Derribaron su casa para construir una cancha


Le prometieron una ayuda que no llega


Heriberto Hernández / Beristain / Corresponsal

 

Natalia López Islas una mujer de la tercera edad, vive en condiciones precarias desde que su vivienda fue derribada por órdenes del Presidente Municipal Bernardo Ramírez, para construir una cancha – parque en la junta auxiliar de Beristain, le dijeron que el ayuntamiento la ayudaría a construir otra casa, pero hasta la fecha no le han cumplido.
Hace cerca de tres meses, López Islas fue despojada del lugar que ocupaba como vivienda, se trataba de la bodega que del desaparecido ferrocarril que llegaba a la junta auxiliar de Beristain. Ella trabajaba en ese lugar vendiendo comida  y vivió ahí hasta que derribaron la bodega, pero desde que nació esa fue su casa habitación.
El objetivo de sacar de la bodega (antigua estación del ferrocarril) a Natalia López, fue por construir una cancha – parque, con la condición de que el presidente municipal le ayudaría a la señora de 64 años a edificar su nueva vivienda, le ayudaría con “la mitad de la mano de obra y la mitad del material, pero de eso ya pasaron varias semanas y lo único que le han hecho llegar son 17 láminas. Actualmente vive en un predio pequeño, rodeada de unas precarias paredes, sin techo y sin servicios de primera necesidad.
El ferrocarril desapareció de Beristain hace 12 años, dejó de llegar a esta comunidad en 1995, con lo sucedido, también López Islas vio mermadas sus ganancias porque aprovechaba el movimiento del económico que representaba la llegada del tren.
La afectada ha tratado de buscar apoyo por dos lados, con el presidente auxiliar de Beristain, Gustavo F. Pineda y con el que se comprometió a ayudarla, Bernardo Ramírez de Ahuazotepec, pero “ninguno de los dos hacen caso, más bien parece que se echan la bolita uno a otro para no dar el apoyo”.
Natalia López Islas es hija del finado Procopio López Domínguez, quien fue trabajador del ferrocarril de Beristain, se desempeñaba como velador de la bodega en que vivió y murió a los 80 años de edad, pero su hija siguió viviendo en ese mismo lugar hasta que a la presidencia municipal tiró lo que fue su casa.
Cabe destacar que doña Natalia López no cuenta con familia que la pueda socorrer y declaró que la espera de la ayuda cada vez se hace más angustiante, porque el poco dinero con el que contaba para salir de apuros ya se le acabó. 

 


 
 
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