A Fritz Glockner le provocó náusea el triunfo del PRI

 

Presente hoy el escritor su nueva obra Memoria Roja. Historia de la guerrilla en México (1943-1968)

 

El historiador poblano presentará su obra acompañado con dos de sus mejores amigos: el periodista de Proceso Álvaro Delgado y el conductor radiofónico Fernando Canales, quienes desmembrarán ante el público la nueva obra de Glockner que ya sufrió su primer embate de parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia

 

Selene Ríos Andraca

 

Con la indignación, la depresión y la náusea que le ha provocado la elección del pasado domingo en la que el PRI arrasó en municipios y diputaciones, el escritor poblano Fritz Glockner presentará esta noche en el histórico edificio Carolino de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) su nueva obra Memoria Roja. Historia de la guerrilla en México (1943-1968). 


El historiador poblano presentará su obra acompañado con dos de sus mejores amigos: el periodista de Proceso Álvaro Delgado y el conductor radiofónico Fernando Canales, quienes desmembrarán ante el público la nueva obra de Glockner que ya sufrió su primer embate de parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).


Es  Memoria Roja el libro que más tiempo le llevó a Fritz, y es que según palabras del autor, para completar las más de 500 páginas que contiene tuvo que investigar 25 años y llorar junto a sus entrevistados.


La razón del nacimiento de esta obra está anclada en un asunto personal de Fritz. Independientemente de la falta de un texto sobre los movimientos sociales entre el 43 y el 68, hubo una razón de fondo que orilló al autor a atormentar memorias para revelarnos lo que ocurrió en esos días bañados de sangre: “La historia entró a mi casa a romperle la madre a la estabilidad familiar”


El descendiente del legendario Julio Glockner explica en rueda de prensa: “Todo historiador justifica. Yo lo hice porque quería. El motivo de estudio tiene que ser justificado. La historia entró a mi casa a romperle la madre a la estabilidad familiar. Por eso quise comprender qué pasó. Salí a buscar libros hace años y no encuentro nada de México. Sentí que no existió nadie. Ni mi padre. Cuando fuimos víctimas”


El propósito fundamental de Memoria Roja es contar la historia de clandestinidad en México, los movimientos sociales violentos que han sido secuestrados por la ley mordaza del Estado mexicano.
Según palabras del autor, su obra ya sufrió un ataque de parte de los conservadores historiado

res, quienes le reclamaron la falta de bibliografía, pero eso al escritor le tiene sin cuidado, no le quita el sueño, al contrario, sonríe cínicamente y reconoce: “No es un  libro para que se utilice en las aulas de las universidades y de los institutos, es un libro para que los mexicanos sepamos qué pasó con los movimientos sociales, quiénes fueron sus protagonistas, por qué ocurre el 68 y por qué se ocultan los desaparecidos, los atormentados y los amedrentados por pensar en contra del sistema, por gritar ‘¡basta!’.”


Glockner define en una charla con reporteros su obra: “Memoria Roja es el producto de investigar 25 años el tema de la guerrilla en México. Es este afán de rescatar la historia que se ha negado en los últimos 30 años en la vida de este país.

 

El Estado mexicano apostó siempre a la inexistencia de los movimientos armados en México, siendo que hemos sido un país que no hemos dejado de tener latentes grupos grandes, pequeños, más o menos organizados, que siempre han estado a partir de demandas sociales o populares, teniendo como última instancia la vía armada. Con Memoria Roja quiero rescatarla historia, empezando con Rubén Jaramillo, líder agrario en Morelos.

