La web y la transición del pecado


Los fisgones no cambian, los perfecciona la tecnología


Zeus Munive Rivera

 

En los terribles años 80, adquirir pornografía en un puesto de periódicos era caro y generaba miedo a cualquier muchacho de 12 a 17 años quien ya mostraba sus primeros barros en la nariz o en el cachete, producto de sus primeras noches húmedas y de la mentada edad de la punzada.
Cualquier estudiante de secundaria o preparatoria debía pasar por situaciones embarazosas para comprar sus primeras revistas. El joven, con su suéter de secundaria, daba vueltas y vueltas en los puestos de revistas, buscando que quien despachaba fuera un hombre y no una mujer. Una vez que el estudiante se armaba de valor compraba su Erótico Pimienta o revistas que presentaban sexo duro en fotocopias. Guardarlas y trasladarlas al baño era otra odisea para evitar que los padres se percataran de que parieron a un chamaco caliente, deseoso de conocer el mundo de los “adultos”.
Esos tiempos han pasado de moda, ahora con tan solo una computadora y muchos deseos voyeristas cualquier chamaco caliente puede prender su computadora e iniciarse en las aventuras del sexo duro.
Desde xxxvogue.net hasta las famosas páginas amarillas de origen sueco sirven para apaciguar los ánimos de cualquier estudiante de secundaria.

Mi hermanito se masturba
Un blog peruano, http://ahora-que-pasa.blogspot.com, relata cómo el ciberespacio sirve para el autoerotismo, y aquí va el relato sobre el buen uso de la computadora en estos tiempos de la globalización.
El título del texto: Mi hermanito ya se masturba
“Mi hermanito ya se masturba.
“Pero no lo hace en el baño con una revista porno como se hacía antes, sino lo hace frente a la computadora.
“Los niños de esta generación se masturban frente a la computadora, comparten sus videojuegos con la pornografía.
“Pero sus pornos ya no son revistas.
“Sus pornos son videos bajados de Internet o fotos que se envían por el MSM.
“Videos y fotos porno que ensanchan la máquina y que la llenan de virus.
“Mi hermanito se sabe eso de memoria.
“Y se masturba frente a la única computadora que tiene Internet en mi casa.
“Y luego deja todo el ambiente oliendo a pescado.
“Cada vez que me lo cruzo saliendo del cuarto donde está la computadora, mi hermanito me mira con cara de ángel.
“Pero yo sé que es un pajero empedernido.
“A sus 12 años mi hermanito se masturba frente a la computadora, y tengo que echarle aerosol al ambiente
“El cree que no sé que se masturba.
“Pero la publicidad porno que aparece en el monitor lo delata, y su cara con ojeras también.
“Al igual que la cara de sus otros amiguitos quienes también se masturban frente a la computadora y que ya no salen a hacer ejercicio.
“Lo más seguro es que mi hermanito se masturbe con las rubias que tiene archivas en C: y con sus dibujos japoneses.
“Lo sé.
“Porque a él le gustan los animes japoneses.
“Y no me parecería raro que se masturbe con Candy.
“Mi hermano es un ‘corredor’ pendenciero.
“Sabe demasiado”.
Esta página peruana es un análisis de cómo a las nuevas generaciones sólo les interesa la computación y el masturbarse frente a la computadora, pese a la incomodidad que representa.
“Sólo mi hermanito y yo: triste realidad frente a una nueva generación de niños que sólo buscan quemar sus ojos viendo el Internet o jugando Game Boy”.

De la Doble P a las corridas españolas
Gordas, robustas, rubias, morenas, altas, flacas, la doble penetración, lluvia dorada, coprofagía, son de las tantas bellezas que se pueden ver en la computadora y en la tranquilidad de la casa.
El Internet hace un viaje a la imaginación de cualquier ser humano ocioso o deseoso de cualquier experiencia ajena.
Caricaturas porno como la argentina el mono Mario, un maestro en las orgías coloridas y el sexo más que duro.
Páginas europeas como color clímax donde artistas porno como Silvia Saint, Érika Bella, Nicole Sheridan, Selen y otras tantas chicas, quienes nos enseñan sin ningún pudor sus tremendos volúmenes, son parte de esta nueva historia que se construye viendo vellosidades y movimientos que a cualquiera dejarían con las piernas temblorosas.

Cómo saber si en su computadora miraron pornografía
Si en su oficina hay un muchacho que se levanta corriendo al baño.
Si a la hora de tocar el teclado o el mouse siente algo calientito.
Cada que intenta entrar a su correo electrónico aparecen tremendas mujeres enseñando más allá de lo que se puede aprender con una simple mortal.
Ha descubierto que el asiento de su silla ha cambiado de formas.
Está húmeda.
Los empleados de la empresa ya no observan a las secretarias y prefieren ver su computadora.
El ambiente es muy pero muy cálido.
El trabajo no avanza pero todo mundo está sentado frente a las máquinas.
De ser así, no se espante. Las computadoras de su empresa sirven para recrear la pupila y la imaginación de los trabajadores.
La recomendación es que compre unos guantes quirúrgicos para el teclado y coloque Glade en su oficina. Y aunque censure ver pornografía, no se desespere, la van a seguir mirando; es parte de este nuevo milenio.

 


 
 
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