Siguen los despidos en la UDLA


Selene Ríos Andraca

 

De manera injustificada y por ser parte de una supuesta conjura contra el rector Pedro Ángel Palou García, despidieron a 16 profesores de la Universidad de las Américas campus Puebla (UDLA-P), de las escuelas de Economía, Relaciones Internacionales, Comunicación e Ingeniería.
Los profesores cesados tenían algo en común: buscaban la institucionalización de la Universidad de las Américas, así como balances y contrapesos al interior de la institución, debido a las medidas tomadas por Pedro Ángel Palou.
Ayer en el transcurso del día, a 13 despedidos los requirieron, por separado, en una oficina de Rectoría, donde dieron el aviso de que la Universidad tenía que prescindir de sus servicios como catedráticos. Sin embargo, no hubo una carta que explicara y detallara argumentos o razones, denunció uno de los profesores desempleados.
En contraparte, la UDLA envió a esta redacción un comunicado de prensa para asegurar que tres personas presentaron ante la Dirección de Recursos Humanos su renuncia voluntaria al cargo que desempeñaban hasta el ayer.
En entrevista para Cambio, un profesor despedido —quien solicitó la gracia del anonimato— enlistó a los hoy desempleados: Gonzalo Castañeda, de Economía; José Ramos, de Comunicación; María Eugenia Barragán, de Economía; Isidro Soloaga, de Economía; Raúl Serrano, de Ingeniería; Juan Manuel Ramírez, de Ingeniería en Sistemas; Pilar Gómez, de Ingeniería en Sistemas; José Luis García, de Relaciones Internacionales; Isidro Morales, de Relaciones Internacionales; Mark Ryan, regente del Colegio José Gaos y decano de la institución.
A esa lista se suman los dados a conocer por el comunicado de la Universidad de las Américas: Jaime Marcelo Delajara; José Manuel Ramos Rodríguez y Juan Manuel Ramírez Cortés.
Y otros dos nombres trascendieron: Felipe Bello y Manuel Riverol, este último del Departamento de Contabilidad.

El despido a la Palou
Nuevamente, Pedro Ángel Palou utilizó sus métodos de desalojo. Una vez que los profesores fueron avisados de su “renuncia voluntaria”, agentes de seguridad interna los acompañaron a sus cubículos para que recogieran sus objetos personales, y después los escoltaron hasta la salida de la Facultad.
El mismo método que utilizó para desalojar a los hacedores de La Catarina, quienes el pasado 17 de enero fueron sacados con violencia de parte de policías privados, y expulsados de las oficinas donde armaban el semanario universitario.
Pero esta vez la acción fue a plena luz del día. Frente a los alumnos de los hoy ex catedráticos de la universidad más cara del estado —y una de las más caras del país. Así que cerraron los cubículos con cadenas y candados, mismos que antes de las cinco de la tarde fueron retirados, ya que los incómodos habían abandonado el campus.
Los profesores tenían laborando más de 25 años laborando en la institución. Una constante: la mayoría de ellos se reunieron el martes por la noche en la casa del ex decano Mark Ryan para discutir sobre la institucionalización de la universidad. Pero para Pedro Ángel Palou el encuentro entre los catedráticos obedeció a un complot, a una conjura para sacarlo de Rectoría.
Esta es la historia, narrada en voz propia de un despedido por Pedro Ángel Palou.
—¿Cómo les dieron la noticia? —Se le preguntó al profesor.
—Nos llamaron por separado; nos recibía algún abogado con un funcionario de UDLA; nos mandaron llamar para avisarnos que tenían que prescindir de nuestros servicios, pero a nadie nos entregaron una carta de por qué; también nos ofrecieron un convenio de renuncia.
—¿Todos firmaron el convenio?
—Unos firmaron, otros no.
—¿Qué argumentos les entregaron?
—No me dan razón alguna, ni notificación ni causal de despido. Sólo me dijeron que tenían que prescindir de mis servicios.
—¿Cuántos profesores fueron despedidos hoy?
—Diez en total. Cinco de Economía, tres de Relaciones Internacionales, uno de Comunicaciones y tres de Ingeniería.
—¿Hubo liquidación para ustedes?
—Ofrecían liquidación si se firmaba la renuncia.
—¿Se rumora que asciende a un millón de pesos?
—No lo sé. Yo no firmé.
—Se habla de una reunión del martes por la noche, en la casa de Mark Ryan, ¿para qué fue?
—Nos reunimos un grupo de profesores quienes hemos buscado balances y contrapesos en la UDLA.
—¿Fue una conjura en contra del rector?
—Por supuesto que no; nos reunimos para hablar de la reinstauración de la institucionalidad en la UDLA.
—¿Después de darles la noticia, cómo recogieron sus cosas?
—Nos acompañaban policías a la oficina para sacar nuestras cosas rápido, y (nos) escoltaron hasta salir de la Escuela de Negocios. Pusieron candados en las oficinas, retirados a las cinco de la tarde.
—¿Sus alumnos se solidarizaron?
—Sí, hubo muestras de solidaridad de alumnos.
Este es el comunicado enviado por la Universidad de las Américas.
Cholula, Puebla a 17 de mayo de 2007.- Contrario a las versiones que han circulado sobre despidos injustificados al interior de la Universidad de las Américas Puebla, esta institución informa que 3 personas presentaron ante la Dirección de Recursos Humanos de esta Universidad, su renuncia voluntaria al cargo que desempeñaban hasta el día 17 de mayo de 2007.
Dichas renuncias fueron presentadas en los términos que marca la Fracción Primera del Artículo 53 de la Ley Federal del Trabajo y corresponden a las siguientes personas:
Jaime Marcelo Delajara
José Manuel Ramos Rodríguez
Juan Manuel Ramírez Cortés
Quienes luego de presentar su renuncia al cargo recibieron el pago total y finiquito correspondiente que incluye sueldo, vacaciones, prima vacacional, aguinaldo, despensa, previsión social, fondo de ahorro y otras percepciones, así como una gratificación extraordinaria por su desempeño en esta institución.
En la Universidad de las Américas Puebla seguimos trabajando por la búsqueda de la excelencia académica y reiteramos que no se ha cometido ningún acto de desalojo ni despido injustificado, respetando siempre las garantías individuales de las personas que integran la comunidad universitaria.

 

 


 
 
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