 

Hablo de su trayectoria, de clandestinidad, para arribar a los años sesentas con los movimientos armados ya ideologizados, empezando en el estado de Chihuahua con el intento de asalto al cuartel ‘Madera’ de parte del grupo popular guerrillero, comandado por Pablo Gómez y Arturo Gámiz, y que da inicio a una ideologización de la juventud mexicana  que genera la Liga Comunista del 23 de septiembre en la siguiente década”.
—¿Te enfocas en los movimientos armados?
—No solamente me voy a los movimientos armados, sino que también hago un contexto de la izquierda en México. Cómo en las décadas de los cuarentas, cincuentas y sesentas se dio toda una convergencia de izquierda desde la formación del Movimiento de Liberación Nacional, comandado por el general Lázaro Cárdenas; la huelga magisterial del 48; la huelga ferrocarrilera del 58; los movimientos estudiantiles que se dieron en diversas entidades y que provocan estos focos rojos que lleva a un ambiente de tensión que más tarde sería de violencia, de la cual no hemos sido ajenos ni inmunes.
—¿De dónde recopilas la información?
—Es un trabajo histórico que nadie ha hecho. Mis fuentes son el testimonio oral, la hemerografía de la época, la poca bibliografía y pocos archivos del Archivo de la Dirección General de Seguridad, tomados una vez que se llevó a cabo la apertura en el 2002. Es mínimo lo que recojo de ahí, porque este tema lo inicié hace 25 años. El 68 se considera parte aguas, pero antes de eso, en el 58 entró el Ejército a la UNAM y también tomaron las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional y nadie dijo nada.


¿Por qué en el 63 tomó las instalaciones de otro colegio? En el 68 se armó el escándalo. Lo que pasa en el 68 es la acumulación de contradicciones que se dieron años antes y eso quiero rescatar en Memoria Roja. Que es también, la memoria histórica de la izquierda campesina, armada y gremial.

 

¿Y las elecciones?


Y en ese momento, el tema de su libro está agotado. No puede faltar la pregunta obligada: “¿Qué opinas de las elecciones de tu pueblo?”


“Me genera una depresión, una indignación leer titulares del carro completo, aunque no me siento en los años sesentas, más bien es una indignación porque en Puebla nunca pasa nada. Hace 20 días vine a ver el video de Lydia Cacho, y ahora leo el carro completo. Mi capacidad de indignación histórica. Si hubiera visto el video dentro de 10 años, hubiera sentido impotencia, pero ver el video de Cacho y conocer el resultado electoral, provoca una reacción como que uno es marciano. No puede ser tan ridículo el país como para ignorar las grabaciones, para ignorar al asesino de Oaxaca”.


El escritor, librero e historiador asegura que los poblanos no han perdonado la corrupción de Mario Marín Torres, que los poblanos no han olvidado la famosa conversación que sostuvo con el empresario Kamel Nacif, ni la violación a sus garantías individuales que sufrió la periodista Lydia Cacho: “Dudo que el pueblo haya perdonado a Marín, porque la gente no votó. Votaron las estructuras, votaron los priistas duros, los disciplinados. Pero el pueblo no salió a votar, porque no hubo opciones en las urnas”


Para el escritor poblano, el operador político del PRI —Javier López Zavala— forzó tanto la operación de acarreo y de captación de votos, que se ha quedado sin curul en el Congreso y eso le causa gracia y una profunda preocupación.


La derrota del PAN obedeció a la ineptitud de la oposición para enfrentar a un aparato gubernamental, le faltó visión a la hora de elegir candidatos, se le olvidó que la jugada importante, en el ajedrez político, era el Congreso, no la alcaldía de Puebla.


“Marín es un operador y no cualquiera, le trabajó a una de las mentes del país: Bartlett. Él sabe jugar ajedrez y se comió los peones panistas, se violó a la reina y se carcajeó en la cara del rey. Pero no sólo eso, le dejó dos peones en el tablero para que ellos recuerden la masacre”.


—¿Y la izquierda qué? — se le preguntó.
—Secuestrada por una minimafia de estúpidos. Y con todas esas ideas estará hoy Fritz Glockner en el salón Barroco del edificio Carolino de la UAP a las siete de la noche, acompañado de sus inseparables amigos.

 



 
 
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