Salomón Jauli Dávila


En esto creo


Director del Instituto Poblano del Deporte


Elisa Vega Jiménez

 

 

 

El verdadero deportista enfrenta los retos teniendo miedo. Siempre le he temido al mar, pero superar el miedo es algo que me ayuda en mi trabajo y en mi vida. Cada vez que entro al mar siento ñáñaras de que llegue un tiburón, pero tuve la suerte de un padre que me enseñó muchas cosas y me dio mucha fuerza espiritual.

 

 

Salí del mar con todo mi cuerpo quemado por el hielo. Nadar de Escocia a Irlanda fue el más difícil reto de mi vida. Ahí me enfrenté a mi carácter, a mis debilidades, a mis miedos. Porque ya había fracasado: un año antes me hizo pedazos el mar ahí.

 

 

En la política, como dice el refrán, “los amigos son de mentira y los enemigos son de verdad”. Pero yo he tenido grandes amigos, gente que me ha apoyado (…) Una vez dijo Bartlett, la política es para ejercer el poder y, si sabes ejercer el poder, puedes ayudar a muchísima gente, pero si no sabes manejar la política, nunca manejarás el poder.

 

 

Cruzar el estrecho de Bering fue una aventura. Perdí todos los dientes, estuve en peligro de ser mordido por una horca sin darme cuenta —mis amigos la espantaron con otro barco—. Y luego, al llegar a Rusia, me iban a encarcelar porque no tenía visa…

 

 

Yo tuve problemas de peso y también de aprendizaje: en la escuela fui muy mal alumno, siempre estuve en último lugar. Entonces decía mi mamá: “correr te va a ayudar mucho…” así me hice el hábito. Después empecé a nadar en el mar.

 

 

En 1981 reuní 300 mil gentes para el primer Maratón de Puebla. El gobernador Jiménez Morales estaba tan impresionado que preguntó “¿Quién hizo esto?, ¡quién trajo a toda esta gente!”. Yo era un escuincle. A la siguiente semana me dijo: “Tú eres el nuevo secretario de Turismo”.

 

 

La mayor enseñanza que me ha dejado el deporte es la determinación, ha fortalecido mi voluntad: no fumo, no tomo, tengo el control de mí, de mis actos. Me gusta el control de mí, saber lo que debo y no debo hacer. Eso es lo que le da el deporte.

 

 

Ser el primer mexicano que cruza el estrecho de Bering nadie me lo quita. Me podrán quitar mi casa, pero nadie me quita el honor de ser el primer mexicano que cruza el estrecho de Bering.

 

 

Haber hecho el Parque Ecológico junto con don Manuel Bartlett es una de las más grandes satisfacciones. Ahora tenemos 22 pistas de tartán, 19 campos de futbol sintético… todo lo echamos a andar sin un peso, con apoyo de la iniciativa privada.

 

 

Mi primer cruce fue a los doce años: nadé de Villa del mar a Isla de Sacrificios. Me dieron la paliza; mi mamá estaba asustada con tantos tiburones pero, era un niño. Así empezó todo.

 

 

No hice grandes cosas hasta mi época madura. De joven tuve que trabajar para pagar mi carrera, no tuve la suerte de que me pagaran las cosas. Iba a la universidad a vender seguros… pero siempre hacía ejercicio, corría, iba a todas las carreras de pueblos, de esas carreras boleras.

 

 

Ha habido gobernadores que no permiten que un funcionario les diga cosas que no están bien. Y Marín ha respetado mi línea, mi forma de ver las cosas. La amistad se basa en los resultados.

 

 

Mi meta es que los jóvenes, en lugar de irse al antro estén pensando en correr, en irse a maratones.

 


 
 
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