Liberan coyotes a choferes ebrios


Ofrecen gestores sacar antes de tiempo a conductores detenidos aún sin conocerlos


Víctor Fuentes y Rolando Herrera / Agencia Reforma

 

El arresto forzoso de 20 a 36 horas por no pasar el alcoholímetro ha perdido fuerza: coyotes promueven decenas de amparos para sacar antes de tiempo a los detenidos.
Sus clientes les dicen "los abogados". Son un grupo de entre 10 y 15 gestores --varían dependiendo el día y la hora--, quienes a las afueras del Centro de Sanciones Administrativas, conocido como "El Torito", ofrecen los amparos.
La tarifa, de acuerdo con cuatro de sus clientes, la sitúan entre mil 500 y 2 mil pesos.
"Me dijeron que el trámite demoraba entre 4 y 6 horas. 'Los abogados' me acaban de decir que el amparo fue recibido en el juzgado a la 01:00 de la mañana, y ahorita como a las 9:00 ya llega la actuaria con la notificación de que mi esposo puede salir", indica Graciela López.
Los gestores, quienes desde la medianoche ya están merodeando las instalaciones del Centro, ubicado en Aquiles Serdán, esquina Lago Gascasónica, Colonia Huichapan, Delegación Miguel Hidalgo, están al pendiente del momento en el que llegan los arrestados.
"Por la rapidez con que actúan (los coyotes), se infiere que un servidor público local les proporciona el nombre de la persona arrestada, sin que ésta se entere, pues en la diligencia correspondiente manifiestan que no solicitaron su promoción y que no conocen a la persona que lo hizo", afirmó un juez federal que pidió el anonimato.
"Se ha observado que estos abogados promueven el amparo casi en forma simultánea, respecto de personas privadas de su libertad en los juzgados cívicos de las delegaciones del DF o en el Centro de Detención El Torito, y tienen formatos de demandas en las que sólo van poniendo el nombre del quejoso con bolígrafo".
En el amparo se reclama privación de la libertad. Por ley, el juez federal tiene que conceder una suspensión en la que ordena liberar al quejoso, aunque este no haya firmado la demanda.
Cuando se presenta el actuario judicial a notificar la suspensión, usualmente el detenido la acepta, pues en vez de estar encerrado 20 horas --por lo menos-- sale en 5 o 6.
Pero si no pagan pueden ser amenazados o golpeados.
Otro juez consultado narró el caso de una persona que no fue liberada pese a que él llamó por teléfono para ordenar que lo soltaran, precisamente porque las autoridades de El Torito querían protegerla de una golpiza.
Cifras del Consejo de la Judicatura federal indican que de enero de 2004 al 13 de abril de 2007, los 16 juzgados de distrito en materia administrativa recibieron 5 mil 574 amparos contra estos arrestos por alcoholímetro.
La tendencia es a la alza. En 2004 fueron 464 amparos y en 2006, 2 mil 458, un promedio de 47 cada fin de semana, que es cuando los alcoholímetros --y los coyotes-- laboran.
En lo que va de 2007, ingresaron mil 226 amparos, un promedio de 82 cada fin de semana, con la agravante de que en horas inhábiles sólo un juzgado está de guardia para atenderlos.
Por ejemplo, el Juez Decimosegundo de Distrito, Miguel Alvarado Esquivel, tuvo que otorgar 132 suspensiones contra estos arrestos el viernes 27 de abril.


 
 
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