Fiesta de Primera



Juan Martín Montes / Agencia Reforma

 

La sentencia era obvia: "ya somos de Primera". Esta fue la expresión, plena de orgullo, más escuchada en la cancha, las gradas y los alrededores del Estadio Cuauhtémoc una vez que el Puebla concretó el ascenso.
El equipo de la Franja vivió una tarde de algarabía en la que el inmueble poblano tuvo un marco como hacía mucho no se veía en esta ciudad.
Con un notable sobrecupo, los aficionados camoteros no se guardaron un centímetro de garganta para apoyar a su equipo y abuchear e incomodar al visitante desde que ambos cuadros saltaron a la cancha.
Tanta fue la algarabía que el partido comenzó bajo una ligera neblina provocada por el fuego que surgió detrás de la portería del Puebla, donde los rollos de papel arrojados a la cancha fueron prendidos.
Aunque el duelo no estuvo exento de momentos de angustia para los seguidores locales, prácticamente todo el encuentro fue un festejo porque desde muy temprano los poblanos se fueron al frente y demostraron estar en un momento muy superior al rival sinaloense.
Los tronidos de cohetes lanzados desde el exterior del estadio enmarcaron cada uno de los goles locales, así como el silbatazo final que causó un lleno en la cancha por toda la gente cercana a los jugadores que se unió a la celebración.

 


 
 
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