MEDIDAS DESESPERADAS


REPORTE ESPECIAL


Jesusa Cervantes / Apro

 

Por medio de un manejo virtual de las finanzas públicas, la utilización de recursos que Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene para invertir y la imposición de una deuda por 300 mil millones de pesos a la paraestatal, el presidente Felipe Calderón pretende enfrentar las consecuencias de la crisis económica mundial y que ésta afecte lo menos posible al país.


El gobierno solicitará el apoyo de banqueros privados y, en reciprocidad, les otorgará ventajas que elevarán el riesgo del dinero depositado por los pequeños y medianos ahorradores. Incluso, no les exigirá –su plan no lo contempla– compromisos para que disminuyan las tasas de interés que aplican a sus clientes.


El miércoles 8 y luego de que México sufrió el primer embate del nerviosismo mundial en las bolsas de valores que obligó al gobierno a subastar mil millones de dólares para disminuir la presión en contra del peso, el mandatario anunció un programa para detonar inversión, crecimiento y empleos.


Así, mientras los gobiernos de América Latina optaron por disminuir su gasto corriente y sus previsiones de ingresos, Calderón mantuvo las cifras propuestas a la Cámara de Diputados un mes antes de que se manifestara la actual debacle económica (8 de septiembre). De acuerdo con su estrategia, considera que cuenta con recursos suficientes para compensar los ingresos que disminuirán debido a la caída del precio del barril de petróleo. Y no sólo eso: también amplió en 53 mil millones de pesos el gasto destinado a infraestructura.


El miércoles 8, Calderón envió a la Cámara de Diputados una propuesta que incluía 2 billones 820 mil 700 millones de pesos por concepto de ingresos, y la misma cantidad para egresos, lo que le dio un déficit (o deuda) de cero pesos. Un presupuesto equilibrado.


Un mes después decidió modificar el presupuesto a la alza. Incrementó en 53 mil millones de pesos el gasto destinado a la construcción de escuelas, hospitales y carreteras, así como los montos para el otorgamiento de créditos que reactiven a las empresas.


El viernes 10 por la mañana, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados empezó a analizar la propuesta. Legisladores del PRI y del PRD cuestionaron que no se incluyeran los fondos acumulados por concepto de subejercicio presupuestal, el dinero colocado en varios fideicomisos, así como la estimación de la cifra a la que caerá la recaudación tributaria.


Exigieron que se les informe cuánto se espera recaudar gracias a la reforma fiscal, en qué consistirá la política de austeridad, y sobre todo de dónde saldrán los recursos para compensar la baja del precio del petróleo y la devaluación del peso, así como el origen de los 53 mil millones de pesos que se destinarán a infraestructura.

 

Un costo irreal de la crisis

 

Las cifras enviadas por Calderón en su plan emergente para paliar la crisis no coinciden con los datos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha difundido en diversas ocasiones.


En su plan modificó las llamadas variables macroeconómicas, que no son otra cosa que cambio en el precio del barril de petróleo y la cotización del dólar en pesos. En su primera estimación del pasado 8 de septiembre tasó en 80 dólares el barril de petróleo. Un mes después modificó la estimación a 75 dólares. Es decir, hubo una pérdida de ingreso de cinco dólares por barril.


Las cifras nuevas de Calderón establecen que los cambios en las variables disminuirán los ingresos en 27 mil 600 millones de pesos. Sin embargo, la SHCP ha dicho que por cada dólar que disminuye el precio del barril de crudo se dejan de percibir entre 7 mil y 8 mil millones de pesos. Así, con la disminución de la renta petrolera la merma en el ingreso sería de entre  35 mil y 40 mil millones de pesos.


Ello sin contar que el peso día a día está perdiendo valor ante el dólar. Tan sólo el jueves 9 y el viernes 10 llegó a estar en 14 pesos, aunque finalmente cerró a 13.25 pesos. En su ley de ingresos del 8 de septiembre, el gobierno estimó el tipo de cambio en 10.6 y con el nuevo plan lo cerró en 11.20 pesos.


Se esperaba que para 2008 el crecimiento de la economía sería de 2.4% del Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, esta tasa se ajustó a la baja hasta quedar en 2.0%. Para 2009, el gobierno esperaba que hubiera un crecimiento de 3%, pero ante las adversas condiciones actuales tuvo que modificarlo a 1.8%.


Los legisladores del PRI y del PRD de la Comisión de Hacienda demandarán el lunes próximo una explicación para que se les diga a detalle de dónde saldrán los millonarios recursos que anunció Calderón para obras de infraestructura. Aunque lo saben quieren hacer patente su desacuerdo de que se quieran sacar de Pemex los recursos para enfrentar las crisis.


