Explota tanque de gas y deja tres lesionados

 

Apenas quitaban el sello de la empresa Tomsa cuando el contenedor estalló

 

Edmundo Velázquez

 

La explosión de un tanque de gas mal sellado, vendido por la empresa Tomsa, dejó dos lesionados de gravedad y daños materiales en tres casas en la calle 9 norte.
La explosión se registró cuando se retiraba el sello de garantía del contenedor. El gas comenzó a escaparse en forma de chorro cuando Miguel Ángel Mirón Villegas, padre de familia, cambiaba el tanque, así que intentó detenerlo con las manos, sin éxito, después vino una pequeña fricción y en cuestión de segundos fue proyectado por una explosión.
Su suegra Blanca, de aproximadamente 53 años de edad, trataba de salir en busca de uno de sus nietos para ponerlo a salvo, pero sufrió quemaduras de tercer grado y lesiones por una barda que se derribó sobre ella debido al impacto. Las dos viviendas contiguas resultaron afectadas, y Gabriel Pacio Itzáhuatl, vecino de la familia, también fue herido por los escombros.
Los inmuebles dañados se encuentran en la privada de la calle 9 norte número 6207, interiores número 3, 4 y 5, donde vivía la familia que resultó más afectada, en la colonia 20 de Noviembre.
Tras ser atendidos en el Hospital de la Cruz Roja, los enviaron al nosocomio Universitario alrededor de las 9:15, minutos después de la explosión.
Al lugar llegaron unidades de Cruz Roja, 066 y dos camiones del cuerpo de Bomberos que aseguraron los cilindros y vaciaron su contenido. Para la investigación será necesario determinar la culpa de la empresa gasera, comentó el agente del Ministerio Público, Javier Eduardo Vera Sánchez.
Se espera la mejoría de los lesionados para completar las investigaciones.

RECUADRO
“Todo salió volando”
Alma Delia Villegas Soria, madre de familia e hija de la lesionada de mayor gravedad, relató cómo su marido resultó afectado por el estallido. Entre lágrimas por su desesperación comentó que analiza una demanda contra la empresa gasera por los daños materiales y las lesiones de sus familiares.
“Apenas le abrieron el sello… no sé si tenía el hoyito tapado. No sé, la verdad no lo sé. (…) Íbamos a empezar a desayunar; mi sobrina se iba a meter a bañar. Mi mamá le dijo a mi marido que destapara el sello y pusiera el gas. Lo abrió y se empezó a salir en chorro… horrible. No supo cómo hacerle, no supo si taparle o sacarlo. Yo me metí con los niños para taparlos, fue cuando mi mamá se regresó corriendo porque pensaba que mi sobrina estaba dentro, ahí fue cuando voló mi madre… cuando se iba a meter”.
Alma Delia vive en la casa contigua a la de su mamá cuya fachada ahora es puro escombro.

 


 
 
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