Rosendo Huesca prepara sus maletas para dejar el cargo


Asegura el arzobispo que está remodelando su casa para cuando el Papa decida nombrar a su sucesor


Aprovechó para decir que una vez que se retire del cargo de arzobispo, si llegase a recibir alguna persona lo haría en la Casa de la Cristiandad, para que su hogar le sirva realmente para descansar, porque en la casa actual recibe a mucha gente y a veces no se da abasto


Olivia López Pescador

Notas Relevantes

Notas Anteriores

 

 

El arzobispo de Puebla Rosendo Huesca y Pacheco ya se encuentra preparando sus “maletas” y remodelando la estructura de una casa de los años cuarenta de la Colonia el Carmen para habitarla en el momento que el Papa Benedicto XVI decida nombrar a su sucesor, así lo expresó en entrevista, tras encabezar la solemnidad de San Pedro y San Pablo.


Luego de anunciar en su conferencia de prensa sobre el comienzo del “Año Paulino”, con ocasión de los 2 mil años del nacimiento del Apóstol San Pablo, reconoció que conforme se vaya acercando el día de que deje el cargo de arzobispo, se incrementarán  los rumores de su sucesión.


Ante las especulaciones de la llegada del sucesor y al arreglo de una habitación en el Seminario Palafoxiano para el nuevo arzobispo, comentó que si bien es cierto que existe un lugar denominado “el cuarto o suite del Obispo” y que ha sido ocupado por el representante del CELAM, en realidad el obispo poco acude a dicho lugar, sólo al despacho.


Comentó que una vez que concluya su periodo al frente del Arzobispado, tendría que mudarse a otro lado. Debido a que no tiene ninguna casa continuará en una de la Diócesis , que les prestó a una congregación de religiosas, bajo la promesa hace unos 20 años, de que se la regresarían cuando fuera “viejito”.


Dejó en claro que sólo se trata de una remodelación, para asegurar su estructura, adecuarla a sus necesidades, pero sin ningún lujo. También dijo que una vez que se retire del cargo de arzobispo, si llegase a recibir alguna persona lo haría en la Casa de la Cristiandad, para que su hogar le sirva realmente para descansar, porque en la casa actual, recibe a mucha gente y a veces no se da abasto.


Al preguntarle cuál fue la actividad más pesada que ha tenido que enfrentar a lo largo de su arzobispado, respondió que al principio fue la organización de la diócesis de una forma “nueva” adecuada al concilio, durante la visita del Papa Juan Pablo II en 1979.


“Primero supe que eran 13, pero me preocupaba mucho la Iglesia de la Compañía, que estaba por desplomarse.”


Huesca y Pacheco reconoció que también Puebla le ha dado mucho cariño que no merece, mucha atención de los periodistas y muchas satisfacciones en su trabajo, “pero, satisfacciones se pagan con tarjeta de crédito y después tienes que dar los abonos”.


Una vez que el Papa Benedicto XVI tome una decisión en torno a su relevo, el arzobispo deberá acudir con el consejo de consultores (conformado por 12 sacerdotes), para visitar al nuevo arzobispo, para decirle que están abiertas las puertas, para que les informe cuándo y cómo desea llegar a Puebla. A partir de ese momento se diseña su llegada y lugares de visita, el día de su llegada se les invita a los obispos, sacerdotes, laicos, aunque la misa se haga en cualquier lado, su toma de posesión será en la Catedral.


Se realiza una ceremonia especial donde se leen los documentos del Papa, se le entrega la diócesis al nuevo arzobispo y éste responde con un mensaje. De ser necesario se instalarían algunas “estaciones” para que los fieles puedan acercarse al nuevo líder de la grey católica en Puebla. Precisó que el Papa es quien elige al nuevo arzobispo, pero el obispo decide cuándo arribar al cargo, una vez que deje su cargo anterior.


Por otra parte, dio a conocer que los presidentes de las Conferencias Episcopales de los países que conforman el G-8 —Canadá, Francia, Alemania, Japón, Rusia, Inglaterra y Estados Unidos (que se reúnen en Japón a partir del 7 junio)— enviaron una carta a sus gobernantes para alentar la defensa de la vida, promoción de la dignidad humana y lucha contra la pobreza. Por ello piden considerar propuestas concretas que mitiguen el impacto de la crisis alimentaria mundial, incrementen la salud, educación y favorezcan políticas globales de comercio justas; además de mostrar su preocupación sobre los efectos del cambio climático.


Con motivo del día de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, monseñor Rosendo Huesca recordó que todos los obispos deben estar en comunión con el Papa, por eso colaboran en la colecta del “Óbolo de San Pedro”, cuyo recurso es destinado para desastres como terremotos, tsunamis, inundaciones (como cuando mando el Vaticano 15 mil dólares para ayudar en la Sierra de Puebla y 100 mil dólares a Chiapas), así como otras necesidades que se presenten. Recordó que el año pasado los files católicos de Puebla contribuyeron con alrededor de 800 mil pesos para el Óbolo.

 


 
 
Todos los Columnistas