Celebran trabajadores con la cuchara grande


Tira la AECO la casa por la ventana


El gobernador Mario Marín Torres y el alcalde capitalino Enrique Doger Guerrero acuden al Día de la Santa Cruz


Héctor Hugo Cruz Salazar

 

Con arroz, tortillas, carnitas, mixiotes, salsa verde, cerveza, tequila, ron y brandy en cantidades industriales, la Asociación de Empresarios de la Construcción (AECO), encabezada por Aristeo Reyes, celebró a los trabajadores de la cuchara, el pico y la pala en su día.
Más de tres mil invitados se congregaron en una gigantesca carpa dispuesta ex profeso, en medio del tramo “B” del Arco Oriente del Periférico —en plena construcción— para celebrar el Día de la Santa Cruz, entre albañiles —los menos—, empresarios de la construcción y funcionarios encabezados por el gobernador Mario Marín y el alcalde Enrique Doger.
La Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas se “colgó” del evento para anunciar, por medio de mamparas llenas de fotos, las obras “que dejan huella” realizadas por el Gobierno estatal.
A los albañiles se les atendió como jefes sólo por este día, y se les dio de comer y beber hasta decir basta.
Miles de cervezas se consumieron en cuestión de minutos en las más de 300 mesas dispuestas en el lugar. Además hubo mariachi y un conjunto musical.
Aristeo Reyes tiró la casa por la ventana y no reparó en gastos para festejar a los empleados quienes laboran en las obras de las empresas adheridas a la AECO.
Las carnitas prácticamente volaron en un santiamén, junto con la salsa verde y el kilo de tortillas que se dispuso en cada mesa.
Los mixiotes y el arroz se sirvieron como segunda tanda, acompañados ya de las bebidas fuertes como tequila, brandy y ron, junto con las cocas y el tehuacán.
El mariachi sólo cantó canciones de Alejandro Fernández —el hijo de Vicente, no el funcionario estatal—, mismas que sacaron gritos de euforia de los albañiles y uno que otro empresario dolido.
El gobernador llegó casi en el “postre”, pasadas las cuatro de la tarde, y en el lugar lo esperaban el alcalde Doger; Javier García Ramírez, quien por momentos parecía ser el anfitrión del evento, y el secretario de Finanzas y Administración, Gerardo María Pérez Salazar.
Mucho antes, con casi una hora de diferencia, llegó Alejandro Fernández Soto, del Consejo Estatal de Seguridad Pública, y se sentó cerca de la mesa principal y no se levantó para nada, ni si quiera cuando llegó el gobernador.
Marín, Doger y Aristeo entregaron premios de siete, cinco y tres mil pesos a los ganadores del Concurso de Cruces en tres categorías.
No obstante, la premiación casi pasó desapercibida, pues los albañiles estaban entrados con los mixiotes y terminándose de dos tragos sus cervezas.
El gobernador superó una prueba más, pues a su llegada, cuando fue presentado, recibió más aplausos que rechiflas.
El escenario fue muy distinto al del año pasado, cuando la misma celebración se llevó a cabo en las afueras de lo que hoy es el Hospital General del Norte. En esa ocasión los gritos contra el mandatario estuvieron a la orden del día.
Ahora, no faltó el “valiente” que lanzara algún chiflido o algunos gritos que pronto fueron acallados.

 


 
 
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