mundo, porque no sería una actitud responsable.

No existe futuro para las comunidades indígenas por el sistema social en el que vivimos; desde la Alaska hasta La Patagonia hay una marginación involuntaria, consecuencia del sistema. En todas las latitudes del continente, el indígena está en el piso bajo de la sociedad, remarcó el Samuel Ruiz.

 


 
 
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