Tesoros de una nación, no es material para un anuncio


Marc Lacey /Ciudad de México


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Esa licencia para matar no ha expirado

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Ansioso por promover el turismo, el estado de Hidalgo tuvo una idea novedosa: una campaña publicitaria que mostraba a una actriz bien conocida usando los sitios más famosos de Hidalgo en su cuerpo.


“Hidalgo, bajo mi piel” era el lema para los anuncios, que presentaban a la actriz de telenovelas Irán Castillo cubierta con imágenes generadas por computadora de montañas, cascadas y monumentos.


Pero funcionarios federales no se sintieron impresionados. No objetaron que Castillo yaciera semidesnuda en el pasto con globos aerostáticos plasmados en su cuerpo o tendida en un bosque con imágenes de rostros de piedra sobre su costado o incluso extendida en un hermoso mosaico usando sólo un mosaico hermoso. “No somos moralistas”, insistió Benito Taibo, un ejecutivo del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. “No se trata de ella. Es una chica hermosa.”


Pero el instituto objetó que Castillo usara el patrimonio de México en su silueta curvilínea. Ya fueran los Atlantes de piedra en Tula de Allende o el antiguo Acueductos en Padre Tembleque o el ex convento de San Nicolás Tolentino, plasmar uno de los tesoros de México en una estrella de telenovelas fue considerado una violación de la ley.


La última vez que la piel de Castillo causó tal revuelo fue cuando posó semidesnuda para una revista para caballeros el verano pasado.


El instituto de antropología del país, con sede en la Ciudad de México, hace más que fungir como vigilante de los monumentos de México. Supervisa una vasta colección de pirámides, santuarios y otros atractivos, todos de más de un siglo de antigüedad. Con 800 investigadores, el instituto produce tratados académicos que buscan dar sentido al pasado del país. También rechaza cualquier cosa que se considere, explota la dignidad de los artefactos históricos.


Eso significa que cuando una compañía de pinturas recientemente preguntó si podía presentar artefactos en un comercial, el instituto dijo no.


La actual colección de solicitudes en una gruesa carpeta en la oficina de Taibo también incluye una de la BBC que busca filmar un documental en una pirámide (sí), otra de un profesor universitario que busca realizar investigación en un sitio (sí) y una tercera de un desarrollador de bienes raíces que quería publicar fotografías de pirámides en sus anuncios (no).


El personal del instituto estudia detenidamente un guión cinematográfico cuando una compañía productora pide permiso para filmar en un sitio histórico para determinar si la línea de la historia es objetable. Apocalypto, la película de Mel Gibson de 2006 sobre la declinación de la civilización maya, recibió un no.


“Dijimos: ‘Pueden filmar en cualquier parte excepto en nuestras zonas históricas’”, dijo Taibo, que también es un poeta publicado. “Era una película laxamente basada en la historia, pero era una interpretación particularmente sangrienta de nuestro pasado.”


El instituto es bombardeado por todo tipo de solicitudes. Muchos mexicanos famosos solicitan permiso para celebrar bodas encima de pirámides o posar en ellas para sesiones de fotos.


“Nuestras pirámides no son iglesias o capillas o juzgados civiles”, dijo Taibo de las solicitudes de boda, que son rechazadas sin importar el poder de la pareja. “Es una idea distorsionada de nuestro patrimonio.”


En cuanto a las cartas de rechazo, Taibo dijo: “Somos muy corteses y somos muy amables, pero...”.


Roberto Gaudelli, cuya agencia publicitaria Gaudelli MCW diseñó la campaña para Hidalgo, justo al norte de la Ciudad de México, no se molestó por el rechazo del instituto nacional a algunos de sus anuncios, que fueron hechos con computadoras y no involucraron ninguna pintura corporal real.


El instituto ordenó que los anuncios que mostraran edificios, monumentos u otros artefactos nacionales fueran borrados, mientras que permitió que los que tienen imágenes de escenarios naturales fueran publicados en periódicos y en revistas y exhibidos en carteleras.


“Comprendo su posición”, dijo Gaudelli. “Tienen que cuidar 5 mil años de historia, y los mexicanos están muy orgullosos de su historia.”


Gaudelli insistió en que la campaña que presenta a Castillo, que también canta y modela, no era erótica, sino que estaba diseñada para atraer la atención hacia Hidalgo.


“Tratamos de usar su cuerpo para recalcar un punto”, dijo. “Ella fue ahí y la impresión que le causó quedó bajo su piel.”


Definir lo que se permite y lo que cruza la línea de la propiedad cuando se trata de artefactos históricos puede ser confuso. Si Castillo hubiera estado usando un vestido tradicional mexicano en la campaña publicitaria de Hidalgo, dijo Taibo, habría sido aprobado.


Pero incluso eso no es seguro. Un programa televisivo sobre turismo probablemente no habría sido aprobado, dijo, si se enfocara más en la belleza del presentador o presentadora que en la belleza de los monumentos. También sería improbable que se aprobara una película estilo Indiana Jones que usara los tesoros de México como mero telón de fondo.
“No queremos que nuestras zonas históricas y monumentos sean usados como escenarios”, dijo. “No son escenarios. Son parte de nuestra riqueza.”


En cuanto a la campaña publicitaria de Hidalgo, Taibo sostuvo una de las fotografías ofensivas.
“¿Qué ve?”, preguntó. “¿Está viendo un monumento? ¿Está viendo el pasado hermoso de nuestro país? ¿O está viendo a una muchacha hermosa?”
Bueno, mmm, quizá se anotó un punto.

 

 


 
 
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