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Y el caballo no alcanzó a la yegüa

 

Gabriel Hinojosa, por su experiencia previa como alcalde, se vio más seguro y realista

 

El candidato panista, por primera vez en la campaña, fue capaz de frenar sus ya famosas toñadas, y aunque construyó un discurso coherente en cuanto a propuestas, careció de pantalones para impactar al electorado al criticar a Blanca Alcalá

 

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Arturo Rueda

Los dos protagonistas, aburridos como siempre Cambio/ Foto/ Tere Murillo

Los dos protagonistas, aburridos como siempre Cambio/ Foto/ Tere Murillo

 

Antonio Sánchez Díaz de Rivera perdió, en el debate de ayer por la noche, la última oportunidad de remontar las tendencias adversas que todas las encuestas le confieren.


Es cierto: el candidato panista, por primera vez en la campaña, fue capaz de frenar sus ya famosas toñadas, y aunque construyó un discurso coherente en materia de propuestas, careció de los pantalones presumidos en sus spots para impactar al electorado al criticar a Blanca Alcalá, al PRI o al gran protagonista de la elección, Mario Marín.


Obligado a ir por el triunfo para mostrarle a los poblanos su capacidad de recuperación, Toño no ganó el debate, tampoco lo perdió, pero sí claudicó su última esperanza de victoria.


El abanderado albiazul, siempre acartonado y sin ademanes, en su primera intervención señaló que en el proceso electoral sólo había dos opciones: la surgida del proceso “democrático” de Acción Nacional y la que nació del autoritarismo del gobierno marinista, en abierta referencia a Blanca Alcalá.
Pero de ahí en adelante, en el resto de sus intervenciones, no tuvo el valor de tocar ni con el pétalo de una rosa a Marín y compañía.


Las bolas del desierto, vaya. Ni una mención preciosa, ni una crítica al tricolor y mucho menos un rozón a Enrique Doger.


Todo es cuestión de estrategia: Blanca Alcalá, con una ventaja en las encuestas que va de 12 a 22 puntos, debía ser conservadora y esquivar cualquier trampa que pudiera ponerle el panista.

Jorge Sánchez, tras bambalinas Cambio/ Foto/ Tere Murillo

Jorge Sánchez, tras bambalinas Cambio/ Foto/ Tere Murillo


Ni el golpe ni la sorpresa llegaron, y la priista tuvo un día de campo en las instalaciones del Sicom. Vestida de blanco y haciendo contraste con el fondo negro del plató, Alcalá recordó sus días de estudiante brillante en la UDLA, cuando era apodada la Panasonic por su capacidad de aprenderse de memoria textos y más textos.


Centrada y concentrada, la puntera de la carrera por la alcaldía articuló varias intervenciones repitiendo un discurso, que en efecto, era aprendido de memoria. Cuando ella faltaba, inclinaba el rostro y seguía el script sobre el atril para recuperar el aplomo.
Blanca no ganó el debate, pero tampoco lo perdió. Con eso, sus expectativas de triunfo se han consolidad y apenas le resta una semana de campaña, porque después del puente de muertos la campaña habrá terminado.

 

Elogio de la jodidez


Los protagonistas naturales del encuentro, Toño Sánchez Díaz de Rivera y Blanca Alcalá, a la hora del debate fueron opacados por Gabriel Hinojosa, quien sacó su experiencia de haber sido alcalde y ofreció la postura más realista, centrada y segura de todos los polemistas.


Hinojosa recordó episodios reales de la lucha por el federalismo y el municipalismo que libró contra Manuel Bartlett, y como a través de los años, el presupuesto de la capital subió de los 300 millones que tuvo a los 2 mil de los que goza la administración dogerista.


Si a alguien debería haberse reputado como el ganador del encuentro, definitivamente tendría que ser el ex alcalde y ex panista que hoy compite con las siglas del Partido del Trabajo.


No podría hablarse de un ridículo, sino de dos.

La despedida de todos los candidatos Cambio/ Foto/ Ulises Ruiz

La despedida de todos los candidatos Cambio/ Foto/ Ulises Ruiz


El primero, protagonizado por Samuel Malpica, podría titularse elogio de la jodidez. Dos, tres, cuatro y hasta cinco veces el ex rector hizo alarde de su pobreza, de su decisión de irse a vivir a una vecindad del centro y convertirse en la versión poblana del Chavo del Ocho. Jodido, jodido, pero presumió ser asesor del gobierno perredista del Distrito Federal y no titubeó adjudicarse como medallas algunos de los logros de López Obrador y Marcelo Ebrard.


En dos o tres ocasiones recordó cómo fue encarcelado por Mariano Piña Olaya y como no pudieron comprobarle nada, por ser muy honesto, fue liberado.


El otro ridículo fue para Roberto Ruiz Esparza, quien en su última intervención del encuentro no pudo evitar referir el sentido futbolístico de su campaña —una Puebla de primera—, a pesar del vergonzoso escándalo detonado por el diario deportivo Récord. Sin la menor calidad moral, fue el único en plegarse a las propuestas de Samuel Malpica.


Federico Chilián, quien nunca se decidió qué era, si político o ciudadano, quedó como el ombligo, pero disfrazado del señor Miyagi: ni para bien, ni para mal.

 

Expectativas cumplidas


Nadie esperaba nada del debate entre los aspirantes a la alcaldía, y las expectativas fueron cumplidas.

 

El encuentro fue aburrido y soso, ahora que nuestros políticos han tomado la moda del cero enfrentamiento quesque porque se ve mal.


Así de aburrida será nuestra política.


Tanto, que ni mediocridad común, Toño perdió y aunque Blanca no ganó, en realidad sí lo hizo.


Todo que sí, será la primera presidenta municipal.

 

 

 

 

 

 

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