Qué hubiera pasado sin 'Chelís'... 11:00


José Luis Sánchez Solá es una especie de "hippie futbolero" que ha logrado convencer a los jugadores


Javier Alarcón / Reforma on line


José Luis Sánchez Solá es una especie de "hippie futbolero" que ha logrado convencer a un grupo de jugadores despreciados o limitados para cumplir una tarea de caudillos cuyo final aún no conocemos. Es plausible que la directiva del Puebla no nos impidió seguir contemplando este intento que refresca una Liga demasiado rutinaria, repleta de personajes y lugares recurrentes.

 

Puebla es un equipo compuesto por jugadores que buscan una revancha, que pretenden revertir el desprecio que sufrieron en las organizaciones que ya no aprobaron sus solicitudes de empleo. Los Camoteros saben a qué juegan y elevan su capacidad al máximo posible aunque eso implique cometer errores elementales para defenderse y desperdicien frecuentes ocasiones ante el arco adversario.

 

Bajo un complejo entorno, la solidaridad respecto al líder provocó una "insurrección" por parte de los jugadores ante una desesperada e imprudente decisión directiva, que al final revirtieron, de buscar en las razones azarosas una probable reacción.

 

Es muy factible que con Sánchez Solá encuentren su máximo aprovechamiento, que en las ilusiones de un nuevo entrenador quien no hubiera tenido ni tiempo para hacer una evaluación seria y ordenar esos pequeños ajustes que pudieran darle una dimensión más productiva al juego que hoy desempeñan.

 

Para el técnico poblano debe ser altamente satisfactorio el comprobar cómo sus "alumnos" se han esforzado por mantenerle en la banca, es un asunto de lealtades y convicciones que no debe pasar desapercibido.

Defender a quien ejerce el poder sobre el resto, es una tarea en la que los hechos hablan por el líder, un gesto que se ha ganado el entrenador con base en la confianza que otorga, trato que dispensa y credibilidad que obliga. Los directivos poblanos hace rato que buscan en el horóscopo los males de su destino cuando en realidad se trata de un asunto de agenda y proyecto.

 

Parece que no saben qué cosa quieren ni cómo van a obtenerla. La decisión que ayer tomaron, era en el momento menos oportuno para pensar que las cosas podían cambiar dependiendo de los impulsos del entrenador.

 

Puebla tiene estilo y alternativas para salvarse. El técnico no puede evitar que el arquero entregue goles o que los delanteros se equivoquen a centímetros de la red. Al entrenador le basta con proveer de los recursos tácticos necesarios a un equipo que se comprometa en el esfuerzo, que sepa cómo variar de acuerdo a los momentos y circunstancias del juego para defenderse y atacar mejor, lo demás no lo puede controlar.

 

Si Puebla se va no será por el técnico, muy bohemio, simpático y capaz, sino por el diseño que los directivos no pudieron hacer con calidad y eficiencia.

 

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