¿Y dónde está “El Papayón”?


Mario Ayón se esfuma de la reunión de seguridad


Edmundo Velázquez

 

Cual vil prestidigitador, Mario Ayón, secretario de Seguridad Pública y Vialidad Estatal, se esfumó de la reunión diaria que tiene con el secretario Javier López Zavala, para evitar ser entrevistado sobre su responsabilidad en los tres embargos y un cateo ordenados por el Juez Octavo de lo penal de Puebla que no se han realizado en contra de Auto Convoy de México.
Poco antes de las ocho de la mañana de ayer, casi a 15 minutos de que terminara la reunión de seguridad que tienen los funcionarios de la Procuraduría General de Justicia, Policía Auxiliar y Estatal, Mario Ayón hizo su arribo a Casa Aguayo.
Según los comentarios entre diversos jefes de prensa y funcionarios, el señalamiento que hizo el Poder Judicial al titular de Seguridad Pública fue de poco agrado para el funcionario.
“Se va a tardar. Luego se queda ahí platicando con el secretario López Zavala, se pasan horas”, comentó Humberto Moreno, jefe de prensa de la dependencia que dirige Ayón Rodríguez.
Al lugar entraron y salieron funcionarios. Iban y venían secretarios, además de directores de la misma dependencia. Uno tras otro, tras otro, tras otro.
—Oiga, ¿y el general Ayón? —se le preguntó a uno de los trabajadores del despacho en Gobernación.
—Se quedó adentro con el secretario Zavala —respondió.
Y el jefe de prensa iba y venía también con su Nextel en mano.
Hacía la plática al reportero, daba de vueltas al frente de la oficina de Gobernación, salía y regresaba.
“Buenos días, buenos días”, pasaron diciendo Hugo Isaac Arzola y Rodolfo Igor Archundia Sierra, funcionarios de la PGJ.
—Oiga, ¿y el general Ayón? —se insistió.
—Se quedó adentro —comentó Archundia Sierra, subprocurador de Averiguaciones Previas y Control de Procesos de la PGJ.
Poco tiempo después, por la puerta trasera, como si de “El Sancho” se tratara, así salió el secretario de Seguridad Pública y Vialidad Estatal. No dio la cara.
Su camioneta negra con vidrios polarizados pasó cerca de El Portalito, en El Alto, y frente a Casa Aguayo se metió en sentido contrario. A unos metros de la iglesia de la Santa Cruz se paró unos minutos. Resguardada por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal estaba la puerta trasera de Casa Aguayo y por ahí pasó Ayón. O “El Papayón”, como lo conocen tiernamente aquellos que llevan esperando dos meses para que dé la cara y explique si el narcotráfico existe en Puebla o por qué la entidad  siempre aparece bien ubicada en narcomenudeo entre los informes de la Secretaría de la Defensa Nacional.

 

 

 


 
 
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