Tanto Pablo Trejo del PRD como Samuel Aguilar del PRI aseguran que los 90 mil 300 millones de pesos “adicionales” anunciados por Calderón son un engaño y se trató solo de un manejo “mañoso” de las cifras ya que todos los recursos siguen saliendo de Pemex.


Trejo explica que los 25.1 de los que habla el gobierno para “compensar” los ingresos, los 12 mil millones para construir una refinería y los 53.1 para infraestructura y que en suma dan los 90 mil millones de pesos, salen todos de las arcas de Pemex. “No es dinero fresco ni mucho menos ahorros del gobierno provenientes de un programa de austeridad”.


Mario Di Costanzo se refiere a los 78 mil millones restantes que son la suma del dinero para “compensar” la pérdida ocasionada por el cambio de las variables macroeconómica (que debería ser más de los 25 mil millones), más los 53 mil para infraestructura.


“Esos 78 mil millones corresponden a un capital que el 8 de septiembre pasado Felipe Calderón tenía presupuestado para entregar a Pemex como parte de la amortización de la deuda para 2009 por concepto de los Proyectos de inversión con Impacto Diferido en el Registro del Gasto, mejor conocidos como Pidiregas.


La medida, considera Trejo, tiene claroscuros; en primer lugar, porque la deuda total por Pidiregas en Pemex, según informó Agustín Carstens, secretario de Hacienda, es por 300 mil millones de pesos.


“Es deuda que Pemex nunca pidió y que el gobierno, a partir de 1995 lo obligó a que contratara e incluso le decía con quiénes lo hiciera aunque la paraestatal tuviera acceso a otro financiamiento más barato”, comenta.

 

A los banqueros, todo

 

El plan calderonista pretende detonar el crecimiento de empresas y para ello destinará 35 mil millones de pesos, mismos que canalizará por medio de los bancos comerciales; además, para la vivienda destinará otros 40 mil millones de pesos a través de Sociedad Hipotecaria Federal. Hay que recordar que esta última no presta el dinero de manera directa sino que utiliza también intermediarios: las llamadas Sofoles que son las que gestionan los créditos mediante la banca comercial.


En la página nueve del programa gubernamental se establece que se “relajará temporalmente el índice de capitalización a intermediarios hasta el 10%”. Actualmente los bancos deben cubrir por obligación un índice de capitalización del 12% que no es otra cosa que tener en sus arcas el respaldo del 12% de cada cantidad que prestan o del crédito.


Esta fue una medida que se estableció luego de la crisis de 1995 para evitar la quiebra de los bancos y asegurar así el dinero de los pequeños y medianos ahorradores


Así, el gobierno permitirá que los bancos bajen su índice de capitalización lo cual implica poner en riesgo el dinero del ahorrador, explica un exfuncionario del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) que prefiere omitir su nombre, ya que es el instituto quien se encarga de proteger a los ahorradores. “Esta medida significa para el IPAB prender sus focos amarillos porque el nivel de riesgo de los bancos aumenta”, añade la fuente.


Di Costanzo explica que con esta medida se busca incentivar el crédito, pero con grandes beneficios para los banqueros, quienes no sólo ganarán al cobrar una comisión por cada préstamo que autoricen sino que también tendrán en caja los 35 mil millones de pesos que a su vez les darán réditos.


El dinero que se canalizará a los bancos, coincidentemente es similar al monto de la cartera vencida, que según reportes que Banamex, HSBC, Bancomer y Banorte entregaron a la CNBV en su corte del segundo trimestre de 2008, es de 34 mil 300 millones de pesos. Esto, sin contar que su utilidad respecto del 2007 fue de un 60% menos. Además, cuentan con una cartera vencida por concepto de tarjetas de crédito de 24 mil millones de pesos.


Por lo anterior, Di Costanzo considera que el dinero fresco que el gobierno federal canalizará a la banca para que otorgue créditos destinados a proyectos de infraestructura, “les dará sin duda un gran respiro”.
Lo menos que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores puede hacer, añade, es demandar a los bancos que bajen sus tasas de interés y que aumenten las cuotas que deben pagar al IPAB. Sin embargo, pero nada de esto se establece en el plan.


Lo único que se indica en el documento del gobierno es que en los próximos días la CNBV anunciará modificaciones a la regla de capitalización de los bancos, para facilitar la colocación de créditos en el mercado vinculados al financiamiento de proyectos de infraestructura.


El diputado Pablo Trejo sostiene que el IPAB debe vigilar bien los préstamos que se otorguen, pues en caso de que no se amorticen debido a un agravamiento de la crisis económica, “quien tendrá que pagar será el IPAB; es decir, nuevamente el gobierno y el pueblo”.

 

 

 

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