Francisco Fraile García


En esto creo


Diputado Federal del PAN


Elisa Vega Jiménez

 

 

Practico boxeo. No me subo al ring porque ya la edad no lo permite pero busco que mis piernas estén ágiles, que mi vista siga con precisión, tener movilidad, estar bien físicamente: cuido mi alimentación. Trato de practicar al menos tres veces por semana.

 

Pronto saldrá a la venta mi libro La miel del león: son una serie de cartas que el diablo le entrega a un pastor y que se ponen a consideración de la sociedad; un análisis sociológico de lo que está pasando, y que trata diferentes temas: sobre políticos, empresarios, la iglesia, la sociedad, las mujeres.

 

Me siento muy cercano a la figura de Francisco de Asís. He leído prácticamente todo lo que se refiere a él. Me parece que es un hombre que logra conciliar un mundo revuelto con otro de profundo y serio testimonio personal.

 

La política complica mucho, rompe la vida familiar. El político sabe que va a entrar a una reunión a las ocho de la noche pero no sabe a qué hora saldrá. Puede salir en media hora porque no se juntó el quorum, o puede que se complete y entonces, no hay límite de horas.

 

Nunca he tenido una gran decepción en la política porque nunca estuve ilusionado, ni cuando contendí a la presidencia municipal o la gubernatura. Siempre he tenido una visión realista de las cosas.

 

Para tener amigos sinceros, hay que ser sincero con los amigos. Mis amigos no son muchos, se cuentan quizá con los dedos de una mano pero, son amigos verdaderos, que estuvieron conmigo en las buenas y en las malas, cuando era casi Dios y cuando era casi nada. Cuando todo mundo decía “que se vaya a su casa”, “que desaparezca” o cuando te ensalzaban porque eras posiblemente gobernador de un estado. Los amigos los mides en esos momentos, sabes quién está y quién no está.

 

Soy respetuoso de las instituciones: no entiendo la institución sin el hombre, ni al hombre sin la institución; me abro con generosidad a la gente. Siempre estoy contento. Es raro que me quiten la paz interna, siempre estoy bien y de buenas, y ese bien y de buenas tiene un sentido de conducta, no es simplemente la frase.

 

Gerardo Pellico Agüeros influyó mucho sobre mí: tenía relaciones que yo no me explicaba cómo, cuando lo acompañaba nos sentábamos igual con secretarios de estado que con gente de la iniciativa privada. Gerardo siempre supo moverse muy bien en la vida política y social sin ser partidista. Y eso nos ayudó mucho. Fue un formador de mi conciencia y mi sentido.

 

No me gusta ser badajo de campana: ir de un lado a otro.

 

Mi padre era comisionista, y era un señorón. Quienes lo conocieron, y no es presunción, siempre lo consideraron un caballero, un señor de respeto en el sentido de llevar las cuentas en orden, muy puntuales, ni un peso, ni centavo que no fuera de él. Y nos sacó adelante después de haber quebrado; de ser un hombre que tenía riqueza a quedarse en cero y volvernos a sacar adelante. Compramos juntos el terreno donde está la casa en la que vivo. La hicimos juntos, trabajamos juntos, peleamos juntos la vida.

 

Yo caminaba hacia ser un comerciante, cuando tuve un problema: me di cuenta que me gustaba la política.

 

Otro fue José Antonio Pérez Rivero, un hombre que en sí mismo resumía la Cámara de Comercio, la Cámara de Baños, la Cámara del Pequeño Propietario, Canacintra, Concanaco, Concamín, Coparmex, la única que no tenía era la Textil. Él le dio vida y sentido a esas instituciones… En nada de esto he ido solo. Lo viví con ellos, y estos dos hombres están muertos.

 

Vaya pleito que se armó cuando le dije a mi padre que quería ser político… llegó a decir, “caramba porqué a ese partido, cámbiate por lo menos, vete al que gana”. Fueron circunstanciales las formas de entrar al PAN.

 

Amo al PAN con sus aciertos, sus desaciertos, sus buenos hombres, sus malos hombres, sus perversos hombres, sus mujeres buenas y malas, las acepto, y punto.

 

Recientemente fui a ver Batman, el caballero de la noche El tipo que escribió esa historia debe ser un esquizofrénico. No hablo sólo por el Guasón, Batman no canta mal las rancheras.

 

Me parece que Puebla se encuentra agarrotada: pareciera que la sociedad no tiene ganas de organizarse para resolver los problemas de la ciudad, del estado. Difícilmente encontramos asociaciones o grupos de poblanos decididos a cambiar las cosas. No tenemos siquiera la mentalidad de unirnos para crear un banco, empresas.

 

La vida de un político está muy expuesta. Si te sientas con A, o con B, o alguien te acompaña aquí o allá, todo es sujeto de crítica y de opiniones. Siempre se busca cuál es la intencionalidad oculta, si hay algo críptico u oscuro en las acciones de un político y esto, provoca muchos dolores de cabeza.

 

 

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